Fbulas Clsicas - Fbulas de Esopo



Mdulo Completo: Fbulas de la 01 a la 300




Autor: Esopo
Formato y edicin por Renato Rodrguez para 
Educacin y Desarrollo Contemporneo S.A.
San Jos, Costa Rica Copyright (c) 2000  www.edyd.com
Ilustraciones por Vilma Morales para 
Educacin y Desarrollo Contemporneo S.A.
San Jos, Costa Rica Copyright (c) 2000 www.edyd.com


Fbulas

01 - El guila, el cuervo y el pastor.	
02 - El guila, la liebre y el escarabajo.	
03 - El guila de ala cortada y la zorra.	
04 - El guila y la zorra.	
05 - El guila y la flecha.	
06 - El guila y los gallos.	
07 - Las zorras a orillas del ro Meandro.	
08 - La zorra a la que se le llen su vientre.	
09 - La zorra y el espino	
10 - La zorra y el leador.	
11 - La zorra y la serpiente.	
12 - La zorra y los racimos de uvas.	
13 - La zorra y el cocodrilo.	
14 - La zorra y la pantera.	
15 - La zorra y el mono coronado rey	
16 - La zorra y el perro.	
17 - La zorra y el mono discuten sobre su nobleza.	
18 - La zorra y el chivo en el pozo.	
19 - La zorra con el rabo cortado.	
20 - La zorra que nunca haba visto un len.	
21 - La zorra y la careta vaca.	
22 - La zorra y el hombre labrador.	
23 - La zorra y el cangrejo de mar.	
24 - La zorra y el cuervo hambriento.	
25 - La zorra y el cuervo gritn.	
26 - Las zorras, las guilas y las liebres.	
27 - La zorra y la liebre.	
28 - La zorra y la leona.	
29 - La zorra y el len anciano.	
30 - La zorra, el oso y el len.	
31 - Las ranas y el pantano seco.	
32 - La rana del pantano y la rana del camino.	
33 - Las ranas pidiendo rey	
34 - La rana que deca ser mdico y la zorra.	
35 - La rana gritona y el len.	
36 - El len y el boyero.	
37 - El len y los tres bueyes.	
38 - El len y el mosquito volador.	
39 - El buen rey len.	
40 - El len apresado por el labrador.	
41 - El len enamorado de la hija del labrador.	
42 - El len, la zorra y el ciervo.	
43 - El len y la liebre.	
44 - El len y el jabal.	
45 - El len y el delfn	
46 - El len, la zorra y el lobo.	
47 - El len y el asno ingenuo.	
48 - El len y el asno presuntuoso.	
49 - El len y el ratn.	
50 - El len, la zorra y el asno.	
51 - El len, Prometeo y el elefante	
52 - El len y el toro.	
53 - El len y el ciervo.	
54 - El len, la zorra y el ratn.	
55 - Los lobos y los perros alistndose a luchar.	
56 - Los lobos reconcilindose con los perros.	
57 - Los lobos y los carneros.	
58 - Los lobos, los carneros y el carnero mayor.	
59 - El lobo orgulloso de su sombra, y el len.	
60 - El lobo y el cordero en el arroyo.	
61 - El lobo y el cordero en el templo.	
62 - El lobo y la cabra.	
63 - El lobo, la nana y el nio.	
64 - El lobo y la grulla.	
65 - El lobo y el caballo.	
66 - El lobo y el asno.	
67 - El lobo y el len.	
68 - El lobo y el perro.	
69 - El lobo y el pastor.	
70 - El lobo harto y la oveja.	
71 - El lobo herido y la oveja.	
72 - El lobo y el labrador.	
73 - El lobo y el perro dormido.	
74 - El lobo y el cabrito encerrado.	
75 - El lobo flautista y el cabrito.	
76 - Los dos perros.	
77 - Los perros hambrientos.	
78 - El hombre al que mordi un perro.	
79 - El perro y el cocinero.	
80 - El perro de pelea y los perros sencillos.	
81 - El perro, el gallo y la zorra.	
82 - El perro y la almeja.	
83 - El perro y la liebre.	
84 - El perro y su reflejo en el ro.	
85 - El perro y el carnicero.	
86 - El perro con campanilla.	
87 - El perro que persegua al len.	
88 - El perro y la corneja.	
89 - La corneja y el cuervo.	
90 - La corneja con los cuervos.	
91 - La corneja y las aves.	
92 - La corneja y los pichones.	
93 - La corneja fugitiva.	
94 - El cuervo y la culebra.	
95 - El cuervo y Hermes.	
96 - El cuervo enfermo.	
97 - El ruiseor y el gaviln.	
98 - El ruiseor y la golondrina.	
99 - El gallo y la comadreja.	
100 - Los gallos y la perdiz.	
101 - El ciervo, el manantial y el len.	
102 - La cierva y la via.	
103 - La cierva en la gruta del len.	
104 - La cierva tuerta.	
105 - El ciervo y el cervatillo.	
106 - El caballo viejo.	
107 - El caballo, el buey, el perro y el hombre.	
108 - El caballo y el palafrenero.	
109 - El caballo y el asno.	
110 - El caballo y el soldado.	
111 - La mula.	
112 - El camello que estercol en el ro.	
113 - El camello, el elefante y el mono.	
114 - El camello visto por primera vez.	
115 - El camello bailarn.	
116 - El camello y Zeus.	
117 - La cabra y el cabrero.	
118 - La cabra y el asno.	
119 - Las cabras monteses y el cabrero.	
120 - El buey y la becerra.	
121 - Los bueyes y el eje de la carreta.	
122 - El buey y el mosquito.	
123 - La vbora y la zorra.	
124 - La vbora y la lima.	
125 - La vbora y la culebra de agua.	
126 - El cisne tomado por ganso.	
127 - El cisne y su dueo.	
128 - El gato y las ratas.	
129 - Los ratones y las comadrejas.	
130 - El ratn campesino y el ratn cortesano.	
131 - El ratn y la rana.	
132 - El milano que quiso relinchar.	
133 - El milano y la culebra.	
134 - El milano y la gaviota.	
135 - El alcin.	
136 - El tordo.	
137 - La paloma y la hormiga.	
138 - La golondrina y el hijo prdigo.	
139 - La gaviota, el espino y el murcilago.	
140 - El murcilago y las comadrejas.	
141 - El murcilago y el jilguero.	
142 - El asno y la perrita faldera.	
143 - El oso y la zorra.	
144 - La alondra mouda.	
145 - Los caracoles.	
146 - Las liebres y las ranas.	
147 - La comadreja y la lima.	
148 - El cerdo y los carneros.	
149 - El atn y el delfn.	
150 - La mosca.	
151 - Las moscas.	
152 - La hormiga.	
153 - La hormiga y el escarabajo.	
154 - Los dos escarabajos.	
155 - Los delfines, la ballena y la caballa.	
156 - La langosta de mar y su madre.	
157 - El tordo.	
158 - El castor	
159 - El sol y las ranas.	
160 - Los rboles que queran rey.	
161 - El nogal.	
162 - El abeto y el espino.	
163 - La lmpara.	
164 - La bruja.	
165 - La esclava fea y Afrodita.	
166 - La mujer y la gallina.	
167 - La mujer y el marido borracho.	
168 - La vieja y el mdico.	
169 - La viuda y las criadas.	
170 - El adivino.	
171 - El apicultor.	
172 - El astrnomo.	
173 - El semidis.	
174 - Los dos enemigos.	
175 - El anciano y la muerte.	
176 - El bandido y la morera.	
177 - El cazador miedoso y el leador.	
178 - El cazador de pjaros y el aspid.	
179 - El enfermo y su doctor.	
180 - El mdico ignorante.	
181 - El eunuco y el sacerdote.	
182 - El hombre y el len de oro.	
183 - El hombre y el len viajeros.	
184 - El hombre y el stiro.	
185 - El hombre y la estatua.	
186 - El estmago y los pies.	
187 - El mdico y el paciente que muri.	
188 - El nufrago y el mar.	
189 - Los ladrones y el gallo.	
190 - Los leadores y el pino.	
191 - Los hijos desunidos del labrador.	
192 - El carnicero y los dos jvenes.	
193 - Los pescadores y las piedras.	
194 - El pescador y los peces pequeos y grandes.	
195 - El pescador y el pececillo.	
196 - El pescador flautista.	
197 - El pescador y el ro revuelto.	
198 - El tocador de ctara.	
199 - El orador Demades.	
200 - Breas y el sol.	
201 - Los viandantes y el cuervo.	
202 - Los viandantes y el hacha.	
203 - Los viandantes y el oso.	
204 - Los sacerdotes de Cibeles.	
205 - El jardinero y el perro.	
206 - El jardinero y las hortalizas.
207 - Digenes de viaje.	
208 - Digenes y elcalvo.	
209 - El labrador y el guila	.
210 - El labrador y el rbol.	
211 - El labrador y la fortuna.	
212 - El labrador y la serpiente.	
213 - El labrador y la vbora.	
214 - El labrador y los perros.	
215 - El labrador y sus hijos.	
216 - Hrcules y Atenea.	
217 - Hrcules y Plutn.	
218 - Hermes y el leador.	
219 - La carreta de Hermes y los malvados.	
220 - Hermes y el escultor.	
221 - Hermes y la tierra.	
222 - Hermes y Tiresias.	
223 - Zeus juez.	
224 - Zeus y Apolo.	
225 - Zeus y el pudor.	
226 - Zeus y el tonel de los bienes.	
227 - Zeus y la serpiente.	
228 - Zeus y la tortuga.	
229 - Zeus y la zorra.	
230 - Zeus y las abejas.	
231 - Zeus y los hombres.	
232 - Zeus y los robles.	
233 - Zeus, Prometeo, Atenea y Momo.
234 - Afrodita y la gata.	
235 - Los bienes y los males.	
236 - El canoso y sus dos pretendientes.	
237 - El batanero y el carbonero.	
238 - El guerrero y los cuervos.	
239 - Las gallinas y la comadreja.	
240 - El deudor ateniense.	
241 - Dos hombres disputando acerca de los dioses.	
242 - El ciego.	
243 - El homicida.
244 - El embustero	
245 - El hombre negro.	
246 - El pcaro.	
247 - El fanfarrn.	
248 - Hrcules y el boyero.	
249 - El hombre y la hormiga.	
250 - Zeus, los animales y los hombres.	
251 - El mercader de estatuas.	
252 - La mujer intratable.	
253 - El nufrago.	
254 - Los pescadores y el atn.	
255 - Prometer lo imposible.	
256 - La liebre y la tortuga.	
257 - El viajero y su perro.	
258 - El nio ciego y su madre.	
259 - La granada, el manzano y el espino.	
260 - El labrador y la cigea.	
261 - El joven y el escorpin.	
262 - El plumaje de la golondrina y el cuervo.	
263 - El asno y la zorra encuentran al len.	
264 - La tortuga y el guila.	
265 - El labrador y las grullas.	
266 - El perro en el pajar.	
267 - La paloma sedienta.	
268 - El avaro y el oro.	
269 - El nio y los dulces.	
270 - El lobo con piel de oveja.	
271 - Los jvenes y las ranas.	
272 - El ciervo enfermo y sus acompaantes.	
273 - El mercader de sal y el asno.	
274 - Los bueyes contra los carniceros.	
275 - El nio y el gusano de ortiga.	
276 - La lecherita.	
277 - Los ratones poniendo el cascabel al gato.	
278 - La via y la cabra.	
279 - Zeus y la mona madre.	
280 - El joven pastor anunciando al lobo.	
281 - Androcles y el len.	
282 - El pastor y el joven lobo.	
283 - El padre y sus dos hijas.	
284 - La golondrina, la serpiente y la Corte.	
285 - El ladrn y su madre.	
286 - Los dos recipientes.	
287 - El cazador y el pescador.	
288 - La anciana y el recipiente de vino.	
289 - El ciervo en el pesebre de los bueyes.	
290 - Las palomas, el milano y el halcn.	
291 - La viuda y su oveja.	
292 - El pastor y el mar.	
293 - El asno, el gallo y el len.	
294 - Los ros y el mar.	
295 - El asno juguetn.	
296 - Los tres protectores.	
297 - El lobo y los pastores cenando.	
298 - El asno que cargaba una imagen.	
299 - El viejo perro cazador.	
300 - Las liebres y los leones.	



La Zorra





Animal de la familia de los canes. Afamado como sumamente astuto y sagaz por sus habilidades escapatorias y de cacera. De hocico puntiagudo y con una bella, ancha y peluda cola. La coloracin de su pelaje vara desde el amarillo y el rojo hasta el gris. Por lo general su longitud es superior a un metro. Sus vctimas preferidas son las aves y los animales pequeos, en especial liebres, conejos y reptiles; tambin gusta de mieles y ciertas frutas como uvas, higos y bellotas. Tampoco desprecia las carnes de animales muertos.  Aunque su estado es principalmente salvaje o natural, actualmente existen criaderos domsticos para comercializar sus pieles.


01 - El guila, el cuervo y el pastor.


Lanzndose desde una cima, 
un guila arrebat a un corderito.

La vio un cuervo y tratando de imitar al guila, 
se lanz sobre un carnero, pero con tan mal 
conocimiento en el arte que sus garras se 
enredaron en la lana, y batiendo al mximo 
sus alas no logr soltarse.

Viendo el pastor lo que suceda, cogi al cuervo, y cortando las puntas de sus alas, se lo llev a sus nios.

Le preguntaron sus hijos acerca de que clase 
de ave era aquella, y l les dijo:
- Para m, slo es un cuervo; pero l, se cree guila.


Pon tu esfuerzo y dedicacin en lo que realmente ests preparado, no en lo que no te corresponde.

02 - El guila, la liebre y el escarabajo.


Estaba una liebre siendo perseguida por un guila, 
y vindose perdida pidi ayuda a un escarabajo, 
suplicndole que le ayudara.

Le pidi el escarabajo al guila que perdonara 
a su amiga. Pero el guila, despreciando 
la insignificancia del escarabajo, 
devor a la liebre en su presencia.

Desde entonces, buscando vengarse, el escarabajo observaba los lugares donde el guila pona sus huevos, y hacindolos rodar, los tiraba a tierra.  Vindose el guila echada del lugar a donde quiera que fuera, recurri a Zeus pidindole un lugar seguro para depositar sus huevos.

Le ofreci Zeus colocarlos en su regazo, pero el escarabajo, 
viendo la tctica escapatoria, hizo una bolita de estircol, 
vol y la dej caer sobre el regazo de Zeus.

Se levant entonces Zeus para sacudirse aquella suciedad, y tir por tierra los huevos sin darse cuenta. Por eso desde entonces, las guilas no ponen huevos en la poca en que salen a volar los escarabajos.


Nunca desprecies lo que parece insignificante,
pues no hay ser tan dbil que no pueda alcanzarte.

03 - El guila de ala cortada y la zorra.


Cierto da un hombre captur a un guila, 
le cort sus alas y la solt en el corral junto 
con todas sus gallinas. Apenada, el guila, 
quien fuera poderosa, bajaba la 
cabeza y pasaba sin comer: se senta 
como una reina encarcelada.

Pas otro hombre que la vio, le gust y decidi comprarla. 
Le arranc las plumas cortadas y se las hizo crecer de nuevo. Repuesta el guila de sus alas, alz vuelo, apres 
a una liebre para llevrsela en agradecimiento a su liberador.

La vio una zorra y maliciosamente la mal 
aconsejaba dicindole:
--No le lleves la liebre al que te liber, 
sino al que te captur; pues el que te liber 
ya es bueno sin ms estmulo. 
Procura ms bien ablandar al otro, 
no vaya a atraparte de nuevo y te 
arranque completamente las alas.


Siempre corresponde generosamente con tus bienhechores, y por prudencia mantente alejado de los malvados que insinan hacer lo incorrecto.

04 - El guila y la zorra.


Un guila y una zorra que eran muy amigas decidieron 
vivir juntas con la idea de que eso afianzara su amistad.

El guila escogi un rbol muy elevado para poner all sus huevos, mientras que la zorra solt a sus hijos bajo unas zarzas sobre la tierra al pie del mismo rbol.

Un da que la zorra sali a buscar su comida, el guila, que estaba hambrienta cay sobre las zarzas, se llev a los zorruelos, y entonces ella y sus cras se regocijaron con un banquete.

Regres la zorra y ms le doli el no poder vengarse, que saber de la muerte de sus pequeos; Cmo podra ella, siendo un animal terrestre, sin poder volar, perseguir a uno que vuela? Tuvo que conformarse con el usual consuelo de los dbiles e impotentes: maldecir desde lo lejos a su enemigo.

Mas no pas mucho tiempo para que el guila recibiera el pago de su traicin contra la amistad. Se encontraban en el campo unos pastores sacrificando una cabra; cay el guila sobre ella y se llev una vscera que an conservaba fuego, colocndola en su nido.

Vino un fuerte viento y transmiti el fuego a las pajas, ardiendo tambin sus pequeos aguiluchos, que por pequeos 
an no saban volar, los cuales se vinieron al suelo.
Corri entonces la zorra, y tranquilamente devor a todos los aguiluchos ante los ojos de su enemiga.


Nunca traiciones la amistad sincera, pues si lo hicieras, tarde o temprano del cielo llegar el castigo.

05 - El guila y la flecha.


Estaba asentada un guila en el pico de un peasco esperando por la llegada de las liebres.

Mas la vio un cazador, y lanzndole una flecha le atraves su cuerpo.
Viendo el guila entonces que la flecha estaba construida con plumas de su propia especie exclam:

-Qu tristeza, terminar mis das por causa 
de las plumas de mi especie!


Ms profundo es nuestro dolor cuando nos vencen con nuestras propias armas.


El Elefante





Mamfero herbvoro de gran tamao, el ms corpulento y fornido de los animales terrestres actuales, con una trompa que le sirve para prensar objetos. Posee dos colmillos de marfil, que lo hace muy codiciado por cazadores inescrupulosos. Su piel es rugosa. Cuando est domesticado es usado como medio de transporte y de carga. En los estados salvajes vive en manadas o grupos. 


06 - El guila y los gallos.


Dos gallos rean por la preferencia de las gallinas; 
y al fin uno puso en fuga al otro.

Resignadamente se retir el vencido a un matorral, 
ocultndose all. En cambio el vencedor orgulloso se subi a una tapia alta dndose a cantar con gran estruendo.

Mas no tard un guila en caerle y raptarlo. Desde entonces el gallo que haba perdido la ria se qued con todo el gallinero.


A quien hace alarde de sus propios xitos, no tarda en aparecerle quien se los arrebate.


07 - Las zorras a orillas del ro Meandro.


Se reunieron un da las zorras a orillas del ro Meandro con el fin de calmar su sed; pero el ro estaba muy turbulento, y aunque se estimulaban unas a otras, ninguna se atreva a ingresar al ro de primera.

Al fin una de ellas habl, y queriendo humillar a las dems, se burlaba de su cobarda presumiendo ser ella la ms valiente. As que salt al agua atrevida e imprudentemente. Pero la fuerte corriente la arrastr al centro del ro, y las compaeras, siguindola desde la orilla le gritaban:

-  No nos dejes compaera, vuelve y dinos cmo 
podremos beber agua sin peligro!

Pero la imprudente, arrastrada sin remedio alguno, 
y tratando de ocultar su cercana muerte, contest:

- Ahora llevo un mensaje para Mileto; cuando vuelva les ensear cmo pueden hacerlo.


Por lo general, los fanfarrones siempre estn al alcance del peligro.

08 - La zorra a la que se le llen su vientre.


Una zorra hambrienta encontr en el tronco de una encina unos pedazos de carne y de pan que unos pastores haban dejado escondidos en una cavidad. Y entrando en dicha cavidad, se los comi todos.

Pero tanto comi y se le agrand tanto el vientre que no pudo salir. Empez a gemir y a lamentarse del problema en que haba cado.

Por casualidad pas por all otra zorra, y oyendo sus quejidos se le acerc y le pregunt que le ocurra. Cuando se enter de lo acaecido, le dijo:

- Pues qudate tranquila hermana hasta que vuelvas 
a tener la forma en que estabas, entonces de seguro 
podrs salir fcilmente sin problema!


Con paciencia se resuelven muchas dificultades.

09 - La zorra y el espino


Una zorra saltaba sobre unos montculos, y estuvo de 
pronto a punto de caerse. Y para evitar la cada, 
se agarr a un espino, pero sus pas le hirieron 
las patas, y sintiendo el dolor que ellas le producan, 
le dijo al espino

--  Acud a ti por tu ayuda, y ms bien me has herido. !

A lo que respondi el espino:

-- T tienes la culpa, amiga, por agarrarte a m, bien sabes lo bueno que soy para enganchar y herir a todo el mundo, y t no eres la excepcin!


Nunca pidas ayuda a quien acostumbra a hacer el dao.

10 - La zorra y el leador.


Una zorra estaba siendo perseguida por unos cazadores cuando lleg al sitio de un leador y le suplic que la escondiera. El hombre le aconsej que ingresara a su cabaa.
Casi de inmediato llegaron los cazadores, y le preguntaron al leador si haba visto a la zorra.
El leador, con la voz les dijo que no, pero con su mano disimuladamente sealaba la cabaa donde se haba escondido.
Los cazadores no comprendieron las seas de la mano y se confiaron nicamente en lo dicho con la palabra.
La zorra al verlos marcharse, sali silenciosa, sin decirle 
nada al leador.

Le reproch el leador por qu a pesar de haberla salvado, no le daba las gracias, a lo que la zorra respondi:
--Te hubiera dado las gracias si tus manos y tu boca 
hubieran dicho lo mismo.


No niegues con tus actos, lo que pregonas con tus palabras.


La Perdiz





Ave gallincea de bella contextura. Se alimenta de insectos y granos. Se agrupa en pequeos bandos y acostumbra anidar directamente en los suelos. Gusta ms de caminar y sus vuelos son de baja altura y escasos.


11 - La zorra y la serpiente.


Se encontraba una higuera a la orilla de un camino, 
y una zorra vio junto a ella una serpiente dormida.

Envidiando aquel cuerpo tan largo, y pensando 
en que podra igualarlo, se ech la zorra a tierra 
al lado de la serpiente e intent estirarse cuanto pudo. 
Tanto esfuerzo hizo, hasta que al fin, por vanidosa, se revent.


No imites a los ms grandes, si an no tienes las condiciones para hacerlo.

12 - La zorra y los racimos de uvas.


Estaba una zorra con mucha hambre, y al ver colgando de 
una parra unos deliciosos racimos de uvas, quiso 
atraparlos con su boca.

Mas no pudiendo alcanzarlos, a pesar de sus 
esfuerzos, se alej dicindose:

-- Ni me agradan, estn tan verdes!


Nunca traslades la culpa a los dems de lo que no eres capaz de alcanzar.

13 - La zorra y el cocodrilo.


Discutan un da la zorra y el cocodrilo sobre la nobleza de sus antepasados.

Por largo rato habl el cocodrilo acerca de la alcurnia de sus ancestros, y termin por decir que sus padres haban llegado a ser los guardianes del gimnasio.

-- No es necesario que me lo digas -- replic la zorra --; 
las cualidades de tu piel demuestran muy bien que desde hace muchos aos te dedicas a los ejercicios de gimnasia.


Recuerda siempre que lo que bien se ve, no se puede ocultar con la mentira.

14 - La zorra y la pantera.


Disputaban otro da la zorra y la pantera acerca de su belleza.

La pantera alababa muy especialmente los 
especiales pintados de su piel.
Replic entonces la zorra diciendo:
-- Mucho ms hermosa me considero yo, no por las 
apariencias de mi cuerpo, sino ms bien por mi espritu!


Las cualidades del espritu son preferibles a las del cuerpo.

15 - La zorra y el mono coronado rey


En una junta de animales, bail tan bonito el mono, 
que ganndose la simpata de los espectadores, 
fue elegido rey.

Celosa la zorra por no haber sido ella la elegida, vio un trozo de comida en un cepo y llev all al mono, dicindole que haba encontrado un tesoro digno de reyes, pero que en lugar de tomarlo para llevrselo a l, lo haba guardado para que fuera l personalmente quien lo cogiera, ya que era una prerrogativa real.

El mono se acerc sin ms reflexin, 
y qued prensado en el cepo.
Entonces la zorra, a quien el mono acusaba de 
tenderle aquella trampa, repuso:
-- Eres muy tonto, mono, y todava pretendes reinar 
entre todos los animales!


No te lances a una empresa, si antes no has reflexionado sobre sus posibles xitos o peligros.


El Ruiseor





Pjaro insectvoro de la familia de los trdidos y de canto muy melodioso. Su plumaje por lo general es de un pardo rojizo. Anida en matorrales o arbustos. Existen diversas variedades esparcidas por todo el mundo.


16 - La zorra y el perro.


Penetr una zorra en un rebao de corderos, y arrimando a su pecho a un pequeo corderillo, fingi acariciarle.
Lleg un perro de los que cuidaban el rebao y le pregunt:
-- Qu ests haciendo?

-- Le acaricio y juego con l -- contest con cara de inocencia.

--  Pues sultalo enseguida, si no quieres 
conocer mis mejores caricias!


Al impreparado lo delatan sus actos.
Estudia y aprende con gusto y tendrs xito en tu vida.

17 - La zorra y el mono discuten sobre su nobleza.


Viajaban juntos por esta tierra una zorra y un mono, comentando a la vez cada uno sobre su nobleza.

Mientras cada cual detallaba ampliamente sus ttulos, 
llegaron a cierto lugar. Volvi el mono su mirada hacia un cementerio y rompi a llorar.
Pregunt la zorra que le ocurra, y el mono, mostrndoles unas tumbas le dijo:
--  Oh, cmo no voy a llorar cuando veo las lpidas 
funerarias de esos grandes hroes, mis antepasados!

-- Puedes mentir cuanto quieras -- contest la zorra --; pues ninguno de ellos se levantar para contradecirte!


S siempre honesto en tu vida. Nunca sabrs si el vecino que te escucha sabe la verdad y corroborar o desmentir tus palabras.

18 - La zorra y el chivo en el pozo.


Cay una zorra en un profundo pozo, vindose obligada 
a quedar adentro por no poder alcanzar la orilla.

Lleg ms tarde al mismo pozo un chivo sediento, y viendo a la zorra le pregunt si el agua era buena. Ella, ocultando su verdadero problema, se deshizo en elogios para el agua, afirmando que era excelente, e invit al chivo a descender y probarla donde ella estaba.

Sin ms pensarlo salt el chivo al pozo, y despus de saciar su sed, le pregunt a la zorra cmo haran para salir all

Dijo entonces la zorra:
-- Hay un modo, que sin duda es nuestra mutua salvacin. 
Apoya tus patas delanteras contra la pared y alza bien arriba tus cuernos; luego yo subir por tu cuerpo y una vez afuera, tirar de ti.

Le crey el chivo y as lo hizo con buen gusto, y la zorra trepando hbilmente por la espalda y los cuernos de su compaero, alcanz a salir del pozo, alejndose de la orilla al instante, sin cumplir con lo prometido.

Cuando el chivo le reclam la violacin de su convenio, 
se volvi la zorra y le dijo:
--  Oye socio, si tuvieras tanta inteligencia como pelos en tu barba, no hubieras bajado sin pensar antes en cmo salir despus!
Antes de comprometerte en algo, piensa primero si podras salir de aquello, sin tomar en cuenta lo que te ofrezcan tus vecinos.

19 - La zorra con el rabo cortado.


Una zorra a la cual un cepo le haba cortado la cola, estaba tan avergonzada, que consideraba su vida horrorosa y humillante, por lo cual decidi que la solucin sera aconsejar a las dems hermanas cortarse tambin la cola, para as disimular con la igualdad general, su defecto personal.

Reuni entonces a todas sus compaeras, dicindoles 
que la cola no slo era un feo agregado, sino 
adems una carga sin razn.

Pero una de ellas tom la palabra y dijo:
-- Oye hermana, si no fuera por tu conveniencia de ahora, 
 nos daras en realidad este consejo?


Cudate de los que dan consejo en busca de su propio beneficio, y no por hacer realmente un bien.

20 - La zorra que nunca haba visto un len.


Haba una zorra que nunca haba visto un len. 

La puso el destino un da delante de la real fiera. Y como era la primera vez que le vea, sinti un miedo espantoso y se alej 
tan rpido como pudo.

Al encontrar al len por segunda vez, an sinti miedo, pero menos que antes, y lo observ con calma por un rato.

En fin, al verlo por tercera vez, se envalenton lo suficiente 
hasta llegar a acercarse a l para entablar conversacin.


En la medida que vayas conociendo algo, as le irs perdiendo el temor. Pero mantn siempre la distancia y prudencia adecuada.


La Uva 





Fruto de la vid que se produce en racimos. Se ingiere en forma directa cortndola del racimo, o bien deshidratndola produciendo la forma llamada "pasa". Su jugo se utiliza puro o en la fabricacin de vinos y licores.


21 - La zorra y la careta vaca.


Entr un da una zorra en la casa de un actor, y despus de revisar sus utensilios, encontr entre muchas otras cosas una mscara artsticamente trabajada.

La tom entre sus patas, la observ y se dijo:

--  Hermosa cabeza! Pero qu lstima que no tiene sesos.

No te llenes de apariencias vacas.
Llnate mejor siempre de buen juicio.

22 - La zorra y el hombre labrador.


Haba un hombre que odiaba a una zorra porque le ocasionaba algunos daos ocasionalmente.

Despus de mucho intentarlo, pudo al fin cogerla, y buscando vengarse de ella, le at a la cola una mecha empapada en aceite y le prendi fuego.

Pero un dios llev a la zorra a los campos que cultivaba aquel hombre.

Era la poca en que ya se estaba listo para la recoleccin del producto y el labrador siguiendo a la raposa, contempl llorando, cmo al pasar ella por sus campos, se quemaba toda su produccin.


Procura ser comprensivo e indulgente, pues siempre sucede que el mal que generamos, tarde o temprano se regresa en contra nuestra.

23 - La zorra y el cangrejo de mar.


Queriendo mantener su vida solitaria, pero un poco diferente a la ya acostumbrada, sali un cangrejo del mar y se fue a vivir a la playa.

Lo vio una zorra hambrienta, y como no encontraba 
nada mejor para comer, corri hacia l y lo captur.

Entonces el cangrejo, ya listo para ser devorado exclam:

-- Merezco todo esto, porque siendo yo animal del mar, 
he querido comportarme como si fuera de la tierra!


Si intentas entrar a terrenos desconocidos, toma primero las precauciones debidas, no vayas a ser derrotado por lo que no conoces.

24 - La zorra y el cuervo hambriento.


Un flaco y hambriento cuervo se pos en una higuera, 
y viendo que los higos an estaban verdes, se 
qued en el sitio a esperar a que maduraran.

Vio una zorra al hambriento cuervo eternizado en la higuera, y le pregunt qu haca. Una vez que lo supo, le dijo:

-- Haces muy mal perdiendo el tiempo confiado a 
una lejana esperanza; la esperanza se llena de bellas 
ilusiones, mas no de comida.


Si tienes una necesidad inmediata, de nada te servir pensar satisfacerla con cosas inalcanzables.

25 - La zorra y el cuervo gritn.


Un cuervo rob a unos pastores un pedazo de carne 
y se retir a un rbol.

Lo vio una zorra, y deseando apoderarse de aquella carne empez a halagar al cuervo, elogiando sus elegantes proporciones y su gran belleza, agregando adems que no haba encontrado a nadie mejor dotado que l para ser el rey de las aves, pero que lo afectaba el hecho de que no tuviera voz.

El cuervo, para demostrarle a la zorra que no 
le faltaba la voz, solt la carne para lanzar 
con orgullo fuertes gritos. 

La zorra, sin perder tiempo, rpidamente cogi la carne y le dijo:
-- Amigo cuervo, si adems de vanidad tuvieras entendimiento, nada ms te faltara realmente para ser el rey de las aves.


Cuando te adulen, es cuando con ms razn debes cuidar de tus bienes.



El guila





Ave rapaz que habita en las altas montaas, entre riscos inaccesibles, de gran habilidad como voladora y cazadora.  De una aguda visin que le sirve para detectar y perseguir a sus vctimas con facilidad.  De actividad diurna.  Sus presas preferidas son liebres, conejos, perdices, aves pequeas, cabritos y corderos de poca edad.  Sus caractersticas particulares han servido desde la antigedad como smbolo de dominancia para ejrcitos, imperios o naciones. Su rango de poder entre las aves, se equipara al del len entre los terrestres.

26 - Las zorras, las guilas y las liebres.


Cierto da las guilas se declararon en guerra contra las liebres.

Fueron entonces stas a pedirle ayuda a las zorras. 
Pero ellas les contestaron:

-- Las hubiramos ayudado si no supiramos 
quienes son ustedes y si tampoco 
supiramos contra quienes luchan.


Antes de decidir unirte a una campaa, mide primero la capacidad de los posibles adversarios.

27 - La zorra y la liebre.


Dijo un da una liebre a una zorra: 
-- Podras decirme si realmente es cierto que tienes muchas ganancias, y por qu te llaman la "ganadora"?

-- Si quieres saberlo -- contest la zorra --, 
te invito a cenar conmigo.
Acept la liebre y la sigui; pero al llegar a 
casa de doa zorra vio que no haba 
ms cena que la misma liebre. 
Entonces dijo la liebre:
-- Al fin comprendo para mi desgracia de donde viene tu nombre: 
no es de tus trabajos, sino de tus engaos!

Nunca le pidas lecciones a los tramposos, pues t mismo sers el tema de la leccin.

28 - La zorra y la leona.


Reprochaba una zorra a una leona el hecho de que siempre slo pariese a un pequeuelo.

Y le contest la leona:

-- S, uno solo, tienes razn,  pero un seor len!

No midas el valor de las cosas por su cantidad, sino por su virtud.

29 - La zorra y el len anciano.


Un anciano len, incapaz ya de obtener por su propia fuerza la comida, decidi hacerlo usando la astucia. Para ello se dirigi a una cueva y se tendi en el suelo, gimiendo y fingiendo que estaba enfermo. De este modo, cuando los otros animales pasaban para visitarle, los atrapaba inmediatamente para su comida.

Haban llegado y perecido ya bastantes animales, 
cuando la zorra, adivinando cul era su ardid, se 
present tambin, y detenindose a prudente distancia de la caverna, pregunt al len cmo le iba con su salud.

-- Claro que hubiera entrado -- le dijo la zorra -- 
si no viera que todas las huellas entran, 
pero no hay ninguna que llegara a salir.

Siempre advierte a tiempo los indicios del peligro, y as evitars que te dae.

30 - La zorra, el oso y el len.


Habiendo encontrado un len y un oso al mismo tiempo a un cervatillo, se retaron en combate a ver cual de los dos se quedaba con la presa.

Una zorra que por all pasaba, vindolos extenuados por la lucha y con el cervatillo al medio, se apoder de ste y corri pasando tranquilamente entre ellos.

Y tanto el oso como el len, agotados y 
sin fuerzas para levantarse, murmuraron:

-- Desdichados nosotros! Tanto esfuerzo y tanta lucha hicimos para que todo quedara para la zorra!

Por empearnos en no querer compartir, podemos perderlo todo


El Gallo





Ave de corral, de la familia gallinceas, apareador y protector de las gallinas. Ave totalmente domstica desde hace milenios, originario de la India.  Si en un corral conviven varios gallos, uno de ellos es el dominante. Se alimenta de cereales, insectos y gusanos. Gusta de emitir su canto caracterstico a intervalos durante todo el tiempo que est activo durante el da, pero muy especialmente cuando despierta temprano en las madrugadas.  Avisa a las gallinas cuando cree que acecha algn peligro, o cuando encuentra una fuente grata de alimentacin.  Casi nunca vuela y slo lo hace para escapar de situaciones peligrosas y por muy cortos trayectos, de unos cuantos metros. 

31 - Las ranas y el pantano seco.


Vivan dos ranas en un bello pantano, pero lleg el verano y se sec, por lo cual lo abandonaron para buscar otro con agua. Hallaron en su camino un profundo pozo repleto de agua, y al verlo, dijo una rana a la otra:

-- Amiga, bajemos las dos a este pozo.

-- Pero, y si tambin se secara el agua de este pozo, -- repuso la compaera --, Cmo crees que subiremos entonces?

Al tratar de emprender una accin, analiza primero las consecuencias de ella.

32 - La rana del pantano y la rana del camino.


Viva una rana felizmente en un pantano profundo, 
alejado del camino, mientras su vecina viva muy orgullosa 
en una charca al centro del camino.

La del pantano le insista a su amiga que se fuera 
a vivir al lado de ella, alejada del camino; que all 
estara mejor y ms segura.

Pero no se dej convencer, diciendo que 
le era muy difcil abandonar una morada donde 
ya estaba establecida y satisfecha.

Y sucedi que un da pas por el camino, sobre la charca, un carretn, y aplast a la pobre rana que no quiso aceptar el mudarse.

Si tienes la oportunidad de mejorar tu posicin, no la rechaces.

33 - Las ranas pidiendo rey


Cansadas las ranas del propio desorden y anarqua en que vivan, mandaron una delegacin a Zeus para que les enviara un rey.

Zeus, atendiendo su peticin, 
les envi un grueso leo a su charca.

Espantadas las ranas por el ruido que hizo el leo al caer, se escondieron donde mejor pudieron. Por fin, viendo que el leo no se mova ms, fueron saliendo a la superficie y dada la quietud que predominaba, empezaron a sentir tan grande desprecio por el nuevo rey, que brincaban sobre l y se le sentaban encima, burlndose sin descanso.

Y as, sintindose humilladas por tener de monarca 
a un simple madero, volvieron donde Zeus, 
pidindole que les cambiara al rey, 
pues ste era demasiado tranquilo.

Indignado Zeus, les mand una activa serpiente de agua que, una a una, las atrap y devor a todas sin compasin.

A la hora de elegir los gobernantes, es mejor escoger a uno sencillo y honesto, en vez de a uno muy emprendedor pero malvado o corrupto.

34 - La rana que deca ser mdico y la zorra.


Gritaba un da una rana desde su pantano a los dems animales:

-- Soy mdico y conozco muy bien todos 
los remedios para todos los males!

La oy una zorra y le reclam:

-- Cmo te atreves a anunciar ayudar a los dems, cuando t misma cojeas y no te sabes curar?

Nunca proclames ser lo que no puedes demostrar con el ejemplo.

35 - La rana gritona y el len.


Oy una vez un len el croar de una rana, 
y se volvi hacia donde vena el sonido, 
pensando que era de algn animal muy importante.

Esper y observ con atencin un tiempo, y cuando vio a la rana que sala del pantano, se le acerc y la aplast diciendo:

-- T, tan pequea y lanzando esos tremendos gritos!

Quien mucho habla, poco es lo que dice.


La Flecha





Arma primitiva usada para la caza a distancia por medio de su lanzamiento con un arco flexible. Construida con una varilla recta, terminando en el lado delantero en una filosa punta, por lo general con una forma tal que una vez insertada en el objetivo, no puede removerse sin daar an ms lo penetrado. En el otro extremo se colocan plumas que sirven para mantener la direccin correcta durante el vuelo.

36 - El len y el boyero.


Un boyero que apacentaba un hato de bueyes perdi un ternero. Lo busc, recorriendo los alrededores sin encontrarlo. Entonces prometi a Zeus sacrificarle un cabrito si descrubra quien se lo haba robado.

Entr de inmediato al bosque y vio a un len 
comindose al ternero. 
Levant aterrado las manos al cielo gritando:

-- Oh grandioso Zeus, antes te promet inmolarte 
un cabrito si encontraba al ladrn; pero 
ahora te prometo sacrificar un toro si 
consigo no caer en las garras del ladrn!

Cuando busques una solucin, ten presente que al encontrarla, sta a su vez puede convertirse en el siguiente problema.

37 - El len y los tres bueyes.


Pastaban juntos siempre tres bueyes.

Un len quera devorarlos, pero el estar juntos los tres bueyes le impeda hacerlo, pues el luchar contra los tres a la vez lo pona en desventaja.

Entonces con astucia recurri a enojarlos entre s con prfidas patraas, separndolos a unos de los otros.

Y as, al no estar ya unidos, los devor tranquilamente, uno a uno.


Si permites que deshagan tu unidad con los tuyos, ms fcil ser que te daen.

38 - El len y el mosquito volador.


Un mosquito se acerc a un len y le dijo:

-- No te temo, y adems, no eres ms fuerte que yo. 
Si crees lo contrario, demustramelo. 
Que araas con tus garras y 
muerdes con tus dientes? 

Eso tambin lo hace una mujer defendindose de un ladrn! 
Yo soy ms fuerte que t, y si quieres, ahora mismo te desafo a combate.

Y haciendo sonar su zumbido, cay el mosquito sobre el len, picndole repetidamente alrededor de la nariz, donde no tiene pelo.

El len empez a araarse con sus propias garras, 
hasta que renunci al combate. El mosquito victorioso 
hizo sonar de nuevo su zumbido; y sin darse cuenta, de tanta alegra, fue a enredarse en una tela de araa.

Al tiempo que era devorado por la araa, 
se lamentaba que l, que luchaba contra los 
ms poderosos vencindolos, fuese a perecer a 
manos de un insignificante animal, la araa.

No importa que tan grandes sean los xitos en tu vida, cuida siempre que la dicha por haber obtenido uno de ellos, no lo arruine todo.

39 - El buen rey len.


Haba un len que no era enojoso, ni cruel, ni violento, sino tratable y justo como una buena criatura, que lleg a ser el rey.

La tmida liebre dijo entonces:

-- He anhelado ardorosamente ver llegar este da, a fin de que los dbiles seamos respetados con justicia por los ms fuertes.

E inmediatamente corri lo mejor que pudo.

Cuando en un Estado se practica la justicia, los humildes pueden vivir tranquilos..., pero no deben atenerse.

40 - El len apresado por el labrador.


Entr un len en la cuadra de un labrador, y ste, queriendo cogerlo, cerr la puerta. El len, al ver que no poda salir, empez a devorar primero a los carneros, y luego a los bueyes.

Entonces el labrador, temiendo por su 
propia vida, abri la puerta.

Se fue el len, y la esposa del labrador, al orlo quejarse le dijo:

-- Tienes lo que buscaste, pues por qu has tratado 
de encerrar a una fiera que ms bien 
debas de mantener alejada?

Si te metes a competir con los ms poderosos, preprate antes muy bien. De lo contrario saldrs malherido de la contienda.


El Buey





Miembro de los ganados vacunos. Macho que fue castrado para dedicarlo especialmente al trabajo de fuerza y retirarlo de la procreacin o reproduccin. Tambin se le aprovecha su carne y su piel o cuero.


41 - El len enamorado de la hija del labrador.


Se haba enamorado un len de la hija de un labrador y 
la pidi en matrimonio.

Y no poda el labrador decidirse a dar su hija a tan 
feroz animal, ni negrsela por el temor que 
le inspiraba. 

Entonces ide lo siguiente: como el len no dejaba 
de insistirle, le dijo que le pareca digno para ser 
esposo de su hija, pero que al menos debera cumplir con la siguiente condicin:

que se arrancara los dientes y se cortara sus uas, 
porque eso era lo que atemorizaba a su hija.

El len acept los sacrificios porque en verdad la amaba.

Una vez que el len cumpli lo solicitado, cuando 
volvi a presentarse ya sin sus poderes, 
el labrador lleno de desprecio por l, 
lo despidi sin piedad a golpes.

Nunca te fes demasiado como para despojarte de tus propias defensas, pues fcilmente sers vencido por los que antes te respetaban.

42 - El len, la zorra y el ciervo.


Habindose enfermado el len, se tumb en una cueva, dicindole a la zorra, a la que estimaba mucho y con quien tena muy buena amistad:

-- Si quieres ayudarme a curarme y que siga vivo, 
seduce con tu astucia al ciervo y trelo ac, pues 
estoy antojado de sus carnes.

-- Vengo a darte una excelente noticia. Como sabes, el len, nuestro rey, es mi vecino; pero resulta que ha enfermado y est muy grave. Me preguntaba qu animal podra sustituirlo como rey despus de su muerte.

Y me comentaba: "el jabal no, pues no es muy inteligente; 
el oso es muy torpe; la pantera muy temperamental; 
el tigre es un fanfarrn; creo que el ciervo es el ms 
digno de reinar, pues es esbelto, de larga vida, 
y temido por las serpientes por sus cuernos." 
Pero para qu te cuento ms, est 
decidido que sers el rey.

Y que me dars por habrtelo anunciado de primero? 
Contstame, que tengo prisa y temo que me llame, 
pues yo soy su consejero. Pero si quieres or a un 
experimentado, te aconsejo que me sigas y acompaes 
fielmente al len hasta su muerte.

Termin de hablar la zorra, y el ciervo, lleno de vanidad con aquellas palabras, camin decidido a la cueva sin sospechar lo que ocurrira.




Al verlo, el len se le abalanz, pero slo logr rasparle las orejas. El ciervo, asustado, huy velozmente hacia el bosque.

La zorra se golpeaba sus patas al ver perdida su partida. Y el len lanzaba fuertes gritos, estimulado por su hambre y la pena. Suplic a la zorra que lo intentara de nuevo. Y dijo la zorra:

-- Es algo penoso y difcil, pero lo intentar.

Sali de la cueva y sigui las huellas del ciervo hasta encontrarlo reponiendo sus fuerzas.

Vindola el ciervo, encolerizado y listo para atacarla, le dijo:

Zorra miserable, no vengas a engaarme! Si das un paso ms, cuntate como muerta! Busca a otros que no sepan de ti, hblales bonito y sbeles los humos prometindoles el trono, pero ya no ms a m.

Mas la astuta zorra le replic:

-- Pero seor ciervo, no seas tan flojo y cobarde. No desconfes de nosotros que somos tus amigos. El len, al tomar tu oreja, slo quera decirte en secreto sus consejos e instrucciones de cmo gobernar, y t ni siquiera tienes paciencia para un simple araazo de un viejo enfermo. Ahora est furioso contra ti y est pensando en hacer rey al intrpido lobo. Pobre!, todo lo que sufre por ser el amo! Ven conmigo, que nada tienes que temer, pero eso s, s humilde como un cordero. Te juro por toda esta selva que no debes temer nada del len. Y en cuanto a m, slo pretendo servirte.



Y engaado de nuevo, sali el ciervo hacia la cueva. No haba ms
 que entrado, cuando ya el len vio plenamente saciado su antojo, 
procurando no dejar ni recuerdo del ciervo. Sin embargo cay el corazn al suelo, y lo tom la zorra a escondidas, como 
pago a sus gestiones. Y el len buscando el faltante 
corazn pregunt a la zorra por l. Le contest la zorra:

-- Ese ciervo ingenuo no tena corazn, ni lo busques. Qu clase de corazn podra tener un ciervo que vino dos veces a la casa y a las garras del len?


Nunca permitas que el ansia de honores perturbe tu buen juicio, para que no seas atrapado por el peligro.

43 - El len y la liebre.


Sorprendi un len a una liebre que dorma tranquilamente. Pero cuando estaba a punto de devorarla, vio pasar a un ciervo. Dej entonces a la liebre por perseguir al ciervo.

Despert la liebre ante los ruidos de la persecucin, y no esperando ms, emprendi su huda.

Mientras tanto el len, que no pudo dar alcance al ciervo, 
ya cansado, regres a tomar la liebre y se encontr con que 
tambin haba buscado su camino a salvo.

Entonces se dijo el len:

-- Bien me lo merezco, pues teniendo ya una presa en mis manos, la dej para ir tras la esperanza de obtener una mayor.

Si tienes en tus manos un pequeo beneficio, cuando busques uno mayor, no abandones el pequeo que ya tienes, hasta tanto no tengas realmente en tus manos el mayor.

44 - El len y el jabal.


Durante el verano, cuando con el calor aumenta la sed, 
acudieron a beber a una misma fuente un len y un jabal.

Discutieron sobre quien debera sera el primero en beber, 
y de la discusin pasaron a una feroz lucha a muerte.

Pero, en un momento de descanso, vieron una 
nube de aves rapaces en espera de algn 
vencido para devorarlo.

Entonces, recapacitando, se dijeron:

-- Ms vale que seamos amigos y 
no pasto de los buitres y cuervos!

Las luchas intiles slo sirven para enriquecer y alimentar a sus espectadores.

45 - El len y el delfn


Paseaba un len por una playa y vio a un delfn 
asomar su cabeza fuera del agua. 
Le propuso entonces una alianza:

-- Nos conviene unirnos a ambos, siendo t el rey de 
los animales del mar y yo el de los terrestres-- le dijo.

Acept gustoso el delfn. Y el len, quien desde 
haca tiempo se hallaba en guerra contra un loro salvaje, 
llam al delfn a que le ayudara. Intent el delfn salir del agua, 
mas no lo consigui, por lo que el len lo acus de traidor.

-- No soy yo el culpable ni a quien debes 
acusar, sino a la Naturaleza -- respondi el delfn --, 
porque ella es quien me hizo acutico 
y no me permite pasar a la tierra!

Cuando busques alianzas, fjate que tus aliados estn en verdad capacitados de unirte a ti en lo pactado.


La Serpiente 





Reptil sin patas. Su piel est cubierta de escamas y de una delgada pelcula que la cambian varias veces al ao y en muchos lugares esta pelcula que dejan abandonada es conocida como "la muda". Sus ojos son redondos y carecen de prpados. Se traslada realizando contracciones en su cuerpo. Las hay terrestres y acuticas
Se alimenta de animales pequeos a los que traga completos y luego son digeridos por su sistema digestivo. Existen especies venenosas y no venenosas al morder. Hay variedades que se alimentan comiendo a otras serpientes venenosas.

46 - El len, la zorra y el lobo.


Cansado y viejo el rey len, se qued enfermo en su cueva, y los dems animales, excepto la zorra, lo fueron a visitar.
Aprovechando la ocasin de la visita, acus el lobo 
a la zorra expresando lo siguiente:
-- Ella no tiene por nuestra alteza ningn respeto, y por eso ni siquiera se ha acercado a saludar o preguntar por su salud.

En ese preciso instante lleg la zorra, justo a tiempo 
para or lo dicho por el lobo. Entonces el len, 
furioso al verla, lanz un feroz grito contra la zorra
; pero ella, pidi la palabra para justificarse, y dijo:

-- Dime, de entre todas las visitas que aqu tenis, quin te ha dado tan especial servicio como el que he hecho yo, que busqu por todas partes mdicos que con su sabidura te recetaran un remedio ideal para curarte, encontrndolo por fin?

-- Y cul es ese remedio?, dmelo inmediatamente. -- 
Orden el len.

-- Debes sacrificar a un lobo y ponerte su 
piel como abrigo -- respondi la zorra.

Inmediatamente el lobo fue condenado a muerte, 
y la zorra, rindose exclam:

-- Al patrn no hay que llevarlo hacia el rencor, sino hacia la benevolencia.
Quien tiende trampas para los inocentes, es el primero en caer en ellas.

47 - El len y el asno ingenuo.


Se juntaron el len y el asno para cazar animales salvajes. El len utilizaba su fuerza y el asno las coses de sus pies. Una vez que acumularon cierto nmero de piezas, el len las dividi en tres partes y le dijo al asno:

-- La primera me pertenece por ser el rey; la segunda 
tambin es ma por ser tu socio, y sobre la tercera, mejor 
te vas largando si no quieres que te vaya como a las presas.

Para que no te pase las del asno, cuando te asocies, hazlo con socios de igual poder que t, no con otros todopoderosos.

48 - El len y el asno presuntuoso.

De nuevo se hicieron amigos el ingenuo asno 
y el len para salir de caza. Llegaron a una cueva 
donde se refugiaban unas cabras monteses, 
y el len se qued a guardar la salida, mientras 
el asno ingresaba a la cueva coceando y rebuznando, 
para hacer salir a las cabras.

Una vez terminada la accin, sali el asno de la cueva y le pregunt si no le haba parecido excelente su actuacin al haber luchado con tanta bravura para expulsar a las cabras.

-- Oh s, soberbia -- repuso el len, que hasta yo mismo 
me hubiera asustado si no supiera de quien se trataba!

Si te alabas a ti mismo, sers simplemente objeto de la burla, sobre todo de los que mejor te conocen.

49 - El len y el ratn.


Dorma tranquilamente un len, cuando un ratn empez a juguetear encima de su cuerpo. Despert el len y rpidamente
 atrap al ratn; y a punto de ser devorado, le pidi ste que le 
perdonara, prometindole pagarle cumplidamente llegado el
 momento oportuno. El len ech a rer y lo dej marchar.

Pocos das despus unos cazadores apresaron al rey 
de la selva y le ataron con una cuerda a un frondoso 
rbol. Pas por ah el ratoncillo, quien al or 
los lamentos del len, corri al lugar 
y roy la cuerda, dejndolo libre.

-- Das atrs -- le dijo --, te burlaste de m pensando 
que nada podra hacer por ti en agradecimiento. 
Ahora es bueno que sepas que los pequeos 
ratones somos agradecidos y cumplidos.

Nunca desprecies las promesas de los pequeos honestos. Cuando llegue el momento las cumplirn.

50 - El len, la zorra y el asno.


El len, la zorra y el siempre ingenuo asno se 
asociaron para ir de caza.

Cuando ya tuvieron bastante, dijo el len al asno que repartiera entre los tres el botn. Hizo el asno tres partes iguales y le pidi al len que escogiera la suya. Indignado por haber hecho las tres partes iguales, salt sobre l y lo devor.

Entonces pidi a la zorra que fuera ella quien repartiera.

La zorra hizo un montn de casi todo, dejando en el otro grupo slo unas piltrafas. Llam al len para que escogiera de nuevo.

Al ver aquello, le pregunt el len que quien 
le haba enseado a repartir tan bien.

-- Pues el asno, seor, el asno!

Siempre es bueno no despreciar el error ajeno y ms bien aprender de l.



El Len





Mamfero depredador, carnvoro. De gran habilidad para la caza, sobre todo de noche. Mucho le ayuda su masivo cuerpo para saltar sobre su vctima y dominarla. Lgicamente es bien temido por sus vecinos.  Por su corpulencia, su sonoro ronquido,  su condicin de gran cazador y por su soberano aspecto, ha sido considerado desde la antigedad como el rey de los animales y smbolo de poder en los gobiernos humanos.

51 - El len, Prometeo y el elefante


No dejaba un len de quejarse ante Prometeo dicindole: 
-- Tu me hiciste bien fuerte y hermoso, dotado de mandbulas con buenos colmillos y poderosas garras en las patas, y soy el ms dominante de los animales. Sin embargo le tengo un gran temor al gallo.

--  Por qu me acusas tan a la ligera?  No ests satisfecho con todas las ventajas fsicas que te he dado? 
Lo que flaquea es tu espritu.
Replic Prometeo.

Sigui el len deplorando su situacin, juzgndose de pusilnime. Decidi entonces poner fin a su vida.

Se encontraba en esta situacin cuando lleg el elefante, 
se saludaron y comenzaron a charlar. Observ el len que el elefante mova constantemente sus orejas, 
por lo que le pregunt la causa.

-- Ves ese minsculo insecto que zumba a mi alrededor?--respondi el elefante --, 
pues si logra ingresar dentro de mi odo, estoy perdido.

Entonces se dijo el len: No sera insensato dejarme morir, siendo yo mucho ms fuerte y poderoso que el elefante, as como mucho ms fuerte y poderoso es el gallo con el mosquito?


Muchas veces, muy pequeas molestias nos hacen olvidar las grandezas que poseemos.

52 - El len y el toro.


Pensando el len como capturar un toro muy corpulento, decidi utilizar la astucia. Le dijo al toro que haba sacrificado un carnero y que lo invitaba a compartirlo. Su plan era atacarlo cuando se hubiera echado junto a la mesa.

Lleg al sitio el toro, pero viendo slo grandes 
fuentes y asadores, y ni asomo de carnero, 
se larg sin decir una palabra.

Le reclam el len que por qu se marchaba as, 
pues nada le haba hecho.

-- S que hay motivo -- respondi el toro --, pues todos los preparativos que has hecho no son para el cuerpo de un carnero, sino para el de un toro.

Observa y analiza siempre con cuidado tu alrededor, y as estars mejor protegido de los peligros.

53 - El len y el ciervo.


Estaba un len muy furioso, rugiendo y gritando sin ninguna razn.

Lo vio un ciervo a prudente distancia y exclam:

--  Desdichados de nosotros, los dems animales del bosque, si cuando el len estaba sosegado nos era tan insoportable,
 de qu no ser capaz estando en la forma que est ahora?

Cuidmonos de no dar nunca poder a los irascibles y dainos, pues si ya sin motivo nos daan, ms lo harn si por cualquier causa se sienten inconformes.

54 - El len, la zorra y el ratn.


Dorma tranquilamente un len, cuando un ratoncillo se puso a correr sobre su cuerpo.

Se despert el len, y se movi en todas direcciones 
buscando a ver quien era el intruso que le molestaba.

Lo observaba una zorra, y le critic por creer que 
tena miedo de un simple ratoncillo, siendo l todo un seor len.

-- No es miedo del ratoncillo -- dijo el len--, 
sino que me sorprendi que hubiera un 
animal que tuviera el valor de pisotear 
el cuerpo de un len dormido.

Nunca dejes de cuidarte ni an de las ms pequeas cosas, por nfimas que sean.

55 - Los lobos y los perros alistndose a luchar.


Se alistaban los lobos y los perros a luchar. Eligieron 
los perros como general a un perro griego. Pero ste 
pareca no tener prisa en iniciar la batalla y por 
ello le reclamaron.

 Saben -- contest -- por qu doy tiempo? Porque antes 
de actuar siempre es bueno deliberar. Los lobos todos son 
de la misma raza, talla y color, pero nosotros somos de 
costumbres muy diferentes, y procedemos de diversas 
regiones de las cuales cada uno est orgulloso. Nuestros 
uniformes no son parejos como los de ellos, tenemos rubios, 
negros, blancos y cenicientos.

 Cmo voy a empezar una guerra con soldados tan disparejos? Primero debo idear cmo nivelar a mi gente.

Cuando de asociarse se trata, entre ms equilibrada sea la unidad de voluntad y de pensamiento entre los miembros, mayor garanta habr de xito.


El Escarabajo





Es un insecto coleptero, se alimenta del estircol de los animales superiores como el de los ganados. Su cuerpo es ovalado, de esqueleto externo que le sirve de proteccin, y por lo general de un color oscuro. Al volar, produce un fuerte zumbido. Es fuente de alimentos para otras especies como reptiles y pjaros.



56 - Los lobos reconcilindose con los perros.


Llamaron los lobos a los perros y les dijeron:

-- Oigan, siendo ustedes y nosotros tan semejantes, por qu no nos entendemos como hermanos, en vez de pelearnos? Lo nico que tenemos diferente es cmo vivimos. Nosotros somos libres; en cambio ustedes sumisos y sometidos en todo a los hombres: aguantan sus golpes, soportan los collares y les guardan los rebaos. Cuando sus amos comen, a ustedes slo les dejan los huesos. Les proponemos lo siguiente: dennos los rebaos y los pondremos en comn para hartarnos.

Creyeron los perros las palabras de los lobos traicionando 
a sus amos, y los lobos, ingresando en los corrales, 
lo primero que hicieron fue matar a los perros.

Nunca des la espalda o traiciones a quien verdaderamente te brinda ayuda y confa en ti.

57 - Los lobos y los carneros.


Intentaban los lobos sorprender a un rebao de carneros. Pero gracias a los perros guardianes, no podan conseguirlo. Entonces decidieron emplear su astucia. Enviaron unos delegados a los carneros para pedirles que les entregaran a sus perros dicindoles:

-- Los perros son los causantes de que haya enemistad entre ustedes y nosotros. Slo tienen que entregrnoslos y la paz reinar entre nosotros.

Y los ingenuos carneros, sin sospechar lo que sucedera, les entregaron los perros, y los lobos, ya libres de los perros, se apoderaron sin problemas del rebao.

Nunca le entregues a los enemigos, a los que te dan el apoyo y proteccin.

58 - Los lobos, los carneros y el carnero mayor.


Enviaron los lobos una representacin a un rebao de carneros, prometindoles hacer una paz permanente si les entregaban a los perros. Los carneros aceptaron hacerlo, exceptuando a un viejo carnero padre que les reclam a los lobos:

--  Cmo les voy a creer y vivir con ustedes, si ahora mismo, an con el cuido de los perros no puedo pacer con tranquilidad?

Nunca te desprendas de lo que es primordial para tu propia seguridad.

59 - El lobo orgulloso de su sombra, y el len.


Vagaba cierto da un lobo por lugares solitarios, a la hora en que el sol se pona en el horizonte. Y viendo su sombra bellamente alargada exclam:

-- Cmo me va a asustar el len con semejante talla que tengo? Con treinta metros de largo, bien fcil me ser 
convertirme en rey de los animales!

Y mientras soaba con su orgullo, un poderoso len 
le cay encima y empez a devorarlo. Entonces el lobo, 
cambiando de opinin se dijo:

-- La presuncin es causa de mi desgracia.

Nunca valores tus virtudes por la apariencia con que las ven tus ojos, pues fcilmente te engaars.

60 - El lobo y el cordero en el arroyo.


Miraba un lobo a un cordero que beba en un arroyo, e imagin un simple pretexto a fin de devorarlo. As, an estando l ms arriba en el curso del arroyo, le acus de enturbiarle el agua, impidindole beber. Y le respondi el cordero:

-- Pero si slo bebo con la punta de los labios, 
y adems estoy ms abajo y por eso no te puedo 
enturbiar el agua que tienes all arriba.

Vindose el lobo burlado, insisti:
-- El ao pasado injuriaste a mis padres.

-- Pero en ese entonces ni siquiera haba nacido yo! --
contest el cordero.

Dijo entonces el lobo:
-- Ya veo que te justificas muy bien, mas no por 
eso te dejar ir, y siempre sers mi cena.

Para quien hacer el mal es su profesin, de nada valen argumentos para no hacerlo.
No te acerques nunca donde los malvados.


El Espino





Arbusto que crece entre rboles, matorrales o llanos. Se caracteriza por estar su tallo protegido por espinas. Existes muy diversas especies y variedades, y algunas son venenosas.


61 - El lobo y el cordero en el templo.


Dndose cuenta de que era perseguido por un lobo, un pequeo corderito decidi refugiarse en un templo cercano.

Lo llam el lobo y le dijo que si el sacrificador 
lo encontraba all dentro, lo inmolara a su dios.

-- Mejor as! -- replic el cordero -- prefiero ser 
vctima para un dios a tener que perecer en tus colmillos.

Si sin remedio vamos a ser sacrificados, ms nos vale que sea con el mayor honor.

62 - El lobo y la cabra.


Encontr un lobo a una cabra que pastaba a la orilla de un precipicio. Como no poda llegar a donde estaba ella le dijo:

-- Oye amiga, mejor baja pues ah te puedes caer. Adems, mira este prado donde estoy yo, est bien verde y crecido.

Pero la cabra le dijo:

-- Bien s que no me invitas a comer a m, 
sino a ti mismo, siendo yo tu plato.

Conoce siempre a los malvados, para que no te atrapen con sus engaos.

63 - El lobo, la nana y el nio.


Se hallaba hambriento un lobo, y vagaba en busca de su comida. Lleg a una choza y oy a un nio que lloraba y a su nana que le deca:

-- No llores, mi nio, porque te llevo donde el lobo.

Creyendo el lobo aquellas palabras, se quedo esperando por mucho tiempo. Y llegada la noche, la nana, cuando arrullaba al nio le cantaba:

-- Si viene el lobo, lo mataremos.

Al or el lobo las nuevas palabras, sigui su camino meditando:

-- En esta casa dicen primero una cosa, y despus 
quieren hacer otra muy diferente.

Ms importante que las palabras, son los actos de amor verdadero.

64 - El lobo y la grulla.


A un lobo que coma un hueso, se le atragant el hueso en la garganta, y corra por todas partes en busca de auxilio.

Encontr en su correr a una grulla y le pidi que 
le salvara de aquella situacin, y que enseguida 
le pagara por ello. Acept la grulla e introdujo su 
cabeza en la boca del lobo, sacando de la 
garganta el hueso atravesado. Pidi entonces la 
cancelacin de la paga convenida.

-- Oye amiga -- dijo el lobo -- No crees que es suficiente paga con haber sacado tu cabeza sana y salva de mi boca?

Nunca hagas favores a malvados, traficantes o corruptos, pues mucha paga tendras si te dejan sano y salvo.

65 - El lobo y el caballo.


Pasaba un lobo por un sembrado de cebada, pero como no era comida de su gusto, la dej y sigui su camino. Encontr al rato a un caballo y le llev al campo, comentndole la gran cantidad de cebada que haba hallado, pero que en vez de comrsela l, mejor se la haba dejado porque le agradaba ms or el ruido de sus dientes al masticarla. Pero el caballo le repuso:

-- Amigo, si los lobos comieran cebada, no hubieras preferido complacer a tus odos sino a tu estmago!

A todo malvado, aunque parezca actuar como bueno, no debe de crersele.


El Cocodrilo





Reptil tropical anfibio y ovparo cubierto de escamas duras y robustas. Habita en ros donde el agua es tranquila, en estanques, lagos y lagunas, tanto de agua dulce como salada. Puede llegar a medir hasta unos cuatro o cinco metros de largo. Carnvoro. De lento movimiento pero de gran fuerza.

66 - El lobo y el asno.


Un lobo fue elegido rey entre sus congneres y decret una ley ordenando que lo que cada uno capturase en la caza, lo pusiera en comn y lo repartiese por partes iguales entre todos; de esta manera ya no tendran los lobos que devorarse unos a otros en pocas de hambre.

Pero en eso lo escuch un asno que estaba por ah cerca, y moviendo sus orejas le dijo:

-- Magnfica idea ha brotado de tu corazn, pero Por qu has escondido todo tu botn en tu cueva? Llvalo a tu comunidad y reprtelo tambin, como lo has decretado.

El lobo, descubierto y confundido, derog su ley.

Si alguna vez llegas a tener poder de legislar, s el primero en cumplir tus propias leyes.

67 - El lobo y el len.


Cierta vez un lobo, despus de capturar a un carnero 
en un rebao, lo arrastraba a su guarida.

Pero un len que lo observaba, sali a su paso y se lo arrebat.

Molesto el lobo, y guardando prudente distancia le reclam:

-- Injustamente me arrebatas lo que es mo!

El len, rindose, le dijo:

-- Aj; me vas a decir seguro que t lo recibiste 
buenamente de un amigo.

Lo que ha sido mal habido, de alguna forma llegar a ser perdido.

68 - El lobo y el perro.


Se encontr un lobo con un corpulento perro 
sujeto por un collar, y le pregunt:

-- Quin te ha encadenado y quin te ha alimentado de esa forma?

-- Mi amo, el cazador -- respondi el perro.

-- Que los dioses nos libren a los lobos de semejante destino! Prefiero morir de hambre a tener que cargar tan pesado collar.

Vale ms el duro trabajo en libertad, que el placer en esclavitud.

69 - El lobo y el pastor.


Acompaaba un lobo a un rebao de ovejas pero sin hacerles dao. Al principio el pastor lo observaba y tena cuidado de l como un enemigo. Pero como el lobo le segua y en ningn momento intent robo alguno, lleg a pensar el pastor que ms bien tena un guardin de aliado.

Cierto da, teniendo el pastor necesidad de ir al pueblo, 
dej sus ovejas confiadamente junto al lobo y se march.

El lobo, al ver llegado el momento oportuno, se 
lanz sobre el rebao y devor casi todo.

Cuando regres el pastor y vio todo lo sucedido exclam:

-- Bien merecido lo tengo; porque De dnde saqu confiar las ovejas a un lobo?

Nunca dejes tus valores al alcance de los codiciosos, no importa su inocente apariencia.

70 - El lobo harto y la oveja.


Un lobo hartado de comida y ya sin hambre, vio a una oveja tendida en el suelo. Dndose cuenta que se haba desplomado simplemente de terror, se le acerc, y tranquilizndola le prometi dejarla ir si le deca tres verdades.

Le dijo entonces la oveja que la primera es que 
preferira no haberle encontrado; la segunda, que 
como ya lo encontr, hubiera querido encontrarlo 
ciego; y por tercera verdad le dijo:

-- Ojal, todos los lobos malvados, murieran de mala muerte, 
ya que, sin haber recibido mal alguno de nosotras, nos dan una guerra cruel!

Reconoci el lobo la realidad de aquellas 
verdades y dej marchar a la oveja.

Camina siempre soportado en la verdad, y ella te abrir los caminos del xito, an entre adversarios.


La Pantera





Mamfero carnvoro de manchas anilladas en su piel.  Gnero entre los que se encuentran tambin el jaguar o yaguar y el leopardo.   Caza animales medianos como cras de ganado y de caballos, jabals, venados, monos, ovejas, cabras, cerdos, etc. Tambin gusta de peces y tortugas.  Vive tanto en bosques como en terrenos abiertos o en montaas. Es sumamente gil y tiene especial facilidad para subir a los rboles.

71 - El lobo herido y la oveja.


Un lobo que haba sido mordido por unos perros, yaca en el suelo todo malherido. Viendo la imposibilidad de procurarse comida en esa situacin, pidi a una oveja que pasaba por all que le llevara un poco de agua del cercano ro.

-- Si me traes agua para beber -- le dijo --, 
yo mismo me encargar de mi comida.

-- Si te llevo agua para beber -- respondi la oveja --, 
yo misma asistir a tu cena.

Prev siempre el verdadero fondo de las aparentemente inocentes propuestas de los malhechores.

72 - El lobo y el labrador.


Llev un labrador su yunta de bueyes al abrevadero.

Caminaba por ah cerca un lobo hambriento en busca de comida.

Encontr el lobo el arado y empez a lamer los 
bordes del yugo, y enseguida y sin darse cuenta termin 
por meter su cabeza adentro. Agitndose como mejor 
poda para soltarse, arrastraba el arado a lo largo del surco.

Al regresar el labrador, y vindolo en esta actividad le dijo:

-- Ah, lobo ladrn, que felicidad si fuera cierto que renunciaste a tu oficio y te has unido a trabajar honradamente la tierra!

A veces, por casualidad o no, los malvados parecieran actuar bien, mas su naturaleza siempre los delata.

73 - El lobo y el perro dormido.


Dorma plcidamente un perro en el portal de una casa. 
Un lobo se abalanz sobre l, dispuesto a darse un banquete, cuando en eso el perro le rog que no lo sacrificara todava.

-- Mrame, ahora estoy en los huesos -- le dijo --; espera un 
poco de tiempo, ya que mis amos pronto van a celebrar sus 
bodas y como yo tambin me dar mis buenos atracones, 
me engordar y de seguro ser un mucho mejor manjar 
para tu gusto.

Le crey el lobo y se march. Al cabo de algn 
tiempo volvi. Pero esta vez encontr al perro 
durmiendo en una pieza elevada de la casa. Se 
detuvo al frente y le record al perro lo que 
haban convenido. Entonces el perro repuso:

-- Ah lobo, si otro da de nuevo me ves dormir en el portal de la casa, no te preocupes por esperar las bodas!

Si una accin te lleva a caer en un peligro, y luego te logras salvar de l, recuerda cual fue esa accin y evita repetirla para no volver a ser su vctima.

74 - El lobo y el cabrito encerrado.


Protegido por la seguridad del corral de una casa, 
un cabrito vio pasar a un lobo y comenz a insultarle, 
burlndose ampliamente de l. El lobo, serenamente le replic:

-- Infeliz! S que no eres t quien me est insultando, 
sino el sitio en que te encuentras.

Muy a menudo, no es el valor, sino la ocasin y el lugar, quienes proveen el enfrentamiento arrogante ante los poderosos.

75 - El lobo flautista y el cabrito.


Un cabrito se rezag en el rebao y fue alcanzado por un 
lobo que lo persegua. Se volvi hacia ste y le dijo:

-- Ya s, seor lobo, que estoy condenado a ser tu almuerzo. Pero para no morir sin honor, toca la flauta y yo bailar por ltima vez.

Y as lo hicieron, pero los perros, que no 
estaban lejos, oyeron el ruido y salieron a 
perseguir al lobo. Viendo la mala pasada, se dijo el lobo:

-- Con sobrada razn me ha sucedido esto, porque siendo yo cazador, no deb meterme a flautista.

Cuando vayas a efectuar una nueva actividad, antes ten en cuenta tus capacidades y las circunstancias, para valorar si puedes salir adelante.



El Asno





Miembro de la familia de los caballos pero ms bajo y de orejas ms largas.  Su desarrollo y crianza es de origen africano. Se emplea especialmente para la carga y transporte, sobre todo en lugares donde no hay posibilidades para el transporte mecnico moderno. Su cara y aspecto sencillo le ha dado fama de poco inteligente o ingenuo. El cruce biolgico de un asno con una yegua produce las mulas.


76 - Los dos perros.


Un hombre tena dos perros. Uno era para la caza y otro para el cuido. Cuando sala de cacera iba con el de caza, y si coga alguna presa, al regresar, el amo le regalaba un pedazo al perro guardin. Descontento por esto el perro de caza, lanz a su compaero algunos reproches: que slo era l quien sala y sufra en todo momento, mientras que el otro perro, el cuidador, sin hacer nada, disfrutaba de su trabajo de caza.

El perro guardin le contest:

--  No es a m a quien debes de reclamar, sino a nuestro amo, ya que en lugar de ensearme a trabajar como a ti, me ha enseado a vivir tranquilamente del trabajo ajeno!

Pide siempre a tus mayores que te enseen una preparacin y trabajo digno para afrontar tu futuro, y esfurzate en aprenderlo correctamente.

77 - Los perros hambrientos.


Vieron unos perros hambrientos en el fondo de un arroyo unas pieles que estaban puestas para limpiarlas; pero como debido al agua que se interpona no podan alcanzarlas decidieron beberse primero el agua para as llegar fcilmente a las pieles.

Pero sucedi que de tanto beber y beber, reventaron antes de llegar a las pieles.

Ten siempre cuidado con los caminos rpidos, pues no siempre son los ms seguros.

78 - El hombre al que mordi un perro.


Un perro mordi a un hombre, y ste corra por todo 
lado buscando quien le curara.

Un vecino le dijo que mojara un pedazo de 
pan con la sangre de su herida y se lo 
arrojase al perro que lo mordi. 
Pero el hombre herido respondi:

--Si as premiara al perro, todos los perros del 
pueblo vendran a morderme!

Grave error es alagar la maldad, pues la incitas a hacer ms dao todava.

79 - El perro y el cocinero.


Prepar un hombre una cena en honor de uno de sus amigos y de sus familiares. Y su perro invit tambin a otro perro amigo.

-- Ven a cenar a mi casa conmigo -- le dijo.

Y lleg el perro invitado lleno de alegra. Se detuvo a contemplar el gran festn, dicindose a s mismo:

--Qu suerte tan inesperada! Tendr comida para hartarme y no pasar hambre por varios das.

Estando en estos pensamientos, meneaba el rabo 
como gran viejo amigo de confianza. 
Pero al verlo el cocinero movindose alegremente 
de all para ac, lo cogi de las patas y sin 
pensarlo ms, lo arroj por la ventana. 
El perro se volvi lanzando grandes alaridos, 
y encontrndose en el camino con otros perros, estos le preguntaron:

-- Cunto has comido en la fiesta, amigo?

-- De tanto beber, -- contest -- tanto me he embriagado, 
que ya ni siquiera s por donde he salido.

No te confes de la generosidad que otros prodigan con lo que no les pertenece

80 - El perro de pelea y los perros sencillos.


Un perro haba sido muy bien alimentado en una casa y fue adiestrado para luchar contra las fieras.

Un da, al ver un gran nmero de ellas colocadas en fila, rompi el collar que le sujetaba y rpidamente ech a correr por las calles del pueblo. Lo vieron pasar otros perros, y viendo que era fuerte como un toro, le preguntaron:

--  Por qu corres de esa manera?

-- S que vivo en la abundancia, sin hambres, con mi estmago siempre satisfecho, pero tambin siempre estoy cerca de la muerte combatiendo a esos osos y leones -- respondi.

Entonces los otros perros comentaron:

-- Nuestra vida es en verdad pobre, pero ms bella, 
sin tener que pensar en combatir con leones ni osos.

Las grandes ganancias, siempre van acompaadas de grandes riesgos.


El Perro





Mamfero de la familia de los canes. Domesticado por el hombre desde hace miles de aos para tenerlo a su servicio por sus cualidades de fidelidad y entrega absoluta a sus amos. Su facilidad para el aprendizaje permite entrenarlos en muy diferentes tipos de actividades, tales como cuido de rebaos, hogares, ayuda policial, ayuda a minusvlidos, etc. Se alimenta tanto de carnes como de vegetales y cereales. Tiene muy bien desarrollados los sentidos del olfato y del odo.

81 - El perro, el gallo y la zorra.


Cierta vez un perro y un gallo se unieron en sociedad para recorrer el mundo. Llegada una noche, el gallo subi a un rbol y el perro se recost al pie del tronco.

Y como era su costumbre, cant el gallo antes del amanecer.

Oy su canto una zorra y corri hacia el sitio, parndose al pie del rbol. Le rog que descendiera, pues deseaba besar a un animal que tena tan exquisita voz.

Le replic entonces el gallo que por favor, primero despertara al portero que estaba durmiendo al pie del rbol.

Y entonces el perro, cuando la zorra buscaba como establecer conversacin con el portero, le salt encima descuartizndola.

Es inteligente actitud, cuando encontramos un enemigo poderoso, encaminarlo a que busque a otros ms fuertes que nosotros.

82 - El perro y la almeja.


Un perro de esos acostumbrados a comer huevos, 
al ver una almeja, no lo pens dos veces, 
y creyendo que se trataba de un huevo, se la trag 
inmediatamente. Desgarradas luego sus entraas, 
se sinti muy mal y se dijo:

-- Bien merecido lo tengo, por creer que todo
 lo que veo redondo son huevos.

Nunca tomes un asunto sin antes reflexionar, para no entrar luego en extraas dificultades.

83 - El perro y la liebre.


Un perro de caza atrap un da a una liebre, y a ratos la morda y a ratos le lama el hocico. Cansada la liebre de esa cambiante actitud le dijo:

-- Deja ya de morderme o de besarme, para saber yo si eres mi amigo o si eres mi enemigo!

S siempre consistente en tus principios.

84 - El perro y su reflejo en el ro.


Vadeaba un perro un ro llevando en su hocico un sabroso pedazo de carne. Vio su propio reflejo en el agua del ro y crey que aquel reflejo era en realidad otro perro que llevaba un trozo de carne mayor que el suyo.

Y deseando aduearse del 
pedazo ajeno, solt el suyo para 
arrebatar el trozo a su supuesto compadre.

Pero el resultado fue que se qued sin el propio y sin el ajeno: 
ste porque no exista, slo era un reflejo, y el otro, el verdadero, porque se lo llev la corriente.

Nunca codicies el bien ajeno, pues puedes perder lo que ya has adquirido con tu esfuerzo.

85 - El perro y el carnicero.


Penetr un perro en una carnicera, y notando 
que el carnicero estaba muy ocupado con sus clientes, cogi un trozo de carne y sali corriendo. Se volvi el carnicero, y vindole huir, y sin poder hacer ya nada, exclam:

--  Oye amigo! all donde te encuentre, no dejar de mirarte!

No esperes a que suceda un accidente para pensar en cmo evitarlo.


El Chivo





Cro de la cabra en estado juvenil. Se alimenta de pastos, y cuando crece fuera del desarrollo domesticado, habita sobre todo en las montaas, en donde tiene gran facilidad para recorrer sus laderas y sitios escabrosos. De hocico con barba y cuernos nudosos. Las cabras se cran domsticamente para aprovechar su lana, carne, leche y cueros.

86 - El perro con campanilla.


Haba un perro que acostumbraba morder sin razn.

Le puso su amo una campanilla para advertirle a la gente de su presencia cercana. Y el can, sonando la campanilla, se fue a la plaza pblica a presumir. Mas una sabia perra, ya avanzada de aos le dijo:

--  De qu presumes tanto, amigo? S que no llevas esa campanilla por tus grandes virtudes, sino para anunciar 
tu maldad oculta.

Los halagos que se hacen a s mismos los fanfarrones, slo delatan sus mayores defectos.

87 - El perro que persegua al len.


Un perro de caza se encontr con un len y parti en su persecucin. Pero el len se volvi rugiendo, y el perro, todo atemorizado, retrocedi rpidamente por el mismo camino. Le vio una zorra y le dijo:

--  Perro infeliz!  Primero perseguas al len y ya ni siquiera soportas sus rugidos!

Cuando entres a una empresa, mantente siempre listo a afrontar imprevistos que no te imaginabas.


88 - El perro y la corneja.


Una corneja que ofreca en sacrificio una vctima a Atenea invit a un perro al banquete.

Le dijo el perro:
-- Por qu dilapidas tus bienes en intiles sacrificios? Pues deberas de saber que la diosa te desprecia hasta el punto de quitar todo crdito a tus presagios.

Entonces replic la corneja:
-- Es por eso que le hago estos sacrificios, porque s muy bien 
su indisposicin conmigo y deseo su reconciliacin.

Si deseas que los ms alejados te escuchen, debes llamarlos con mayor intensidad.

89 - La corneja y el cuervo.


Senta una corneja celos contra los cuervos porque stos dan presagios a los hombres, predicindoles el futuro, 
y por esta razn los toman como testigos. Quiso la 
corneja poseer las mismas cualidades.

Viendo pasar a unos viajeros se pos en un rbol, lanzndoles espantosos gritos. Al or aquel estruendo, los viajeros retrocedieron espantados, excepto uno de ellos, que dijo a los dems:

-- Eh, amigos, tranquilos; esa ave es solamente una corneja. 
Sus gritos no son de presagios.

Cuando vanidosamente y sin tener capacidades, se quiere rivalizar con los ms preparados, no slo no se les iguala, sino que adems se queda en ridculo.

90 - La corneja con los cuervos.


Una corneja que por esas cosas del destino era ms grande que sus compaeras, despreciando y burlndose de sus congneres, se fue a vivir entre los cuervos pidindoles que aceptaran compartir su vida.

Pero los cuervos, a quienes su figura y voz les eran desconocidas, sin pensarlo mucho la golpearon y la arrojaron de su grupo.

Y la corneja, expulsada por los cuervos, volvi de nuevo donde 
las dems cornejas. Pero stas, heridas por el ultraje que 
les haba hecho, se negaron a recibirla otra vez. 
As, qued esta corneja excluida de la sociedad 
de unos y de otros.

Cuando pienses cambiar de sociedad, domicilio o amistades, no lo hagas nunca despreciando a la anterior, no sea que ms tarde tengas que regresar all.


El Cangrejo





Crustceo, invertebrado. Existen los marinos y los fluviales (de ro). En el mar viven sobre todo entre el agua y lo seco, haciendo pequeas cuevas en la arena, en donde se alojan. En los ros se protegen entre las piedras. Posee esqueleto externo y muchas variedades son comestibles.


91 - La corneja y las aves.


Quera una vez Zeus proclamar un rey entre las aves, y les seal un da para que comparecieran delante de l, pues iba a elegir a la que encontrara ms hermosa para que reinara entre ellas.

Todas las aves se dirigieron a la orilla de un ro para limpiarse.

Entonces la corneja, vindose ms fea que las dems, se dedic a recoger las plumas que abandonaban los otros pjaros, ajustndolas a su cuerpo. As, compuesta con ropajes ajenos, result la ms hermosa de las aves.

Lleg el momento de la seleccin, y todos los pjaros se presentaron ante Zeus, sin faltar por supuesto, la corneja con su esplendoroso plumaje.

Y cuando ya estaba Zeus a punto de concederle la realeza a causa de tanta hermosura, los dems pjaros, indignados por el engao, le arrancaron cada uno la pluma que le corresponda. Al fin, desplumada de lo ajeno, la corneja, simplemente corneja se qued.

Nunca hagas alarde de los bienes ajenos como si fueran propios, pues tarde o temprano se descubre el engao.

92 - La corneja y los pichones.


Conoci una corneja un palomar que habitaban unos pichones muy bien alimentados, y queriendo disfrutar de tan buena comida blanque sus plumas y se uni a ellos.

Mientras la corneja estuvo en silencio, los pichones,
 creyndola como uno de los suyos, la admitieron sin 
reclamo. Pero olvidndose de su actuacin, 
en un descuido la corneja lanz un grito. Entonces los 
pichones, que no le reconocieron su voz, 
la echaron de su nido.

Y la corneja, viendo que se le escapaba la 
comida de los pichones, volvi a buscar a sus semejantes.

Mas por haber perdido su color original, las otras 
cornejas tampoco la recibieron en su sociedad; 
de manera que por haber querido disfrutar de 
dos comidas, se qued sin ninguna.

Contentmonos con nuestros bienes, pues tratar de tomar sin derecho los ajenos, slo nos conduce a perderlo todo.

93 - La corneja fugitiva.


Un hombre caz a una corneja, le at un hilo a 
una pata y se la entreg a su hijo.

Mas la corneja, no pudiendo resignarse a vivir prisionera en aquel hogar, aprovech un instante de libertad en un descuido 
para huir y tratar de volver a su nido. 

Pero el hilo se le enred en las ramas de un rbol y 
el ave no pudo volar ms, quedando apresada. 
Viendo cercana su muerte, se dijo:

--Hecho est! Por no haber sabido soportar la esclavitud 
entre los hombres, ahora me veo privada de la vida.

En cuanto mayor son los valores que se buscan, mayores son los riesgos.

94 - El cuervo y la culebra.


Andaba un cuervo escaso de comida y vio en el prado a una culebra dormida al sol; cay veloz sobre ella y la rapt. Mas la culebra, despertando de su sueo, se volvi y la mordi.

El cuervo vindose morir dijo:
-- Desdichado de m, que encontr un tesoro pero a costa de mi vida!

Antes de querer poseer algn bien, primero hay que valorar si su costo vale la pena.

95 - El cuervo y Hermes.


Un cuervo que haba cado en un cepo prometi a Apolo que le quemara incienso si lo salvaba; pero una vez liberado 
de la trampa olvid su promesa.

Capturado de nuevo en otro cepo, dej a Apolo para 
dirigirse a Hermes, prometindole tambin un sacrificio. 
Mas el dios le dijo:

Si por nuestra voluntad faltamos a nuestra primera promesa, no tendremos oportunidad de que nos crean una segunda.


La Leona 





Es la hembra del len. Se encarga del cuido de sus cros y los alimenta con lo que le provee el len por medio de sus caceras.



96 - El cuervo enfermo.


Un cuervo que se encontraba muy enfermo dijo a su madre:

-- Madre, ruega a los dioses por m y ya no llores ms.

La madre contest:

--  Y cul de todos, hijo mo, tendr piedad de ti? 
 Quedar alguno a quien an no le hayas robado la carne?

No te llenes innecesariamente de enemigos, pues en momentos de necesidad no encontrars un solo amigo.

97 - El ruiseor y el gaviln.


Subido en un alto roble, un ruiseor cantaba como de costumbre. Lo vio un gaviln hambriento, y lanzndose inmediatamente sobre l, 
lo apres en sus garras.

Seguro de su prxima muerte, el ruiseor le rog 
que le soltara, dicindole que con slo l no bastara 
para llenar su vientre, y que si en verdad tena hambre, 
debera de apresar a otros ms grandes. El gaviln le repuso:

-- Necio sera si te oyera y dejara escapar la presa que tengo, 
por ir a buscar a la que ni siquiera he visto.

No dejemos los bienes que ya tenemos, por ilusiones que ni siquiera divisamos.

98 - El ruiseor y la golondrina.


Invit la golondrina a un ruiseor a construir su nido 
como lo haca ella, bajo el techo de las casas de los hombres, 
y a vivir con ellos como ya lo haca ella. Pero el ruiseor repuso:

-- No quiero revivir el recuerdo de mis antiguos males, y por eso prefiero alojarme en lugares apartados.

Los bienes y los males recibidos, siempre quedan atados a las circunstancias que los rodearon.

99 - El gallo y la comadreja.


Una comadreja atrap a un gallo y quiso tener una 
razn plausible para comrselo.

La primera acusacin fue la de importunar a los hombres y de impedirles dormir con sus molestos cantos por la noche. Se defendi el gallo diciendo que lo haca para servirles, pues despertndolos, les recordaba que deban comenzar sus trabajos diarios.

Entonces la comadreja busc una segunda acusacin: que maltrataba a la Naturaleza por buscar como novias incluso a su madre y a sus hermanas. Repuso el gallo que con ello tambin favoreca a sus dueos, porque as las gallinas ponan ms huevos.

Para el malvado decidido a agredir, no lo para ninguna clase de razones.

100 - Los gallos y la perdiz.


Un hombre que tena dos gallos, compr una perdiz 
domstica y la llevo al corral junto con ellos para alimentarla. 
Pero estos la atacaban y la perseguan, y la perdiz, pensando 
que lo hacan por ser de distinta especie, se senta humillada.

Pero das ms tarde vio cmo los gallos se peleaban entre ellos, y que cada vez que se separaban, estaban cubiertos de sangre. Entonces se dijo a s misma:

-- Ya no me quejo de que los gallos me maltraten, pues he visto que ni aun entre ellos mismos estn en paz.

Si llegas a una comunidad donde los vecinos no viven en paz, ten por seguro que tampoco te dejaran vivir en paz a ti.



El Cisne 





Ave palmpeda de cuello largo y flexible, de plumaje nicamente blanco o negro. De hermosa presencia sobre todo cuando al flotar en los estanques levanta sus alas para dejarse llevar por la suave brisa. Su hermosura sobre las aguas ha servido de fuente de inspiracin para msicos, poetas y pintores. Se cuentan unas ocho variedades de cisnes.


101 - El ciervo, el manantial y el len.


Agobiado por la sed, lleg un ciervo a un manantial. Despus de beber, vio su reflejo en el agua. Al contemplar su hermosa cornamenta, sintise orgulloso, pero qued descontento por sus piernas dbiles y finas. Sumido an en estos pensamientos, apareci un len que comenz a perseguirle. Ech a correr y le gan una gran distancia, pues la fuerza de los ciervos est en sus piernas y la del len en su corazn.

Mientras el campo fue llano, el ciervo guard la distancia que le salvaba; pero al entrar en el bosque sus cuernos se engancharon a las ramas y, no pudiendo escapar, fue atrapado por el len. 
A punto de morir, exclam para s mismo:

-- Desdichado soy! Mis pies, que pensaba que me traicionaban, 
eran los que me salvaban, y mis cuernos, en los que pona 
toda mi confianza, son los que me pierden.

Muchas veces, a quienes creemos ms indiferentes, son quienes nos dan la mano en las congojas, mientras que los que nos adulan, ni siquiera se asoman.


102 - La cierva y la via.


Una cierva era perseguida por unos cazadores y se refugio bajo una via. Pasaron cerca los cazadores, y la cierva, creyndose muy bien escondida, empez a saborear las hojas de la via que la cubra.

Viendo los cazadores que las hojas se movan, pensaron muy acertadamente, que all adentro haba un animal oculto, y disparando sus flechas hirieron mortalmente a la cierva. sta, vindose morir, pronunci estas palabras:

-- Me lo he merecido, pues no deb haber maltratado a 
quien me estaba salvando

S siempre agradecido con quien generosamente te da la ayuda para salir adelante.

103 - La cierva en la gruta del len.


Una cierva que hua de unos cazadores, lleg a una 
gruta donde no saba que moraba un len. 
Entrando en ella para esconderse, 
cay en las garras del len.

Vindose sin remedio perdida, exclam:

-- Desdichada de m! Huyendo de los hombres, 
ca en las garras de un feroz animal.

Si tratas de salir de un problema, busca que la salida no sea caer en otro peor.

104 - La cierva tuerta.


Una cierva a la que le faltaba un ojo paca a orillas del mar, volviendo su ojo intacto hacia la tierra para observar la posible llegada de cazadores, y dando al mar el lado que careca del ojo, pues de all no esperaba ningn peligro.

Pero resulta que una gente navegaba por este lugar, y al ver a la cierva la abatieron con sus dardos. Y la cierva agonizando, 
se dijo para s:

-- Pobre de m! Vigilaba la tierra, que crea llena de peligros, 
y el mar, al que consideraba un refugio, 
me ha sido mucho ms funesto.

Nunca excedas la valoracin de las cosas. Procura ver siempre sus ventajas y desventajas en forma balanceada.

105 - El ciervo y el cervatillo.


Djole un da un cervatillo al ciervo:

-- Padre: eres mayor y ms veloz que los perros y tienes adems unos cuernos magnficos para defenderte; por qu huyes delante de ellos?

El ciervo respondi riendo:

-- Justo es lo que me dices, hijo mo; mas no s lo que me sucede, pero cuando oigo el ladrido de un perro, inmediatamente me doy a la fuga.

Cuando se tiene un nimo temeroso, no hay razn que pueda cambiarlo.


La Rana





Batracio que vive en sitios hmedos, de preferencia cerca de charcas. Las hay de diferentes tamaos y colores. Existen inofensivas y venenosas. Se alimenta de insectos y pequeos animales que se muevan a su alrededor y que quedan al alcance de su larga lengua con la que los capturan. Su mayor depredador son las serpientes.
En los ltimos aos muchas de sus especies se han extinguido, supuestamente por los cambios climticos ocurridos en el ltimo siglos y la contaminacin ambiental.


106 - El caballo viejo.


Un caballo viejo fue vendido para darle vueltas a la piedra de un molino. Al verse atado a la piedra, exclam sollozando:

-- Despus de las vueltas de las carreras, 
he aqu a que vueltas me he reducido!

No presumas de la fortaleza de la juventud. Para muchos, la vejez es un trabajo muy penoso.

107 - El caballo, el buey, el perro y el hombre.


Cuando Zeus cre al hombre, slo le concedi unos pocos aos de vida. Pero el hombre, poniendo a funcionar su inteligencia, al llegar el invierno edific una casa y habit en ella.

Cierto da en que el fro era muy crudo, y la lluvia empez a caer, no pudiendo el caballo aguantarse ms, lleg corriendo a donde el hombre y le pidi que le diera abrigo.

Le dijo el hombre que slo lo hara con una condicin: 
que le cediera una parte de los aos que le correspondan. 
El caballo acept.

Poco despus se present el buey que tampoco poda sufrir 
el mal tiempo. Le contest el hombre lo mismo: que lo admitira 
si le daba cierto nmero de sus aos. El buey cedi una 
parte y qued admitido.

Por fin, lleg el perro, tambin murindose de fro, y cediendo una parte de su tiempo de vida, obtuvo su refugio.

Y he aqu el resultado: cuando los hombres cumplen el tiempo que Zeus les dio, son puros y buenos; cuando llegan a los aos pedidos al caballo, son intrpidos y orgullosos; cuando estn en los del buey, se dedican a mandar; y cuando llegan a usar el tiempo del perro, al final de su existencia, se vuelven irascibles y malhumorados.
Describe esta fbula las etapas del hombre: inocente niez, vigorosa juventud, poderosa madurez y sensible vejez.

108 - El caballo y el palafrenero.


Haba un palafrenero que robaba y llevaba a vender la cebada de su caballo; pero en cambio, se pasaba el da entero limpindole y peinndole para lucirlo de lo mejor.

Un da el caballo le dijo:

-- Si realmente quieres que me vea hermoso, no robes la cebada que es para mi alimento.

Ten cuidado de quien mucho te adule o alabe, pues algo busca quitarte a cambio.

109 - El caballo y el asno.


Un hombre tena un caballo y un asno. Un da que ambos 
iban camino a la ciudad, el asno, sintindose cansado, 
le dijo al caballo:

-- Toma una parte de mi carga si te interesa mi vida.

El caballo hacindose el sordo no dijo nada y el asno cay vctima de la fatiga, y muri all mismo. Entonces el dueo ech toda la carga encima del caballo, incluso la piel del asno. 
Y el caballo, suspirando dijo:

-- Qu mala suerte tengo! Por no haber querido cargar con un ligero fardo ahora tengo que cargar con todo, y hasta con la piel 
del asno encima!

Cada vez que no tiendes tu mano para ayudar a tu prjimo que honestamente te lo pide, sin que lo notes en ese momento, en realidad te ests perjudicando a ti mismo.

110 - El caballo y el soldado.


Un soldado, durante una guerra, aliment con cebada 
a su caballo, su compaero de esfuerzos y peligros. 
Pero, acabada la guerra, el caballo fue empleado 
en trabajos serviles y para transportar pesados bultos, 
siendo alimentado nicamente con paja.

Al anunciarse una nueva guerra, y al son de la trompeta, el dueo del caballo lo aparej, se arm y mont encima. Pero el caballo exhausto se caa a cada momento. Por fin dijo a su amo:

-- Vete mejor entre los infantes, puesto que
 de caballo que era me has convertido en asno. 
Cmo quieres hacer ahora de un asno un caballo?

En los tiempos de bienestar, es cuando debemos prepararnos para las pocas crticas.


El Ciervo





Mamfero vegetariano de la familia de los rumiantes. Posee una cornamenta para su defensa, slo que es de existencia temporal y es renovada durante la poca de celo. Muy perseguido por depredadores y por los hombres por sus carnes y cueros. Vive en los bosques tropicales y subtropicales. 


111 - La mula.


Henchida de cebada, una mula (producto del cruce de asno y yegua) se puso a saltar, dicindose a s misma:

-- Mi padre es un caballo veloz en la carretera, y yo me parezco en todo a l.

Pero lleg la ocasin en que la mula se vio obligada a correr. Terminada la carrera, muy contrariada, se acord de pronto 
de su verdadero padre: el sereno asno.

Siempre debemos reconocer nuestras races, respetando nuestras herencias y las ajenas.

112 - El camello que estercol en el ro.


Atravesaba un camello un ro de aguas rpidas. Sinti la necesidad de estercolar, y viendo enseguida que pasaba delante de l su excremento, arrastrado por el ro, exclam:

-- Cmo sucede esto? Lo que estaba detrs de m, ahora lo veo pasar adelante!

Es como en algunos estados o empresas, donde los incapaces y los corruptos pasan a ocupar los primeros lugares, en lugar de los ms sensatos, honestos y capaces. Si llegas a tener puestos de mando, promueve siempre a los mejores.

113 - El camello, el elefante y el mono.


Votaban los animales para elegir un rey. El camello y 
el elefante se pusieron en fila disputndose los sufragios, 
ya que esperaban ser preferidos sobre los dems gracias 
a su tamao y su fuerza.

Pero lleg el mono y los declar a los dos 
incapacitados para reinar.

-- El camello no sirve -- dijo --, porque no se encoleriza contra los malhechores, y el elefante tampoco nos sirve porque tendremos 
que estar temerosos de que nos ataque un marrano, 
animal a quien teme el elefante.

La fortaleza ms grande, siempre se mide en el punto ms dbil.

114 - El camello visto por primera vez.


Cuando los humanos vieron por primera vez al camello, se asustaron, y atemorizados por su gran tamao 
emprendieron la huda.

Pero pasado el tiempo y viendo que era inofensivo, se envalentonaron y se acercaron a l.

Luego viendo poco a poco que el animal no conoca la 
clera, llegaron a domesticarle hasta el punto de colocarle 
una brida, dndoselo a los nios para conducirlo.

Es natural que lo desconocido lo tratemos siempre con recelo y prudencia. Despus de varias observaciones podremos tener un juicio mejor.

115 - El camello bailarn.


Obligado por su dueo a bailar, un camello coment:

-- Que cosa! No slo carezco de gracia andando, 
sino que bailando soy peor aun.

Usa siempre cada cosa para el propsito con el que fue creado.


La Tortuga





Animal de la familia de los quelonios cuyo cuerpo permanece encerrado dentro de una caparazn sea, y desde la cual puede sacar sus extremidades, cola y cabeza. Existen tortugas terrestres, fluviales y marinas. Su tamao vara desde unos centmetros hasta gigantes de ms de dos metros de largo en las especies marinas.
Muchas especies marinas se encuentran en vas de extincin por la irresponsable captura de los huevos por parte de los humanos en los sitios de deposicin, y aunque las leyes de muchos pases castigan los daos a estas especies, la actividad no cesa dado a la buena demanda que tienen sus huevos entre la gente inescrupulosa.


116 - El camello y Zeus.


Senta el camello envidia por los cuernos del toro, y quiso obtener los suyos propios.

Para esto fue a ver a Zeus, pidindole le regalara a l unos semejantes.

Pero Zeus, indignado de que no se contentara de su gran 
tamao y fuerza, no slo le neg el darle los cuernos, 
sino que adems le cort una parte de las orejas.

La envidia no es buena consejera. Cuando quieras mejorar en algo, hazlo con tu esfuerzo y por tu deseo de progresar, no porque tu vecino lo tenga.

117 - La cabra y el cabrero.


Llamaba un cabrero a sus cabras para llevarlas al establo.

Una de ellas, al pasar por un rico pasto se detuvo, y el cabrero le lanz una piedra, pero con tan mala suerte que le rompi un cuerno. Entonces el cabrero le suplic a la cabra que no se lo contara al patrn, a lo que la cabra respondi:

-- Quisiera yo quedarme callada, mas no podra! Bien claro est a la vista mi cuerno roto!.

Nunca niegues lo que bien se ve.

118 - La cabra y el asno.


Una cabra y un asno coman al mismo tiempo en el establo.

La cabra empez a envidiar al asno porque crea que l estaba mejor alimentado, y le dijo:

-- Entre la noria y la carga, tu vida s que es un tormento 
inacabable. Finge un ataque y djate caer en un 
foso para que te den unas vacaciones.

Tom el asno el consejo, y dejndose caer se lastim todo 
el cuerpo. Vindolo el amo, llam al veterinario y le pidi un 
remedio para el pobre. Prescribi el curandero que necesitaba 
una infusin con el pulmn de una cabra, pues era muy efectivo para devolver el vigor. Para ello entonces degollaron a la 
cabra y as curar al asno.

En todo plan de maldad, la vctima principal siempre es su propio creador.

119 - Las cabras monteses y el cabrero.


Llev un cabrero a pastar a sus cabras y de pronto vio que las acompaaban unas cabras monteses. Llegada la noche, llev a todas a su gruta.

A la maana siguiente estall una fuerte tormenta y 
no pudiendo llevarlas a los pastos, las cuid dentro. 
Pero mientras a sus propias cabras slo les daba 
un puado de forraje, a las monteses les serva mucho 
ms, con el propsito de quedarse con ellas. Termin 
al fin el mal tiempo y salieron todas al campo, pero las 
cabras monteses escaparon a la montaa. Las acus 
el pastor de ingratas, por abandonarle despus de 
haberlas atendido tan bien; mas ellas le respondieron:

-- Mayor razn para desconfiar de ti, porque si a nosotras recin llegadas, nos has tratado mejor que a tus viejas y leales esclavas, significa esto que si luego vinieran otras cabras, nos despreciaras a nosotras por ellas.

Nunca confes en quien pretende tu nueva amistad a cambio de abandonar a las que ya tena.

120 - El buey y la becerra.


Viendo a un buey trabajando, una becerra que slo descansaba y coma, se condoli de su suerte, alegrndose de la de ella.

Pero lleg el da de una solemnidad religiosa, y mientras al buey se le haca a un lado, cogieron a la becerra para sacrificarla.

Viendo lo sucedido, el buey sonriendo dijo:

-- Mira becerra, ya sabes por qu t no tenas que trabajar: 
es que estabas reservada para el sacrificio!

No te ufanes de la ociosidad, pues nunca sabes que mal trae oculto.


El Delfn





Cetceo mamfero que vive en los mares y en algunos amplios ros como el Amazonas, el Plata o el Ganges. Es carnvoro y se alimenta de peces, mariscos o moluscos. Acostumbra acompaar a las bandas de atunes, por lo que muchos de ellos son matados indiscriminadamente durante la pesca del atn, lo que hace que hoy se reglamente muy estrictamente dicha pesca para evitar el exterminio de los delfines.


121 - Los bueyes y el eje de la carreta.


Arrastraban unos bueyes una carreta cuyo eje chirriaba ruidosamente. Se volvieron aquellos a la carreta diciendo:

-- Oye amiga --, somos nosotros quienes llevamos la carga. 
y eres t quien se queja?

En la vida encontrars a muchos que se fingen cansados de ver trabajar a otros.

122 - El buey y el mosquito.


En el cuerno de un buey se pos un mosquito.

Luego de permanecer all largo rato, al irse a su vuelo pregunt al buey si se alegraba que por fin se marchase.

El buey le respondi:

-- Ni supe que habas venido. Tampoco notar cuando te vayas.

Pasar por la vida, sin darle nada a la vida, es ser insignificante.

123 - La vbora y la zorra.


Arrastraba la corriente de un ro a una vbora enroscada 
en una maraa de espinas.

La vio pasar una zorra que descansaba y exclam:

-- Para tal clase de barco, tal piloto!

Personas perversas siempre conectan con situaciones perversas.

124 - La vbora y la lima.


A un taller de un herrero entr una vbora, pidindole caridad a las herramientas. Despus de recibir algo de todas, faltando slo la lima, se le acerc y le suplic que le diera alguna cosa.

-- Bien engaada ests -- repuso la lima -- si crees que te dar algo. Yo que tengo la costumbre, no de dar, sino de tomar algo de todos!

Nunca debes esperar obtener algo de quien slo ha vivido de quitarle a los dems.

125 - La vbora y la culebra de agua.


Una vbora acostumbraba a beber agua de un manantial, y una culebra de agua que habitaba en l trataba de impedirlo, indignada porque la vbora, no contenta de reinar en su campo, tambin llegase a molestar su dominio.

A tanto lleg el enojo que convinieron en librar un combate: la que consiguiera la victoria entrara en posesin de todo.

Fijaron el da, y las ranas, que no queran a la culebra, 
fueron donde la vbora, excitndola y prometindole 
que la ayudaran a su lado.

Empez el combate, y las ranas, no pudiendo hacer otra cosa, slo lanzaban gritos.

Gan la vbora y llen de reproches a las ranas, pues en vez de ayudarle en la lucha, no haban hecho ms que dar gritos. Respondieron las ranas:

-- Pero compaera, nuestra ayuda no est en 
nuestros brazos, sino en las voces.

En la lucha diaria tan importante es el estmulo como la accin.



El Pastor





Es la persona que se encarga de vigilar y guiar a los rebaos de ganado, sobre todo de ovejas, en los recorridos por los campos para procurar su alimentacin. Acostumbra hacerse acompaar de perros entrenados para el cuido de los animales. Sus recorridos son por lo general por extensos territorios con escasa vegetacin, donde la hierba no es abundante, por lo que se ausenta por muchos das de sus hogares.

126 - El cisne tomado por ganso.


Un hombre muy rico alimentaba a un ganso y a un cisne juntos, aunque con diferente fin a cada uno: uno era para el canto y el otro para la mesa.

Cuando lleg la hora para la cual era alimentado el ganso, era de noche, y la oscuridad no permita distinguir entre las dos aves.

Capturado el cisne en lugar del ganso, enton su bello canto preludio de muerte. Al or su voz, el amo lo reconoci y su 
canto lo salv de la muerte.


Antes de tomar una accin sobre alguien o algo, ya sea que le beneficie o perjudique, primero debemos asegurarnos de su verdadera identidad.


127 - El cisne y su dueo.


Se dice que los cisnes cantan justo antes de morir. Un hombre vio en venta a un cisne, y habiendo odo que era un animal muy melodioso, lo compr.

Un da que el hombre daba una cena, trajo al cisne y le rog que cantara durante el festn. Mas el cisne mantuvo el silencio.

Pero un da, pensando el cisne que ya iba a morir, forzosamente llor de antemano su meloda. Al orle, el dueo dijo:

--Si slo cantas cuando vas a morir, fui un tonto rogndote que cantaras en lugar de inmolarte.

Muchas veces sucede que tenemos que hacer a la fuerza lo que no quisimos hacer de voluntad.

128 - El gato y las ratas.


Haba una casa invadida de ratas. Lo supo un gato y 
se fue a ella, y poco a poco iba devorando las ratas. 
Pero ellas, viendo que rpidamente eran cazadas, 
decidieron guardarse en sus agujeros.

No pudiendo el gato alcanzarlas, ide una trampa para que salieran. Trep a lo alto de una viga, y colgado de ella se hizo el muerto. Pero una de las ratas se asom, lo vio y le dijo:

-- Oye amiguito, aunque fueras un saco de harina, 
no me acercara a ti!


Los malvados, cuando no pueden daar a sus vctimas directamente, buscan un atrayente truco para lograrlo. Cudate siempre de lo que te ofrecen como muy lindo y atrayente.


129 - Los ratones y las comadrejas.


Se hallaban en continua guerra los ratones y 
las comadrejas. Los ratones, que siempre eran 
vencidos, se reunieron en asamblea, y pensando 
que era por falta de jefes que siempre perdan, 
nombraron a varios estrategas. Los nuevos jefes 
recin elegidos, queriendo deslumbrar y distinguirse 
de los soldados rasos, se hicieron una especie de 
cuernos y se los sujetaron firmemente.

Vino la siguiente gran batalla, y como siempre, el ejrcito de los ratones llev las de perder. Entonces todos los ratones huyeron a sus agujeros, y los jefes, no pudiendo entrar a causa de sus cuernos, fueron apresados y devorados.

Cuando adquieras puestos de alto nivel, no te vanaglories, pues mucho mayor que la apariencia del puesto, es la responsabilidad de cumplir lo encomendado.

130 - El ratn campesino y el ratn cortesano.


Un ratn campesino tena por amigo a otro de la corte, y lo invit a que fuese a comer a la campia. Mas como slo poda ofrecerle trigo y yerbajos, el ratn cortesano le dijo:

-- Sabes amigo, que llevas una vida de hormiga? En cambio yo poseo bienes en abundancia. Ven conmigo y a tu 
disposicin los tendrs.

Partieron ambos para la corte. Mostr el ratn ciudadano a su amigo trigo y legumbres, higos y queso, frutas y miel. Maravillado el ratn campesino, bendeca a su amigo de todo corazn y renegaba de su mala suerte. Dispuestos ya a darse un festn, un hombre abri de pronto la puerta.

Espantados por el ruido los dos ratones se lanzaron 
temerosos a los agujeros. Volvieron luego a buscar higos 
secos, pero otra persona incursion en el lugar, y al verla, 
los dos amigos se precipitaron nuevamente en una rendija para esconderse. Entonces el ratn de los campos, olvidndose de su hambre, suspir y dijo al ratn cortesano:

-- Adis amigo, veo que comes hasta hartarte y que ests 
muy satisfecho; pero es al precio de mil peligros y constantes temores. Yo, en cambio, soy un pobrete y vivo mordisqueando la cebada y el trigo, mas sin congojas ni temores hacia nadie.

Es tu decisin escoger el disponer de ciertos lujos y ventajas que siempre van unidos a congojas y zozobras, o vivir un poco ms austeramente pero con ms serenidad.

El Mosquito





Insecto que se cra y desarrolla en las aguas estancadas. De largo pico con el que succiona la sangre de los animales superiores, incluido el hombre, para alimentarse. Por medio de dicha costumbre se convierte en un transmisor de enfermedades al picar a un ser enfermo y luego a uno sano. Produce un agudo zumbido cuando vuela, generando una desagradable incomodidad sobre todo en las noches cuando se est durmiendo. 



131 - El ratn y la rana.


Un ratn de tierra se hizo amigo de una rana, para desgracia suya.

La rana, obedeciendo a desviadas intenciones de burla, at la pata del ratn a su propia pata. Marcharon entonces primero por tierra para comer trigo, luego se acercaron a la orilla del pantano. La rana, dando un salto arrastr hasta el fondo al ratn, mientras que retozaba en el agua lanzando sus conocidos gritos.

El desdichado ratn, hinchado de agua, se ahog, quedando a flote atado a la pata de la rana. Los vio un milano que por ah volaba y apres al ratn con sus garras, arrastrando con l a la rana encadenada, quien tambin sirvi de cena al milano.

Toda accin que se hace con intenciones de maldad, siempre termina en contra del mismo que la comete.

132 - El milano que quiso relinchar.


Tuvo antiguamente el milano otra voz, una voz penetrante.

Pero oy un da a un caballo relinchar admirablemente, y lo quiso imitar. Pero a pesar de todos sus intentos, no logr adoptar exactamente la voz del caballo y perdi adems su propia voz.

As, qued sin la voz del caballo y sin su voz antigua.

Nunca te dispongas a imitar las cualidades ajenas si no tienes la preparacin y condiciones adecuadas para hacerlo, so pena de quedar como un vulgar y fracasado envidioso.


133 - El milano y la culebra.


Rapt un milano a una culebra, elevndose por los aires. La culebra se volvi y le mordi, cayendo ambos desde lo alto a un precipicio, y el milano muri. Dijo entonces la culebra:

-- Insensato! Por qu has querido hacer mal a quien no te lo haca? En justicia has sido castigado por haberme raptado sin razn.


Nunca busques daar a tu prjimo, no vaya a ser que sin que lo notes, sea ms fuerte que t, y te haga pagar tus injusticias.

134 - El milano y la gaviota.


Trag una gaviota un pez demasiado grande y le estall la garganta, quedando muerta a la orilla de la playa. La vio un milano y dijo:

-- Tienes tu merecido, porque sabiendo de tu capacidad, abusaste de lo que te estaba permitido.

Sabiendo cuales son tus capacidades, nunca intentes sobrepasarlas si no te has preparado para ello.

135 - El alcin.


Este pjaro gusta de la soledad y vive siempre a orillas y sobre el mar. Se dice que para huir de los hombres que le dan caza, hace su nido en las rocas de la orilla.

Un da un alcin que iba a poner, se encaram a un montculo, y divisando un peasco erecto dentro del mar, hizo en l su nido. Al otro da que sali en busca de comida, se levant el mar por una borrasca, alcanz al nido y ahog a los pajarillos. Al regresar el alcin y ver lo sucedido, exclam:

-- Desdichado de m, huyendo de los peligros 
conocidos de la tierra, me refugi dentro 
del mar y me fue peor!

Si tienes que adentrarte en lo desconocido, ten en cuenta la llegada de sorpresas agradables y desagradables.
Nunca te confes a ciegas de lo que no conoces. En terrenos nuevos anda con paso sereno y ojos bien abiertos.


La Comadreja





Mamfero carnvoro de agraciada figura y generadora de simpatas entre los humanos. De ah su nombre de "comadre" y en algunas regiones se le conoce como "seora", "linda", "bella" o "mujercita". Su principal fuente de alimentacin son los roedores como ratas, conejos, y liebres, aunque tambin se aprovecha de aves, en especial cuando busca roedores en sus nidos, y al no encontrarlos, captura a las aves que los habitan, as como tambin a sus huevos. Entre las variedades de comadrejas se encuentra el "armio", muy codiciada por su valiosa piel.



136 - El tordo.


Picoteaba un tordo los granos de un bosquecillo de mirlos, y complacido por el placer de sus pepitas no se decida a abandonarlo.

Un cazador de pjaros observ que el tordo se acostumbraba 
al lugar y lo caz.

Viendo el tordo su prximo fin, dijo:

-- Oh desgraciado!, por el placer de comer, me he privado de la vida!

Nunca te excedas de lo que encuentres placentero, no vaya a ser causa de tu desgracia.


137 - La paloma y la hormiga.


Obligada por la sed, una hormiga baj a un manantial, y arrastrada por la corriente, estaba a punto de ahogarse.

Vindola en esta emergencia una paloma, desprendi de un rbol una ramita y la arroj a la corriente, mont encima a la hormiga salvndola.

Mientras tanto un cazador de pjaros se adelant con su arma preparada para cazar a la paloma. Le vio la hormiga y le pic en el taln, haciendo soltar al cazador su arma. Aprovech el momento la paloma para alzar el vuelo.


Siempre corresponde en la mejor forma a los favores que recibas. Debemos ser siempre  agradecidos.

138 - La golondrina y el hijo prdigo.


Un hijo prdigo, habiendo derrochado su 
patrimonio, slo le quedaba un manto.

De repente vio a una golondrina que se haba adelantado a la estacin. Creyendo que ya llegaba la primavera, y que por lo tanto no necesitara ms del manto, fue tambin a venderlo.

Pero regres el mal tiempo y el aire se puso ms fro. Entonces, mientras se paseaba, hall a la golondrina muerta de fro.

-- Desgraciada! -- le dijo -- nos has daado a los dos al mismo tiempo.

Toma nota de si es la hora correcta antes de ejecutar una decisin. Una accin a destiempo puede ser desastrosa.

139 - La gaviota, el espino y el murcilago.


Se asociaron una gaviota, un murcilago y un espino para dedicarse juntos al comercio.

El murcilago busc dinero, el espino unas telas, y la gaviota, una cantidad de cobre. Hecho lo cual aparejaron un barco.

Pero surgi una tremenda borrasca hundindose la barca y perdindose la carga; slo salvaron sus vidas.

Por eso desde entonces la gaviota revolotea siempre al acecho en las orillas para ver si el mar arroja en alguna playa su cobre; el murcilago, huyendo de sus acreedores, slo sale de noche para alimentarse; y el espino, en fin, apresa la ropa de los viajeros tratando de reconocer sus telas.

Siempre volvemos a lo que es de nuestro verdadero inters.

140 - El murcilago y las comadrejas.


Cay un murcilago a tierra y fue apresado por una comadreja. Vindose prximo a morir, implor el murcilago por su vida. Le dijo la comadreja que no poda soltarle porque de nacimiento era enemiga de los pjaros. El murcilago replic que no era un pjaro sino un ratn, librndose con esta astucia.

Algn tiempo despus volvi a caer de nuevo en las garras 
de otra comadreja, y le suplic que no lo devorara. Contesto 
esta comadreja que odiaba a todos los ratones. El murcilago le afirm que no era ratn sino pjaro. Y se libr as por segunda vez.

Sepamos siempre adaptarnos a las circunstancias del momento si deseamos sobrevivir, en cualquier rama de la vida que actuemos.


El Mono





Mamfero de la familia de los primates. De largos brazos y cola fuerte que le sirven para sus recorridos en los rboles. Se alimenta principalmente de mieles y frutas que encuentra en su ambiente, aunque tambin aprovecha algunos insectos, pajarillos y pequeos reptiles. Vive en zonas boscosas pues necesita de lo que ste produce para su diario subsistir. Sin embargo la expansin de la civilizacin humana por medio de la colonizacin de las regiones selvticas, le ha reducido peligrosamente su extensin territorial, poniendo en peligro su poblacin.


141 - El murcilago y el jilguero.

Un jilguero encerrado en una jaula colgada en una ventana cantaba de noche. Oy un murcilago desde lejos su voz, y acercndosele, le pregunt por qu cantaba slo de noche.

-- No es sin razn -- repuso -- porque de da cantaba cuando me atraparon, pero desde entonces aprend a ser prudente.

-- Pues no es ahora cuando debas serlo, pues ya ests bien enjaulado, sino debi haber sido antes de que te capturaran! -- replic el murcilago.

La prudencia es para vivirla antes de caer en el error, no para despus de la desgracia.

142 - El asno y la perrita faldera.


Un granjero fue un da a sus establos a revisar sus bestias de carga: entre ellas se encontraba su asno favorito, el cual siempre estaba bien alimentado y era quien cargaba a su amo.

Junto con el granjero vena tambin su perrita faldera, 
la cual bailaba a su alrededor, lama su mano y saltaba 
alegremente lo mejor que poda. El granjero revis su bolso 
y dio a su perrita un delicioso bocado, y se sent a dar 
ordenes a sus empleados. La perrita entonces salt al 
regazo de su amo y se qued ah, parpadeando sus ojos 
mientras el amo le acariciaba sus orejas.

El asno celoso de ver aquello, se solt de su jquima y 
comenz a pararse en dos patas tratando de imitar el baile 
de la perrita. El amo no poda aguantar la risa, y el asno arrimndose a l, puso sus patas sobre los hombros del 
granjero intentando subirse a su regazo.

Los empleados del granjero corrieron inmediatamente con palos y horcas, ensendole al asno que las toscas actuaciones 
no son cosa de broma.

No nos dejemos llevar del mal consejo que siempre dan los injustificados celos.
Sepamos apreciar los valores de los dems.

143 - El oso y la zorra.


Se jactaba un oso de amar a los hombres vivos por la razn de que no le gustaban los cadveres. La zorra le replic:

-- Quisieran los dioses que destrozaras 
a los muertos y no a los vivos!

Nunca pienses en destruir lo que es til. Si quieres mejorar algo que funciona, tmalo como base inicial, sin daarlo, y no como material de desecho.

144 - La alondra mouda


Una alondra mouda cay en una trampa y se dijo suspirando:

-- Desgraciada alondra! A nadie has robado ni oro ni plata, 
ni cosa valiosa alguna; pero llevarse un insignificante granito 
de trigo ajeno ser la causa de tu muerte.

Nunca te expongas a un gran peligro por un mezquino beneficio.

145 - Los caracoles.


El hijo de un labrador se hallaba tostando unos caracoles.
Oyndoles crepitar dijo:
-- Ah miserables animalejos, estn sus casas ardiendo, y an cantan!

Hacer las cosas fuera del tiempo o lugar que les corresponde, no es nada inteligente.


El Ratn





Mamfero roedor, de fecunda reproduccin,  cuyo hbitat principal original son los campos libres, pero que desde hace miles de aos se ha convertido en compaero inseparable e indeseado de los humanos en las ciudades, siendo muchas veces una autntica plaga, portando graves enfermedades y daando alimentos. Roe todo lo que sea posible de roer como granos, papeles, maderas, telas, frutas y hortalizas. 


146 - Las liebres y las ranas.


Se reunieron un da las liebres y se lamentaban entre s de llevar una vida tan precaria y temerosa, pues, en efecto, No eran vctimas de los hombres, de los perros, de las guilas, y otros muchos animales? Ms vala morir de una vez que vivir en el terror!

Tomada esta resolucin, se lanzaron todas al mismo tiempo a un estanque para morir en l ahogadas.

Pero las ranas, que estaban sentadas alrededor del 
estanque, en cuanto oyeron el ruido de su carrera, saltaron asustadas al agua. Entonces una de las liebres, la que pareca ms inteligente que las dems, dijo:

-- Alto compaeras! No hay que apurarse tanto, pues ya veis que an hay otros ms miedosos que nosotras!

El consuelo de los desgraciados es encontrar y ver a otros en peores condiciones.

147 - La comadreja y la lima.


Se introdujo una comadreja en el taller de un herrero y se puso a lamer una lima que ah se encontraba.

Al cabo de un rato su lengua arrojaba sangre en abundancia, y la comadreja se puso muy feliz pensando que haba arrancado algo al hierro, hasta que acab por perder su propia lengua.

Piensa siempre que si haces un dao, tarde o temprano ste regresar contra ti.

148 - El cerdo y los carneros.


Se meti un cerdo dentro de un rebao de carneros, y paca con ellos. Pero un da lo captur el pastor y el cerdo se puso a gruir y forcejear.

Los carneros lo regaaban por gritn dicindole:

-- A nosotros tambin nos echa mano constantemente y nunca nos quejamos.

-- Ah s -- replic el cerdo --, pero no es con el mismo fin. A ustedes les echan mano por la lana, pero a m es por mi carne.

Perder lo recuperable no nos debe preocupar, pero s el perder lo que es irreparable.

149 - El atn y el delfn.


Vindose un atn perseguido por un delfn, hua con gran estrpito. A punto de ser cogido, la fuerza de su salto le arroj sin darse cuenta, sobre la orilla. Llevado por el mismo impulso, el delfn tambin termin en el mismo sitio. Se volvi el atn y vio al delfn exhalando el ltimo suspiro.

-- No me importa morir -- dijo --, porque veo morir 
conmigo al causante de mi muerte.

Sufrimos con menos dolor las desgracias que nos hacen padecer, cuando las vemos compartidas con quienes nos las causan.

150 - La mosca.


Cay una mosca en una olla llena de carne. A punto de ahogarse en la salsa, exclam para s misma:

-- Com, beb y me ba; puede venir la muerte, no me importa ahora.

Al irresponsable no le importa el fracaso si su llegada a l le depara buenos momentos.



El Cordero





Cro de la oveja. Mamfero que produce la lana y es muy dcil y manso. Criado desde tiempos remotos para aprovechar su lana y cueros en la confeccin de vestiduras, y tambin su leche y su carne para alimentacin.  Se adapta muy bien a zonas de poca vegetacin, semi-desrticas.  Existen numerosas razas, esparcidas por todo el mundo.

151 - Las moscas.


De un panal se derram su deliciosa miel, y las moscas 
acudieron ansiosas a devorarla. Y era tan dulce que no 
podan dejarla. Pero sus patas se fueron prendiendo en la 
miel y no pudieron alzar el vuelo de nuevo. Ya a punto 
de ahogarse en su tesoro, exclamaron:

-- Nos morimos, desgraciadas nosotras, por quererlo tomar 
todo en un instante de placer!


Toma siempre las cosas ms bellas de tu vida con serenidad, poco a poco, para que las disfrutes plenamente. No te vayas a ahogar dentro de ellas.

152 - La hormiga.


Dice una leyenda que la hormiga actual era en otros 
tiempos un hombre que, consagrado a los trabajos 
de la agricultura, no se contentaba con el producto 
de su propio esfuerzo, sino que miraba con envidia 
el producto ajeno y robaba los frutos a sus vecinos.

Indignado Zeus por la avaricia de este hombre, 
le transform en hormiga.

Pero aunque cambi de forma, no le cambi el carcter, 
pues an hoy da recorre los campos, recoge el trigo y la 
cebada ajenas y los guarda para su uso.

Aunque a los malvados se les castigue severamente, difcilmente cambian su naturaleza desviada.

153 - La hormiga y el escarabajo.


Llegado el verano, una hormiga que rondaba por el campo recoga los granos de trigo y cebada, guardndolos para alimentarse durante el invierno.

La vio un escarabajo y se asombr de verla tan ocupada 
en una poca en que todos los animales, descuidando sus 
trabajos, se abandonan a la buena vida. Nada respondi la 
hormiga por el momento; pero ms tarde, cuando lleg el 
invierno y la lluvia deshaca las boigas, el escarabajo 
hambriento fue a pedirle a la hormiga una limosna de 
comida. Entonces s respondi la hormiga:

-- Mira escarabajo, si hubieras trabajado 
en la poca en que yo lo haca y t te burlabas 
de m, ahora no te faltara el alimento.

Cuando te queden excedentes de lo que recibes con tu trabajo, guarda una porcin para cuando vengan los tiempos de escasez.

154 - Los dos escarabajos.


Paca un toro en una pequea isla, y dos escarabajos 
se alimentaban de su boiga. Llegado el invierno, uno de ellos 
dijo al otro que iba a cruzar el mar a fin de que su compaero 
tuviera suficiente alimento, mientras l pasara el invierno 
en tierra firme. Agreg que si encontraba comida 
en abundancia le traera a l tambin.

Cuando el escarabajo lleg al continente, encontr en l muchas y frescas boigas, por lo que se estableci all y se aliment abundantemente. Pas el invierno y volvi a la isla. Al verle su compaero gordo y saludable, le reproch que no le hubiera llevado nada de lo prometido.

-- No me culpes a m -- repuso --, sino a la naturaleza del lugar, porque se puede encontrar con qu vivir en l, pero es 
imposible alzar vuelo con tanta carga.

Siempre encontrars supuestos amigos muy buenos para adular y prometer, pero no pasan de ah, negndose a la hora real, de hacer un favor.

155 - Los delfines, la ballena y la caballa.


Delfines y ballenas libraban entre s una batalla. Como la lucha se prolongaba con encarnizamiento, una caballa (que es un pez pequeo) sali a la superficie y quiso reconciliarlos. Pero un delfn tom la palabra y dijo:

-Nos humilla menos combatirnos y morir los unos por los otros, 
que tenerte a ti por mediador.

Hay personas sin valor alguno, que en pocas de confusin, se llegan a creer grandiosas.


El Toro





Miembro de los ganados vacunos. Macho cuidadosamente tratado para la reproduccin de la raza. Cuando se le castra pequeo, se le convierte en simple buey para el trabajo, sacndolo de la reproduccin. En algunos pases tambin se utiliza el toro para el espectculo del "toreo" ya sea con profesionales adiestrados al efecto o con multitudes improvisadas que muchas veces arriesgan su vida en dicha actividad, aparentemente recreativa, pero en realidad altamente peligrosa.


156 - La langosta de mar y su madre.


- No andes atravesada y no roces tus costados 
contra la roca mojada, - deca una langosta marina a su hija.

-Madre, - repuso sta,- t, que quieres instruirme, 
camina derecha y yo te mirar y te imitar.

Antes de dar un consejo con tu palabra, primero dalo con tu ejemplo.

157 - El tordo.


Un tordo picoteaba los granos de un bosquecillo de 
mirlos y, complacido por la dulzura de sus pepitas, 
no se decida a abandonarlo.

Un cazador de pjaros observ que el tordo se 
acostumbraba al lugar y lo caz con liga.

Entonces el tordo, viendo prximo su fin, dijo:
-Desgraciado! Por el placer de comer me 
he privado de la vida!

Nunca dejes que un momentneo placer te cierre las puertas de por vida.

158 - El castor


El castor es un animal que vive en los pantanos. Ciertas de sus partes sirven, segn dicen, para curar algunas enfermedades.

Por eso cuando se ve descubierto y perseguido para 
cortarle las partes, sabiendo por qu le persiguen, huye hasta alguna distancia, sirvindose de la rapidez de sus pies para conservarse intacto; pero cuando se ve perdido, l mismo 
corta sus partes, las arroja y salva de este modo su vida.

A veces deshacerse de algunas fortunas puede significar evitarse una tragedia.

159 - El sol y las ranas.


Lleg el verano y se celebraban las bodas del Sol.
Se regocijaban todos los animales de aquel acontecimiento, 
faltando poco para que tambin las ranas fueran de la partida; 
pero una de ellas exclam:

-Insensatas! Qu motivo tenis para regocijaros? Ahora que es l solo, seca todos los pantanos; si toma mujer y tiene un hijo 
como l qu nos quedar por sufrir?

Antes de celebrar un acontecimiento, primero ve sus futuras posibles consecuencias.

160 - Los rboles que queran rey.


Decididos un da los rboles a elegir un rey que 
los gobernara, dijeron al olivo: 
-Reina en nosotros.

Y el olivo contest: 
-Renunciar yo al lquido aceite que tanto aprecian 
en m los dioses y los hombres, para ir a reinar entre los rboles?

Y los rboles buscaron a la higuera pidindole: 
-Ven a reinar entre nosotros.

Y la higuera respondi igualmente: 
-Renunciar yo a la dulzura de mis frutos para ir a reinar entre vosotros?

Entonces los rboles dijeron al espino: 
-Ven a reinar en nosotros.

Y el espino respondi a los rboles: 
-Si en verdad queris ungirme para reinar entre 
vosotros, venid a poneros bajo mi amparo, o si no 
que surja el fuego de la espina y devore los 
cedros del Lbano!

Quien no tiene buenos frutos que dar, lo malo que d ser para sufrimiento de los que le rodean.


La Ballena





Cetceo mamfero marino. Es el animal de mayor corpulencia en el planeta, llegando algunas veces a medir hasta 33 metros de largo y pesar ms de 130.000 kilogramos. Se alimenta principalmente de pequeos crustceos llamados plankton y tambin de otros pequeos animales marinos y pececillos. Actualmente se le considera una especie en peligro de extincin, por su caza indiscriminada autorizada por algunos pases nrticos. 



161 - El nogal.


Un nogal que haba crecido al pie de un camino y al cual los caminantes heran a pedradas para tomar sus frutos, dijo para s suspirando:

-Infeliz de m que por mi bondad todos los aos me 
atraigo injurias y dolores!

Hay quienes pagan con mal hasta los mejores bienes recibidos.
Seamos siempre agradecidos y no causemos dao.

162 - El abeto y el espino.


Disputaban entre s el abeto y el espino. Se jactaba el abeto diciendo:

-Soy hermoso, esbelto y alto, y sirvo para construir las naves y los techos de los templos. Cmo tienes la osada de compararte a m?

-Si recordaras-replic el espino- las hachas y las sierras que te cortan, preferiras la suerte del espino!

Busca siempre la buena reputacin pues es una gran honra, pero sin jactarte por ello, y tambin cudate de los que quieren aprovecharse de ella para su propio provecho.

163 - La lmpara.


Borracha de aceite una lmpara y lanzando una luz poderosa, 
se jactaba de ser ms brillante que el sol. Pero en eso sopl un fuerte viento y se apag enseguida. Alguien volvi a encenderla 
y le dijo:

-Ilumina, lmpara, pero cllate: el resplandor de los astros nunca se eclipsa tan fcilmente como el tuyo.

Nunca nos jactemos como si nos perteneciera, de aquello que no depende de nosotros.

164 - La bruja.


Una bruja tena como profesin vender encantamientos y frmulas para aplacar la clera de los dioses; no le faltaban clientes y ganaba de este modo ampliamente la vida. Pero fue acusada por ello de violar la ley, y, llevada ante los jueces, sus acusadores la hicieron condenar a muerte.

Vindola salir del tribunal, un observador le dijo:

-T, bruja, que decas poder desviar la clera de los dioses, 
cmo no has podido persuadir a los hombres?

Nunca creas en los que prometen hacer maravillas en lo que no se ve, pero son incapaces de hacer cosas ordinarias.

165 - La esclava fea y Afrodita.


Una esclava fea y mala gozaba del amor de su amo. 
Con el dinero que ste le daba, la esclava se embelleca con brillantes adornos, rivalizando con su propia seora.

Para agradecer a Afrodita que la hiciera bella, le haca frecuentes sacrificios; pero la diosa se le apareci en sueos y dijo a la esclava:

-No me agradezcas el hacerte bella, si lo hago es porque estoy furiosa contra ese hombre a quien pareces hermosa.

No te ciegues por lo crees tu tesoro, no vaya a ser que slo sea una carencia en tus vecinos.


El Carnero





Mamfero macho de las ovejas. Especie bovina de la que se aprovecha su lana, carne, leche y piel. Domesticados desde los inicios de la civilizacin. De alimentacin herbaria, sobre todo en extensos territorios de escasa vegetacin, por lo que tienen que hacer largos recorridos. ntimamente ligados a las narraciones y simbolismos religiosos de oriente medio, como el Judasmo, Cristianismo e Islam.


166 - La mujer y la gallina.


Una mujer viuda tena una gallina que le pona un huevo 
todos los das.

Pens que si le daba ms cebada pondra 
dos huevos, y aument su racin.

Pero la gallina engord y ya no pudo poner ni una vez al da.

Si sin control ni sabidura forzas lo que ya te est sirviendo para que te d ms, slo obtendrs que perders lo que ya tienes.

167 - La mujer y el marido borracho.


Tena una mujer un marido borracho. Para librarle de este vicio imagin la siguiente treta.

Esperando el momento en que su marido se quedaba insensible como un muerto a causa de la embriaguez, carg con l sobre sus espaldas, lo llev al cementerio y all lo dej. Cuando juzg que ya se le haba pasado la mona, volvi y llam a la puerta del cementerio.

-Quin llama ah?-dijo el borracho.

-Soy yo, que traigo la comida a los muertos - contest la mujer.

-No me traigas comida; 
prefiero que me traigas de beber - 
replic el borracho.
Y la mujer, golpendose el pecho, exclam:
-Qu desdichada soy! Ni siquiera mi treta ha hecho sobre ti el menor efecto, marido mo, pues no slo no te has corregido, sino que te has agravado, convirtindose tu vicio en una segunda naturaleza.

No dejes que una conducta equivocada domine tu vida. Pon tu razn sobre la equivocacin.

168 - La vieja y el mdico.


Una vieja enferma de la vista llam con la promesa de pagarle, a un mdico. Este se present en su casa, y cada vez que le aplicaba el ungento no dejaba, mientras la vieja tena los ojos cerrados, de robarle los muebles poco a poco.

Cuando ya no quedaba nada, termin tambin la cura, 
y el mdico reclam el salario convenido. Se neg a pagar 
la vieja, y aqul la llev ante los jueces. La vieja declar que, 
en efecto, le haba prometido el pago si le curaba la vista, 
pero que su estado, despus de la cura del mdico 
haba empeorado.

-Porque antes - dijo - vea todos los muebles que 
haba en mi casa, y ahora no veo ninguno.

A los malvados, sus mismos actos los delatan.

169 - La viuda y las criadas.


Una viuda muy laboriosa tena unas jvenes criadas a las 
que despertaba por la noche al canto del gallo para 
empezar el trabajo. Ellas, extenuadas siempre de fatiga, 
resolvieron matar el gallo de la casa por ser l a sus ojos 
el causante de su desgracia, puesto que despertaba a su 
seora antes de que abriese el da.

Mas ejecutado el propsito se encontraron con que haban agravado su mal, porque su seora, no teniendo el gallo que le indicaba la hora, las haca levantar antes para ir al trabajo.

Nunca creas que la causa de tus problemas es lo que primero se atraviesa ante tus ojos. Piensa en qu sucedera si eliminas lo que ests viendo como posible causa.

170 - El adivino.


Instalado en la plaza pblica, un adivino se entregaba a su oficio. De repente se le acerc un qudam, anuncindole que las puertas de su casa estaban abiertas y que haban robado todo lo que 
haba en su interior.

Se levant de un salto y corri, desencajado y suspirando, para ver lo que haba sucedido. Uno de los que all se encontraban, vindole correr, le dijo:

-Oye, amigo: t que te picas de prever lo que ocurrir a los otros, por qu no has previsto lo que te sucedera a ti?

Siempre hay personas que pretenden dirigir lo que no les corresponde, pero no pueden manejar sus propios asuntos.


El Jabal





Mamfero de la familia de los cerdos. Viven en pequeas piaras o grupos. De actividad principalmente nocturna. Gusta mucho del agua, y si no la encuentra se conforma al menos con el cieno o barro para extraer de l la humedad. Se alimenta de races o tubrculos, frutos, bellotas, algunos granos y tambin de insectos, gusanos y reptiles pequeos. Se  considera que de l descienden los puercos domsticos actuales. 



171 - El apicultor.


Un ladrn se introdujo en casa de un apicultor durante su ausencia, robando miel y panales. A su regreso, el apicultor, viendo vacas las colmenas, se detuvo a examinarlas.

En esto, las abejas, volviendo de libar y encontrndole all, le picaron con sus aguijones y le maltrataron horriblemente.

-iMalditos bichos -les dijo el apicultor-, dejaron marchar 
sin castigo al que les haba robado los panales, y a m que 
les cuido con cario, me hieren de un modo implacable!

Muchas veces sucede que vemos con desconfianza a nuestros amigos, pero por ignorancia le tendemos la mano a quien es nuestro enemigo.

172 - El astrnomo.


Tena un astrnomo la costumbre de pasear todas las noches estudiando los astros. Un da que vagaba por las afueras de la ciudad, absorto en la contemplacin del cielo, cay inopinadamente en un pozo.

Estando lamentndose y dando voces, acert a pasar 
un hombre, que oyendo sus lamentos se le acerc para 
saber su motivo; enterado de lo sucedido, dijo:

-Amigo mo! quieres ver lo que hay en el cielo y 
no ves lo que hay en la tierra?

Est bien mirar y conocer a nuestro alrededor, pero antes hay que saber donde se est parado.

173 - El semidis.


Un hombre tena en su casa un semidis, al que ofreca ricos sacrificios.

Como no cesaba de gastar en estos sacrificios sumas considerables, el semidis se le apareci por la noche y le dijo:

-Amigo mo, deja ya de dilapidar tu riqueza, porque si te gastas todo y luego te ves pobre, me echars a m la culpa.

Si gastas tus riquezas en cosas innecesarias, no le eches luego la culpa de tus problemas a nadie ms.

174 - Los dos enemigos.


Dos hombres que se odiaban entre s navegaban en la misma nave, uno sentado en la proa y otro en la popa.

Surgi una tempestad, y hallndose el barco a punto de hundirse, el hombre que estaba en la popa pregunt al piloto que cul era la parte de la nave que se hundira primero.

-La proa - dijo el piloto.

-Entonces repuso este hombre - no espero la muerte con tristeza, porque ver a mi enemigo morir antes que yo.

Muy mezquina actitud es preferir ver sufrir a los enemigos que inquietarse por el dao que irremediablemente se est a punto de recibir.

175 - El anciano y la muerte.


Un da un anciano, despus de cortar lea, la carg a su espalda. Largo era el camino que le quedaba.

Fatigado por la marcha, solt la carga y llam a la Muerte. Esta se present y le pregunt por qu la llamaba; contest el viejo:

-Para que me ayudes a cargar la lea...

Por lo general, el impulso por la vida es ms fuerte que su propio dolor.



El Lobo





Mamfero depredador, carnvoro, de la familia de los canes. Caza animales ms pequeos que l, en especial cros de ganados y aves, aunque en grupo pueden atacar a algunos mayores. Una fama indebida como animal temible ha inducido a los hombres a darle persecucin y muerte sin razn, llevndolos casi al exterminio. Actualmente en casi todo el mundo se encuentra bajo proteccin ecolgica, ya que se ha demostrado que no era lo malo que decan, adems de ser un factor de equilibrio natural.

176 - El bandido y la morera.


Un bandido que haba asesinado a un hombre en un camino, al verse perseguido por los que all se encontraban, abandon a su vctima ensangrentada y huy.

Pero vindole unos viajeros que venan en sentido contrario, 
le preguntaron por qu llevaba las manos tintas; a lo que 
respondi que acababa de descender de una morera. 
Entretanto llegaron sus perseguidores, se apoderaron de 
l y le colgaron en la morera. Y el rbol dijo:

-No me molesta servir para tu suplicio, puesto que eres 
t quien ha cometido el crimen, limpiando en m la sangre.

A menudo ocurre que personas bondadosas, al verse denigrados por los malvados, no tienen duda en mostrarse tambin malvados contra ellos.

177 - El cazador miedoso y el leador.


Buscando un cazador la pista de un len, pregunt a un leador si haba visto los pasos de la fiera y dnde tena su cubil.

-Te sealar el len mismo. -dijo el leador.

-No, no busco el len, sino slo la pista- 
repuso el cazador plido de miedo 
y castaeteando los dientes.

Si quieres ser atrevido en las palabras, con ms razn debes ser valiente con los actos.

178 - El cazador de pjaros y el aspid.


Un cazador de pjaros cogi la liga y las ramitas 
untadas y parti para la caza. En el camino vio a un 
tordo encaramado en un rbol elevado y se propuso cazarlo, 
para lo cual ajust las varitas como suelen hacerlo y, mirando fijamente, concentr en el aire toda su atencin.

Mientras alzaba la cabeza, no advirti que pisaba un spid dormido, el cual, revolvindose, le mordi. Y el cazador, sintindose morir, exclam para s:

- Desdichado! Quise atrapar una presa, y no advert que 
yo mismo me converta en presa de la muerte.

Cuando pensamos en daar a nuestro prjimo, no nos damos cuenta de nuestra propia desgracia.

179 - El enfermo y su doctor.


Habindole preguntado un mdico a un enfermo por su estado, contest el enfermo que haba sudado ms que de costumbre.
-Eso va bien dijo el mdico.

Interrogado una segunda vez sobre su salud, contest el enfermo que temblaba y senta fuertes escalofros.
-Eso va bien -dijo el mdico.

Vino a verle el mdico por tercera vez y le pregunt por su enfermedad. Contest el enfermo que haba tenido diarrea.
-Eso va bien -dijo el mdico, y se march.

Vino un pariente a ver al enfermo y le pregunt que cmo iba.
-Me muero -contesto- a fuerza de ir bien.

Por lo general, quienes nos rodean nos juzgan por las apariencias y nos consideran felices por cosas que en realidad nos producen profundo dolor.

180 - El mdico ignorante.


Un mdico ignorante trataba a un enfermo; los dems mdicos haban asegurado que, aunque no estaba en peligro, su mal sera de larga duracin; nicamente el mdico ignorante le dijo que tomara todas sus disposiciones porque no pasara del da siguiente.

Al cabo de algn tiempo, el enfermo se levant y sali, plido y caminando con dificultad. Nuestro mdico le encontr y le dijo:

-Cmo estn, amigos, los habitantes del infierno?

- Tranquilos - contest -, porque han bebido el agua del Lecteo. Pero ltimamente Hades y la Muerte proferan terribles amenazas contra los mdicos porque no dejan morir a los enfermos, y a todos los apuntaban en su libro. Iban a apuntarte a ti tambin, pero yo me arroj a sus pies jurndoles que no eras un verdadero mdico y diciendo que te haban acusado sin motivo.

Ten cuidado con los que pretenden arreglar tus problemas sin tener preparacin para ello.


El Arroyo





Base de la vida en el planeta. Sin l los animales ni los hombres tendran donde tomar su agua. Sin embargo la incontrolada contaminacin industrial y habitacional han llevado a miles de estas fuentes a estar fuera del servicio para el que fueron creadas. En muchos lugares ya se obliga a no tirar desechos a sus vertientes, y toda agua que se le vierta debe ser antes purificada. Sin embargo apenas es el comienzo de una larga misin que requiere de mucha voluntad y de muchsima educacin.

181 - El eunuco y el sacerdote.


Un eunuco fue en busca de un sacerdote y le pidi que hiciera un sacrificio en su favor a fin de que pudiera ser padre.

Y el sacrificador le dijo:

Observando el sacrificio, pido que t seas padre; pero viendo tu persona, ni siquiera me pareces un hombre.

No debemos pretender lo que bien sabemos que no estamos en condiciones de obtener.

182 - El hombre y el len de oro.


Un avaro que tambin era de nimo apocado encontr un len de oro, y psose a decir:

-Qu hacer en este trance? El espanto paraliza mi razn; el ansia de riqueza por un lado y el miedo por otro me desgarran. Qu azar o qu dios ha hecho un len de oro? Lo que me sucede llena mi alma de turbacin; quiero el oro, y temo la obra hecha con oro; el deseo me empuja a cogerlo, y mi natural a dejarlo.

Oh fortuna que ofrece y que no permite tomar! Oh tesoro que no da placer! Oh favor de un dios que es un suplicio! Qu har para que venga a mis manos? Volver con mis esclavos para coger el len con esta tropa de amigos, mientras yo miro desde lejos.

No es correcto acaparar riquezas para no usarlas nosotros ni dejarlas usar a los dems. Aprovechmoslas para ponerlas al servicio de todos, incluidos nosotros mismos.

183 - El hombre y el len viajeros.


En cierta ocasin viajaban juntos un hombre y un len. Iban disputando que quin era ms, cuando al pie del camino encontraron una estela de piedra que representaba a un hombre estrangulando a un len.

-Ah ves cmo somos ms fuertes que vosotros dijo el hombre ensendosela al len.

-Si los leones supieran esculpir - respondi el len con una sonrisa-, veras a muchos ms hombres entre las garras del len.

No nos jactemos con palabras vanas de lo que la experiencia desmiente con claridad.

184 - El hombre y el stiro.


Se dice que en otro tiempo un hombre concert un pacto 
de amistad con un stiro. Lleg el invierno y con l el fro; 
el hombre arrimaba las manos a la boca y soplaba 
en ellas. Le pregunt el stiro por qu lo haca. 
Repuso que se calentaba la mano a causa del fro

Se sirvieron luego la comida y los alimentos estaban muy calientes, y el hombre, cogindolos a trocitos, los acercaba a la boca y soplaba en ellos. Le pregunt otra vez el stiro por qu lo hacia. Contest que enfriaba la comida porque estaba muy caliente.

-Pues escucha-exclam el stiro, renuncio a tu amistad 
porque lo mismo soplas con la boca lo que est fro 
que lo que est caliente!

No nos confundamos con aquellos que nos presentan o aparentan incertidumbre en sus actos.

185 - El hombre y la estatua.


Un pobre tena una estatuita de un dios, al que 
suplicaba que le diera la fortuna; pero como su 
miseria no haca ms que aumentar, se enoj, y 
cogiendo al dios por un pie, le golpe contra la 
pared. Rompise la cabeza del dios, desparramando 
monedas de oro. El hombre las recogi y exclam:

-Por lo que veo, tienes las ideas al revs, adems de 
ser un ingrato, porque cuando te adoraba, no me has 
ayudado, y ahora que acabo de tirarte, me contestas 
colmndome de riqueza.

Nada ganamos elogiando a los ingratos o malvados, ms se consigue castigndolos.


La Grulla





Ave de pico largo, de alto vuelo, de patas largas y viajera emigrante. Se establece principalmente en cinagas o pantanos. Se alimenta de insectos, gusanos y pequeos moluscos, pero disfruta enormemente de las semillas recin sembradas, por lo que no es muy querida por muchos labradores.



186 - El estmago y los pies.


El estmago y los pies discutan sobre su fuerza.

Los pies repetan a cada momento que su fuerza era de tal modo superior, que incluso llevaban al estmago.

A lo que ste respondi:-Amigos mos, si yo no 
les diera el alimento, no me podran llevar.

Veamos siempre con atencin dnde se inicia realmente la cadena de sucesos. Demos el mrito a quien realmente es la base de lo que juzgamos.

187 - El mdico y el paciente que muri.


Un mdico tena en tratamiento a un enfermo.

Este muri, y el mdico deca a las personas del acompaamiento:

-Si este hombre se hubiera abstenido del vino y se hubiese puesto lavativas, no hubiera muerto.

Las correcciones debemos hacerlas siempre en el momento oportuno y no dejarlas slo para mencionarlas cuando ya es tarde.


188 - El nufrago y el mar.


Arrojado un nufrago en la orilla, se durmi de fatiga; mas no tard en despertarse, y al ver al mar, le recrimin por seducir a los hombres con su apariencia tranquila para luego, una vez que los ha embarcado sobre sus aguas, enfurecerse y hacerles perecer.

Tom el mar la forma de una mujer y le dijo:

-No es a m sino a los vientos a quienes debes dirigir tus reproches, amigo mo; porque yo soy tal como me ves ahora! y son los vientos los que, lanzndose sobre m de repente, me encrespan y enfurecen.

Nunca hagamos responsable de una injusticia a su ejecutor cuando acta por orden de otros, sino a quienes tienen autoridad sobre l.

189 - Los ladrones y el gallo.


Entraron unos ladrones en una casa y slo encontraron 
un gallo; se apoderaron de l y se marcharon.

A punto de ser inmolado por los ladrones, les rog el gallo que le perdonaran alegando que era til a los hombres, despertndolos por la noche para ir a sus trabajos.

-Mayor razn para matarte, exclamaron los ladrones-, puesto que despertando a los hombres nos impides robar.

Nada hay que aterrorice ms a los malvados que todo aquello que es til para los honrados.

190 - Los leadores y el pino.


Rendan unos hacheros un pino y lo hacan con gran facilidad gracias a las cuas que haban fabricado con su propia madera.

Y el pino les dijo:

-No odio tanto al hacha que me corta como a 
las cuas nacidas de m mismo.

Es ms duro el sufrimiento del dao que nace de uno mismo que del que proviene de afuera.


El Caballo





Miembro de la familia de los equinos. Criado y usado para carga, transporte, trabajo, milicia, arte y deportes. Existe diversidad de razas y tamaos, desde los que miden menos de un metro de alto hasta admirables percherones de gigantesca corpulencia.



191 - Los hijos desunidos del labrador.


Los hijos de un labrador vivan en discordia y desunin. Sus exhortaciones eran intiles para hacerles mudar de sentimientos, por lo cual resolvi darles una leccin con la experiencia.

Les llam y les dijo que le llevaran una gavilla de varas. Cumplida la orden, les dio las varas en haz y les dijo que las rompieran; mas a pesar de todos sus esfuerzos, no lo consiguieron. Entonces deshizo el haz y les dio las varas una a una; los hijos las rompieron fcilmente.

- Ah tienen! les dijo el padre-. Si tambin ustedes, hijos mos, permanecen unidos, sern invencibles ante sus enemigos; pero estando divididos sern vencidos uno a uno con facilidad.

Nunca olvides que en la unin se encuentra la fortaleza.

192 - El carnicero y los dos jvenes.


Hallbanse dos jvenes comprando carne en el mismo establecimiento. Viendo ocupado al carnicero en otro sitio, uno de los muchachos rob unos restos y los arroj en el bolsillo del otro.

Al volverse el carnicero y notar la falta de los trozos, 
acus a los dos muchachos.

Pero el que los haba cogido jur que no los tena, y el que los tena jur que no los haba cogido. Comprendiendo su argucia, les dijo el carnicero:

-Podis escapar de m por un falso juramento, 
pero no escaparis ante los dioses.

Los falsos juramentos no dejan de serlo aunque se disfracen de verdad.

193 - Los pescadores y las piedras.


Tiraban unos pescadores de una red y como la sentan muy cargada, bailaban y gritaban de contento, creyendo que haban hecho una buena pesca. Arrastrada la red a la playa, en lugar de peces slo encontraron piedras y otros objetos, con lo que fue muy grande su contrariedad, no tanto por la rabia de su chasco, como por haber esperado otra cosa.

Uno de los pescadores, el ms viejo, dijo a sus compaeros:

-Basta de afligirse, muchachos, puesto que segn parece la alegra tiene por hermana la tristeza; despus de habernos alegrado 
tanto antes de tiempo, era natural que tropezsemos 
con alguna contrariedad.

Es rutina de la vida que a buenos tiempos siguen unos malos y a los malos tiempos le suceden otros buenos. Estemos siempre preparados a estos inesperados cambios.

194 - El pescador y los peces pequeos y grandes.


Un pescador al tirar de la red sac a tierra los peces grandes, pero no a los pequeos que se le escaparon al mar escurrindose entre las mallas.

Las personas de poca importancia pueden pasar desapercibidas sin problema, pero las de mucha fama no se escapan del juicio de sus semejantes.

195 - El pescador y el pececillo.


Un pescador, despus de lanzar al mar su red, slo cogi un pececillo. Suplic ste al pescador que le dejara por el momento en gracia de su pequeez.

- Cuando sea mayor, podrs pescarme de nuevo, y entonces ser para ti de ms provecho -, termin el pececillo.

-Hombre-replic el pescador-, bien tonto sera soltando la presa que tengo en la mano para contar con la presa futura, 
por grande que sea!

Ms vale una moneda en la mano, que un tesoro en el fondo del mar.


La Corneja



Ave de rapia nocturna que posee en su frente un grupo de plumas dando la apariencia de cuernos, y de ah su nombre de "corneja" (con cuernos).  Se alimenta de insectos, escarabajos, pequeos reptiles, mariposas y pequeos roedores. Gusta de vivir entre arbustos, huertas y jardines. Es ave emigradora. 

196 - El pescador flautista.


Un pescador que tambin tocaba hbilmente la flauta, 
cogi juntas sus flautas y sus redes para ir al mar; 
y sentado en una roca saliente, psose a tocar la flauta, 
esperando que los peces, atrados por sus dulces sones, 
saltaran del agua para ir hacia l

Mas cansado al cabo de su esfuerzo en vano, dej la flauta a su lado, lanz la red al agua y cogi buen nmero de peces. Vindoles brincar en la orilla despus de sacarlos de la red, exclam el pescador flautista:

-Malditos animales: cuando tocaba la flauta no 
tenan ganas de bailar, y ahora que no lo hago 
parece que les dan cuerda!

Muchas veces no actuamos de acuerdo a las circunstancias que nos rodean, sino desatiempados o desubicados. Procuremos siempre estar bien situados.

197 - El pescador y el ro revuelto.


Pescaba un pescador en un ro, atravesndolo con su red de una a otra orilla; luego, con una piedra atada al extremo de una cuerda de lino, agitaba el agua para que los peces, aturdidos, cayeran 
al huir entre las mallas de la red.

Lo vio proceder as un vecino y le reproch el revolver el ro, obligndoles a beber el agua turbia; ms l respondi:

-Si no revuelvo el ro, tendr que morirme de hambre!

Igual sucede con las naciones: entre ms discordia siembren los agitadores entre la gente, mayor ser el provecho que obtendrn. Forma siempre tu propia opinin y no vayas a donde te quieran empujar otros sin que lo hayas razonado.

198 - El tocador de ctara.


Un tocador de ctara sin talento cantaba desde la maana a la noche en una casa con las paredes muy bien estucadas.

Como las paredes le devolvan el eco, se imagin que tena 
una voz magnfica, y tanto se lo crey, que resolvi presentarse 
en el teatro; pero una vez en la escena cant tan mal, que lo arrojaron a pedradas.

No seamos nosotros jueces de nosotros mismos, no vaya a ser que nuestra parcialidad nos arruine.

199 - El orador Demades.


El orador Demades hablaba un da a los ciudadanos de Atenas, mas como no prestaban mucha atencin a su discurso, pidi que le permitieran contar una fbula de Esopo. Concedida la demanda, empez de este modo:

-Demeter, la golondrina y la anguila viajaban juntas un da; llegaron a la orilla de un ro; la golondrina se elev en el aire, la anguila desapareci en las aguas.. -y aqu se detuvo el orador.

-Y Demeter..?-le gritaron-. Qu hizo...?

-Demeter mont en clera contra vosotros- replic, porque descuidis los asuntos de Estado para entreteneros con las 
fbulas de Esopo.

Eso sucede entre la gente: prefieren darle atencin nicamente al placer dejando de lado las cosas realmente necesarias. Cuidmonos de no caer en ese error. Compartamos equilibradamente el deber y el placer.

200 - Breas y el sol.


Breas y el Sol disputaban sobre sus poderes, y decidieron conceder la palma al que despojara a un viajero de sus vestidos.

Breas empez de primero, soplando con violencia; y apret el hombre contra s sus ropas, Breas asalt entonces con ms fuerza; pero el hombre, molesto por el fro, se coloc otro vestido. Breas, vencido, se lo entreg al Sol.

Este empez a iluminar suavemente, y el hombre se despoj de su segundo vestido; luego lentamente le envi el Sol sus rayos ms ardientes, hasta que el hombre, no pudiendo resistir ms el calor, se quit sus ropas para ir a baarse en el ro vecino.
Es mucho ms poderosa una suave persuasin que un acto de violencia.



La Liebre






Mamfero roedor, familiar de los conejos, de cortas patas y largas orejas. Gran corredor y saltador que gusta de vivir en los extensos llanos. Se alimenta preferiblemente de toda clase de vegetales, pero tambin aprovecha carnes de animales muertos. A su vez es la vctima de alimentacin para otros animales como las zorras, los lobos y las guilas.

201 - Los viandantes y el cuervo.


Viajaban unas gentes para cierto asunto, 
cuando encontraron a un cuervo que haba perdido un ojo.

Volvieron hacia el cuervo sus miradas, y uno de los viandantes aconsej el regreso, pues en su opinin hacerlo era lo que aconsejaba el presagio. Pero otro de los caminantes tom la palabra y dijo:

-Cmo podra este cuervo predecirnos el Futuro si l mismo 
no ha podido prever, para evitarlo, la prdida de su ojo?

Quien no puede cuidar de s mismo, menos indicado est para aconsejar al prjimo.

202 - Los viandantes y el hacha.


Caminaban dos hombres en compaa. Habiendo encontrado uno de ellos un hacha, el otro dijo:

-Hemos encontrado un hacha.

-No digas -repuso el primero- 
"hemos encontrado", 
sino: "has encontrado".

Instantes despus fueron alcanzados por el hombre que haba perdido el hacha; y el que la llevaba, al verse perdido, 
dijo a su compaero:

-Estamos perdidos.

-No digas -replic ste- "estamos perdidos", 
sino: "estoy perdido", porque cuando encontraste 
el hacha no me has admitido como parte en tu hallazgo.


Si no estamos dispuestos a compartir nuestros xitos, tampoco esperemos que nos soporten en la desgracia.

203 - Los viandantes y el oso.


Marchaban dos amigos por el mismo camino. De repente se les apareci un oso.

Uno se subi rpidamente a un rbol ocultndose en l; el otro, a punto de ser atrapado, se tir al suelo, fingindose muerto.

Acerc el oso su hocico, olindole por todas partes, pero el hombre contena su respiracin, por que se dice que el oso no toca a un cadver.

Cuando se hubo alejado el oso, el hombre escondido en el rbol baj de ste y pregunt a su compaero qu le haba dicho el oso al odo.

-Que no viaje en el futuro con amigos que huyen ante el peligro- le respondi.


La verdadera amistad se comprueba en los momentos de peligro.

204 - Los sacerdotes de Cibeles.


Unos sacerdotes de Cibeles tenan un asno al que cargaban con sus bultos cuando se ponan en viaje.

Un da por fatiga se muri el asno, y desollndolo, hicieron con su piel unos tambores, de los cuales se sirvieron.

Habindoles encontrado otros sacerdotes de Cibeles, les preguntaron que dnde estaba su asno.

-Muerto - les dijeron -; pero recibe ms golpes ahora que los que recibi en su vida.


Mucha gente dice haberse retirado de su hbito, pero no se da cuenta de que su hbito no se retir nunca de l.

205 - El jardinero y el perro.


El perro de un jardinero haba cado en un pozo.

El jardinero, por salvarle, descendi tambin. Creyendo el perro que bajaba para hundirlo ms todava, se volvi y le mordi.

El jardinero, sufriendo con la herida, volvi a salir del pozo, diciendo:

-Me est muy bien empleado; quin me llamaba para 
salvar a un animal que quera suicidarse?


Cuando te veas en peligro o necesidad, no maltrates la mano de quien viene en tu ayuda.


La Hormiga





Insecto que vive en una sociedad organizada instintivamente, llamada hormiguero. En ella cada miembro tiene una misin que cumplir, y la cumple al "pie de la letra", lo que les ha dado fama de  grandes trabajadoras que no reniegan de su obligacin. Existen diferentes variedades o grupos de hormigas, segn sus caractersticas y formas de vida. Las hay carnvoras y vegetarianas. Y las hay que viven en el monte y otras en los hogares humanos. En proporcin al tamao de su cuerpo poseen una fuerza y vitalidad asombrosa. 

206 - El jardinero y las hortalizas.


Un hombre se detuvo cerca de un jardinero que trabajaba con sus legumbres, preguntndole por qu las legumbres silvestres crecan lozanas y vigorosas, y las cultivadas flojas y desnutridas.

-Porque la tierra-repuso el jardinero-, para unos es dedicada madre y para otros descuidada madrastra.


Del inters que se ponga en un asunto, as se desarrollar y as ser el fruto que se recoja.


207 - Digenes de viaje.


Yendo de viaje, Digenes el cnico lleg a la orilla de un 
ro torrencial y se detuvo perplejo. Un hombre acostumbrado 
a hacer pasar a la gente el ro, vindole indeciso, se acerc 
a Digenes, lo subi sobre sus hombros y lo pas 
complaciente a la otra orilla.

Qued all Digenes, reprochndose su pobreza que le 
impeda pagar a su bienhechor. Y estando pensando en 
ello advirti que el hombre, viendo a otro viajero que 
tampoco poda pasar el ro, fue a buscarlo y lo transport
igualmente. Entonces Digenes se acerc al hombre y le dijo:

-No tengo que agradecerte ya tu servicio, pues veo 
que no lo haces por razonamiento, sino por mana.


Cuando servimos por igual a personas de buen agradecimiento, as como a personas desagradecidas, sin duda que nos calificarn, no como buena gente, sino como ingenuos o tontos. Pero no debemos desanimarnos por ello, tarde o temprano, el bien paga siempre con creces.

208 - Digenes y elcalvo.


Digenes, el filsofo cnico, insultado por un hombre que era calvo, replic:

-Los dioses me libren de responderte con insultos! Al contrario, alabo los cabellos que han abandonado ese crneo pelado!


Si regalamos un insulto, no esperemos de regreso un regalo menor.

209 - El labrador y el guila


Encontr un labrador un guila presa en su cepo, y, seducido por su belleza, la solt y le dio la libertad.

El guila, que no fue ingrata con su bienhechor, vindole 
sentado al pie de un muro que amenazaba derrumbarse, 
vol hasta l y le arrebat con sus garras la cinta con que 
se cea su cabeza.

Se levant el hombre para perseguirla. El guila dej caer 
la cinta; la tom el labriego, y al volver sobre sus pasos 
hall desplomado el muro en el lugar donde antes 
estaba sentado, quedando muy sorprendido y 
agradecido de haber sido pagado as por el guila.


Siempre debemos ser agradecidos con nuestros bienhechores y agradecer un favor con otro.

210 - El labrador y el rbol.


En el campo de un labriego haba un rbol estril que 
nicamente serva de refugio a los gorriones y a las 
cigarras ruidosas.

El labrador, viendo su esterilidad, se dispuso a abatirlo y descarg contra l su hacha.

Suplicronle los gorriones y las cigarras que no abatiera 
su asilo, para que en l pudieran cantar y agradarle a l mismo. 
Ms sin hacerles caso, le asest un segundo golpe, luego un tercero.

Rajado el rbol, vio un panal de abejas y prob y gust su miel, con lo que arroj el hacha, honrando y cuidando desde entonces el rbol con gran esmero, como si fuera sagrado.


Mucha gente hay que hace un bien slo si de l recoge beneficio, no por amor y respeto a lo que es justo. Haz el bien por el bien mismo, no porque de l vayas a sacar provecho.


El Leador





Persona que se dedica a la corta de rboles para la posterior utilizacin de su madera como lea, confeccin de muebles o de habitaciones. Cuando no exista la sierra, su nica herramienta era el hacha, por que deba gozar de buena musculatura y salud para su buen manejo, adems de permanecer durante varios das en los bosques realizando su trabajo.


211 - El labrador y la fortuna.


Removiendo un labrador con su pala el suelo, encontr un paquete de oro. Todos los das, pues, ofrendaba a la Tierra un presente, creyendo que era a sta a quien le deba tan gran favor.

Pero se le apareci la Fortuna y le dijo:
- oye, amigo: por qu agradeces a la Tierra los dones que yo te he dado para enriquecerte? Si los tiempos cambian y el oro pasa a otras manos, entonces echars la culpa a la Fortuna.


Cuando recibamos un beneficio, veamos bien de donde proviene antes de juzgar indebidamente.

212 - El labrador y la serpiente.


Una serpiente se acerc arrastrndose a donde 
estaba el hijo de un labrador, y lo mat.

Sinti el labrador un dolor terrible y, cogiendo un hacha, se puso al acecho junto al nido de la serpiente, dispuesto a matarla tan pronto como saliera.

Asom la serpiente la cabeza y el labrador abati su hacha, 
pero fall el golpe, partiendo en dos a la vecina piedra.

Temiendo despus la venganza de la serpiente, dispsose a reconciliarse con ella; ms sta repuso:

-Ni yo puedo alimentar hacia ti buenos sentimientos 
viendo el hachazo de la piedra, ni t hacia m 
contemplando la tumba de tu hijo.


No es tarea fcil deshacer grandes odios.

213 - El labrador y la vbora.


Llegado el invierno, un labrador encontr una vbora 
helada de fro. Apiadado de ella, la recogi y la guard en 
su pecho. Reanimada por el calor, la vbora, recobr sus 
sentidos y mat a su bienhechor, el cual, sintindose 
morir, exclam:

-Bien me lo merezco por haberme compadecido de un ser malvado!


No te confes del malvado, creyendo que hacindole un favor vas a cambiarle su naturaleza.

214 - El labrador y los perros.


Aprision el mal tiempo a un labrador en su cuadra.

No pudiendo salir para buscar comida, empez por devorar 
a sus carneros; luego, como el mal tiempo segua, 
comi tambin a las cabras; y en fin, como 
no paraba el temporal, acab con sus propios bueyes. 
Viendo entonces los perros lo que pasaba se dijeron entre ellos:

-Largumonos de aqu, pues, si el amo ha sacrificado los bueyes que trabajan con l, cmo nos perdonara a nosotros?


Cudate muy en especial de aquellos que no temen en maltratar a sus mejores amigos.

215 - El labrador y sus hijos.


A punto de acabar su vida, quiso un labrador dejar experimentados a sus hijos en la agricultura.

As, les llam y les dijo:
-Hijos mos: voy a dejar este mundo; buscad lo que he escondido en la via, y lo hallaris todo.

Creyendo sus descendientes que haba enterrado un tesoro, despus de la muerte de su padre, con gran afn removieron profundamente el suelo de la via.

Tesoro no hallaron ninguno, pero la via, tan bien removida 
qued, que multiplic su fruto.


El mejor tesoro siempre lo encontrars en el trabajo adecuado.


La Golondrina





Ave de alas largas, pico corto  y patas pequeas. De color generalmente azulado. Vive tanto en el campo como en las ciudades pequeas o aldeas. Su alimentacin bsica es de insectos voladores que captura durante el vuelo. Generalmente vuela en pequeos grupos y gusta de aprovechar las corrientes de aire. 



216 - Hrcules y Atenea.


Avanzaba Hrcules a lo largo de un estrecho camino.

Vio por tierra un objeto parecido a una manzana e intent aplastarlo. El objeto duplic su volumen. Al ver esto, Hrcules lo pis con ms violencia todava, golpendole adems con su maza. Pero el objeto sigui creciendo, cerrando con su gran volumen el camino. El hroe lanz entonces su maza, y qued plantado presa del mayor asombro.

En esto se le apareci Atenea y de dijo:

-Escucha, hermano; este objeto es el espritu de la disputa y de la discordia; si se le deja tranquilo, permanece como estaba al principio; pero si se le toca, mira cmo crece!


La disputa y la discordia son causa de grandes males a la humanidad. Nunca las estimules.

217 - Hrcules y Plutn.


Recibido Hrcules entre los dioses y admitido a la mesa de Zeus, saludaba con mucha cortesa a cada uno de los dioses.

Lleg Plutn de ltimo, y Hrcules, bajando la vista al suelo, 
se alej de l.

Sorprendido Zeus por su actitud, le pregunt por qu 
apartaba los ojos de Plutn despus de haber saludado 
tan amablemente a todos los otros dioses.

-Porque, -contest Hrcules- en los tiempos en que yo me encontraba entre los hombres, casi siempre le vea en compaa de los bribones; por eso aparto la mirada de l.


No hagas amistad con quien conoces que no ha actuado correctamente.

218 - Hermes y el leador.


Un leador que a la orilla de un ro cortaba lea, perdi su hacha. Sin saber que hacer, se sent llorando a la orilla.

Compadecido Hermes de su tristeza, se arroj al ro y volvi con un hacha de oro, preguntando si era esa la que haba perdido. Le contest el leador que no, y volvi Hermes a sumergirse, regresando con una de plata. El leador otra vez dijo que no era suya, por lo que Hermes se sumergi de nuevo, volviendo con el hacha perdida. Entonces el hombre le dijo que s era esa la de l.

Hermes, seducido por su honradez, le dio las tres hachas.

Al volver con sus compaeros, les cont el leador su aventura. Uno de ellos se propuso conseguir otro tanto. Dirigise a la orilla del ro y lanz su hacha en la corriente, sentndose luego a llorar.

Entonces Hermes se le apareci tambin y, sabiendo el motivo de su llanto, se arroj al ro y le present igualmente un hacha de oro, preguntndole si era la que haba perdido. 
El bribn, muy contento exclam:

-S, sa es!

Pero el dios horrorizado por su desvergenza, no slo se qued con el hacha de oro, sino que tampoco le devolvi la suya.

La divinidad no slo ayuda a quien es honrado, sino que castiga a los deshonestos.

219 - La carreta de Hermes y los malvados.


Conduca Hermes un da por toda la tierra una carreta cargada de mentiras, engaos y malas artes, distribuyendo en cada pas una pequea cantidad de su cargamento.

Ms al llegar al pas de los malvados, los astutos y los aprovechados, la carreta, segn dicen, se atasc de pronto, y los habitantes del pas, como si se tratara de una carga preciosa, saquearon el contenido de la carreta, sin dejar a Hermes seguir a los otros pueblos, dejndose para ellos todo su contenido.


Por eso los malvados, los astutos y los aprovechados son los mayores mentirosos de la tierra.

220 - Hermes y el escultor.


Quiso Hermes saber hasta dnde le estimaban los hombres, y, tomando la figura de un mortal, se present en el taller de un escultor.

Viendo una estatua de Zeus, pregunt cunto vala.
-Un dracma-le respondieron.

Sonri y volvi a preguntar:
Y la estatua de Hera cunto?
-Vale ms-le dijeron.

Viendo luego una estatua que le representaba a l mismo, 
pens que, siendo al propio tiempo el mensajero de Zeus y 
el dios de las ganancias, estara muy considerado entre los hombres; por lo que pregunt su precio.

El escultor contest:
-No te costar nada. Si compras las otras dos, te regalar sta.


Nuestra propia vanidad siempre nos lleva a pasar por terribles desilusiones.


El Camello





Mamfero rumiante de gran tamao, de provecho para transporte en largos recorridos especialmente en regiones desrticas como en frica, Oriente Medio y Asia. Su estmago consta de tres cavidades que le sirven incluso para almacenar buenas reservas de agua que le rinden por varios das. Entre sus caractersticas ms particulares estn sus dos o una joroba, segn la variedad, y en las cuales almacenan grasa como reserva energtica.


221 - Hermes y la tierra.


Model Zeus al hombre y a la mujer y encarg a Hermes que los bajara a la Tierra para ensearles dnde tenan que cavar el suelo a fin de procurarse alimentos.

Cumpli Hermes el encargo; la Tierra, al principio, se resisti; pero Hermes insisti, diciendo que era una orden de Zeus.

-Esta bien dijo la Tierra-; que caven todo lo que quieran. Ya me lo pagarn con sus lgrimas y lamentos!

No hay frutos ni recompensa si no hay sacrificio y esfuerzo.

222 - Hermes y Tiresias.


Hermes quiso comprobar si el arte adivinatorio de Tiresias 
era verdadero; para lo cual le rob sus bueyes en el campo 
y luego, bajo la figura de un mortal, se fue a la ciudad y 
entr en la casa de Tiresias.

Cuando supo la prdida de su yunta, Tiresias se traslad 
a las afueras con Hermes para observar un augurio en el vuelo de las aves, rogando a Hermes le dijera el pjaro que apareciese.

Hermes vio un guila que pasaba volando de izquierda 
a derecha y se lo dijo. Respondi Tiresias que ese 
pjaro no les importaba.

A la segunda vez, vio el dios una corneja encaramada 
en un rbol que ora alzaba los ojos al cielo, ora se inclinaba 
hacia la Tierra, y as se lo dijo. Entonces el adivino contest:

-Esa corneja jura por el cielo y por la tierra que depende 
de ti que vuelva a encontrar mis bueyes!


El ladrn gusta volver a visitar el lugar de su robo.

223 - Zeus juez.


Decidi Zeus en pasados tiempos que Hermes grabase en 
conchas las faltas de los hombres, depositando estas conchas 
a su lado en un cofre para hacer justicia a cada uno.

Pero las conchas se mezclaron unas con otras, y unas que llegaron despus que otras, pasaron antes por manos de Zeus para sufrir sus justas sentencias.


Por eso no nos incomodemos cuando los malhechores no reciben pronto su merecido castigo. Tarde o temprano les llegar su turno.

224 - Zeus y Apolo.


Disputaban Zeus y Apolo sobre el tiro al arco.

Tendi Apolo el suyo y dispar su flecha; pero Zeus extendi la pierna tan lejos como haba Apolo lanzado su flecha, haciendo ver que no lleg ms all de donde se encontraba l.


Cuando competimos con rivales mucho ms poderosos, no slo no los pasaremos, sino que adems se burlarn de nosotros.

225 - Zeus y el pudor.


Cuando Zeus model al hombre, le dot en el acto de todas las inclinaciones pero olvid dotarle del pudor.

No sabiendo por dnde introducirlo, le orden que entrara 
sin que se notara su llegada. El pudor se revolvi contra la 
orden de Zeus, mas al fin, ante sus ruegos apremiantes, dijo:

Est bien, entrar; pero a condicin de que Eros no 
entre donde yo est; si entra l, yo saldr enseguida.


Desde entonces a Eros y el pudor no se les volvi a ver juntos.



El Cuervo





Ave cazadora de pequeos animales e insectos y consume tambin carnes en descomposicin y cereales.  Es de predominante plumaje negro pero existen variedades con otros colores. Posee un pico fuerte. Anida en las cumbres de los rboles altos tanto de ciudad como de campo. Su graznido causaba temor en los antiguos habitantes europeos.

226 - Zeus y el tonel de los bienes.


Encerr Zeus todos los bienes en un tonel, dejndolo entre las manos de un hombre.

Este hombre, que era un curioso, levant la tapa del tonel porque quera saber lo que haba dentro, y al hacerlo, todos los bienes volaron hacia los dioses, menos la Esperanza.


De ah que la esperanza sea la satisfaccin de los humanos, que les promete el regreso de los bienes desaparecidos.

227 - Zeus y la serpiente.


Anunciadas las bodas de Zeus, todos los animales le honraron con presentes, cada uno segn sus medios.

La serpiente subi hasta Zeus arrastrndose, con una rosa en la boca. Ms al verla dijo Zeus:

-De todos acepto sus presentes, pero no los quiero de tu boca.

No debemos confiarnos de las aparentes bondades de los malvados.

228 - Zeus y la tortuga.


Para celebrar sus bodas, Zeus invit a todos los animales. Slo falt la tortuga.

Intrigado por su ausencia, le pregunt al da siguiente:

- Cmo solamente t entre todos los animales 
no viniste a mi festn?

-Hogar familiar, hogar ideal!-respondi la tortuga.

Zeus, indignado contra ella, la conden a llevar 
eternamente la casa a cuestas.

No nos encerremos en nuestro pequeo mundo. Ampliemos nuestro horizonte compartiendo sanamente con nuestro alrededor.

229 - Zeus y la zorra.


Admirado Zeus de la inteligencia y finura de la zorra, 
le confiri el reinado sobre los animales.

Quiso, no obstante, saber si al cambiar de fortuna haba mudado tambin de inclinaciones, y, hallndose el nuevo rey de paseo en su litera, dej Zeus caer un escarabajo ante sus ojos.

Entonces la zorra, incapaz de contenerse, viendo al 
escarabajo revolotear alrededor de su litera, salt fuera de sta y, despreciando las conveniencias, intent atrapar al escarabajo.

Molesto Zeus por su conducta, volvi a la zorra a su antiguo estado.

La naturaleza, o modo de ser de las personas, no se cambian al cambiar de ttulo.

230 - Zeus y las abejas.


Envidiosas las abejas a causa de la miel que les 
arrebataban los hombres, fueron en busca de Zeus y le 
suplicaron que les diera fuerza bastante para matar con las punzadas de su aguijn a los que se acercaran a sus panales.

Zeus, indignado al verlas envidiosas, las conden a perder su dardo cuantas veces hirieran a alguno y a morir ellas mismas despus.

La envidia no es buena consejera, ms bien nos puede llevar a perder lo que ya poseemos.


El Gato





Mamfero carnvoro de la familia de los flidos. Existen variedades de gatos monteses as como domsticas. Su atraccin por los roedores como ratas y ratones, lo hizo ser altamente apreciado por las primeras civilizaciones como protector de sus graneros, lo que motiv su efectiva domesticacin. Tambin es tenido en muchos hogares como simple mascota, pero debe tenrsele con cuidado porque puede transmitir algunas enfermedades a los humanos.



231 - Zeus y los hombres.


Zeus, despus de modelar a los hombres, encarg a Hermes que les distribuyera la inteligencia.

Hermes parti la inteligencia en partes iguales para 
todos y verti a cada uno la suya.

Sucedi con esto que los hombres de poca estatura, 
llenos por su porcin, fueron hombres sesudos, mientras 
que a los hombres de gran talla, debido a que la 
porcin no llegaba a todas las partes de su cuerpo, 
les correspondi menos inteligencia que a los otros.

No es la apariencia de grandeza lo que confiere grandeza, es lo que est por dentro y no se aparenta lo que nos hace ser lo que realmente somos.

232 - Zeus y los robles.


Quejbanse los robles a Zeus en estos trminos:

-En vano vemos la luz, pues estamos expuestos, ms que todos los dems rboles, a los golpes brutales del hacha.

-Vosotros mismos sois los autores de vuestra desgracia respondi Zeus-; si no dierais la madera para fabricar los mangos, 
las vigas y los arados, el hacha os respetara.

Antes de culpar a otros de nuestros males, veamos antes si no los causamos nosotros mismos.

233 - Zeus, Prometeo, Atenea y Momo


Zeus hizo un toro, Prometeo un hombre, Atenea una casa, y llamaron a Momo como juez.

Momo, celoso de sus obras, empez a decir que Zeus haba cometido un error al no colocar los ojos del toro en los cuernos, a fin de que pudiera ver dnde hera, y Prometeo otro al no suspender el corazn del hombre fuera de su pecho para que la maldad no estuviera escondida y todos pudieran ver lo que hay en el espritu.

En cuanto a Atenea, que deba haber colocado su casa sobre ruedas, con objeto de que si un malvado se instalaba en la vecindad, sus moradores pudieran trasladarse fcilmente.

Zeus, enojado por su envidia, arroj a Momo del Olimpo.

Cualquier obra que se haga, por ms perfecta que parezca, siempre alguien encontrar alguna razn para criticarla. As que nunca nos desanimemos por lo que juzguen de nuestras obras; nunca faltar quien le encuentre defectos.

234 - Afrodita y la gata.


Se haba enamorado una gata de un hermoso joven, 
y rog a Afrodita que la hiciera mujer. La diosa, 
compadecida de su deseo, la transform en una bella 
doncella, y entonces el joven, prendado de ella, la invit a su casa.

Estando ambos descansando en la alcoba nupcial, 
quiso saber Afrodita si al cambiar de ser a la gata 
haba mudado tambin de carcter, por lo que solt 
un ratn en el centro de la alcoba.

Olvidndose la gata de su condicin presente, se levant 
del lecho y persigui al ratn para comrselo. Entonces 
la diosa, indignada, la volvi a su original estado.

El cambio de estado de una persona, no la hace cambiar de sus instintos.

235 - Los bienes y los males.


Prevalindose de la debilidad de los Bienes, los Males los expulsaron de la Tierra, y los Bienes entonces subieron a los Cielos.

Una vez estando all preguntaron a Zeus cul deba ser su 
conducta con respecto a los hombres. Les respondi el 
dios que no se presentaran a los mortales todos 
en conjunto, sino uno tras otro.

Esta es la razn por la que los Males, que viven continuamente 
entre los hombres, los asedian sin descanso, mientras que 
los Bienes, como descienden de los  cielos, slo se les 
acercan de vez en cuando.

Tengamos siempre presente que estamos continuamente acechados por los males para su accin inmediata, mientras que para recibir los bienes, debemos tener paciencia.


El Ganso





Ave de tamao relativamente grande, y que se alimenta principalmente de hierbas. Existen algunas variedades en estado silvestre, pero son ms conocidas las variedades  domesticadas, en especial por sus caractersticas de proveer buena carne y huevos. Adems es un excelente guardin de la propiedad donde habita, pues persigue a los intrusos y con su pico produce un fuerte mordisco. 


236 - El canoso y sus dos pretendientes.


Un hombre ya canoso tena dos pretendientes, 
una joven y otra ms vieja.

Apenada la de mayor edad de tratar con un hombre 
ms joven que ella, cada vez que l la visitaba le 
quitaba los cabellos negros.

A su vez la ms joven, no queriendo tener por amante a 
un hombre viejo, le arrancaba los cabellos canos.

Con esto sucedi que el hombre, pelado alternativamente 
por una y por la otra, se qued completamente calvo.

Lo que mal se distribuye, mal se retribuye.

237 - El batanero y el carbonero.


Un carbonero que haca su trabajo en cierta casa visit a un batanero que trabajaba no muy lejos de l, invitndole a trabajar en un mismo local, pues de este modo, adems de mayor amistad viviran con menos gastos al usar solamente una casa. Pero le respondi el batanero:

-Eso para m es imposible, pues todo lo que yo blanqueara, t lo ennegreceras de holln al instante.


No debemos asociar actividades de naturalezas contradictorias.

238 - El guerrero y los cuervos.


Parti un hombre para la guerra, pero en el camino, 
oyendo graznar a los cuervos, tir sus armas al suelo y se detuvo.

Las tom al rato nuevamente y prosigui su marcha; ms otra vez graznaron los cuervos. De nuevo se detuvo y entonces les dijo:

-Pueden gritar cuanto les venga en gana, pero no tendrn un banquete con mi carne!

Cuando no se tiene determinacin en las acciones, stas nunca se llegan a realizar.

239 - Las gallinas y la comadreja.


Supo una comadreja de que en un corral haba unas 
gallinas enfermas, y disfrazndose de mdico, cogi los instrumentos del oficio y se acerc al gallinero. Ya en la puerta, pregunt a las gallinas que cmo les iba con su salud.

-Mucho mejor si t te largas!- le respondieron.

Si somos precavidos, podremos descubrir las falsas poses de los malvados.

240 - El deudor ateniense.


Un ateniense endeudado, apremiado por su acreedor 
para que le pagara su deuda, le pidi a ste que le 
concediera un corto plazo con el pretexto de que se 
hallaba en apuro; mas no logrando convencerle, 
trajo la nica marrana que posea, disponindose 
a venderla en presencia de su acreedor.

Lleg un comprador preguntando si la marrana era fecunda.

-Tan fecunda es - respondi el deudor- 
que hasta es extraordinaria: en los Misterios 
pare hembras y en las Panateneas pare machos.

-No te asombres tanto an, porque esta marrana, adems, 
te dar cabritos en las Dionisacas!

La desesperacin es causa de grandes mentiras.


El Murcilago





Mamfero volador de la familia de los quirpteros.  Es de costumbres nocturnas, cuando aprovechan para cazar su alimento por medio de emisiones de ultrasonidos con los cuales detectan a su vctima. El feo aspecto de su cara ha hecho que la fantasa popular los asocie con brujas y duendes. Hoy en da se reconoce su funcin benfica en la naturaleza y se estn emitiendo leyes y directrices para su debida proteccin. Durante el da descansan. Se cuelgan de sus patas en una posicin cabeza abajo cuando no estn en actividad.



241 - Dos hombres disputando acerca de los dioses.


Se encontraban disputando dos hombres sobre cul 
de los dioses, Hrcules o Teseo era el ms grande.

Pero los dioses, irritados contra ellos, se vengaron 
cada uno en el pas del otro.

Cuando los inferiores disputan sobre sus superiores, no tardarn stos en reaccionar contra ellos.

242 - El ciego.


rase una vez un ciego muy hbil para reconocer al tacto cualquier animal al alcance de su mano, diciendo de qu especie era. Le presentaron un da un lobezno, lo palp y qued indeciso.

-No acierto - dijo, si es hijo de una loba, de una zorra o de otro animal de su misma cualidad; pero lo que s s es que no ha nacido para vivir en un rebao de corderos.

La naturaleza de la maldad se puede notar en una sola de sus caractersticas.

243 - El homicida.


Un hombre que haba cometido un homicidio era 
perseguido por los familiares de la vctima.

Despert la liebre ante los ruidos de la persecucin, 
y no esperando ms, emprendi su huda.

Pero llegando a orillas de un ro, tropez con un lobo, 
y huyndole, se subi a un rbol de la orilla; y cuando 
estaba all subido mir una serpiente que trepaba hacia l, 
por lo que opt por tirarse al ro, donde termin en la 
boca de un cocodrilo.

La naturaleza es enemiga de los malvados.

244 - El embustero.


Un hombre enfermo y de escasos recursos prometi a los dioses sacrificarles cien bueyes si le salvaban de la muerte. 
Queriendo probar al enfermo, los dioses le ayudaron 
a recobrar rpidamente la salud, y el hombre se levant 
del lecho. Mas como no posea los cien bueyes comprometidos, 
los model con sebo y los llev a sacrificar a un altar, diciendo:

-Aqu tienen, oh dioses, mi ofrenda!

Los dioses decidieron tambin burlarse entonces a su vez del embustero, y le enviaron un sueo que le instaba a dirigirse a la orilla del mar, donde inmediatamente encontrara mil monedas de plata.

No pudiendo contener su alegra, el hombre corri a la playa, 
pero all cay en manos de unos piratas que luego lo vendieron. 
Y fue as como encontr las mil monedas de plata.

Quien trata de engaar, al final termina engaado.

245 - El hombre negro.


Cierto patrn llev a trabajar a su propiedad a un hombre negro, pensando que su color provena a causa de un descuido de su anterior propietario.

Una vez en su casa, prob todas las jabonadas posibles, 
intent toda clase de trucos para blanquearlo, pero 
de ninguna manera pudo cambiar su color y termin 
poniendo enfermo al negro a fuerza de tantos intentos.

Lo que la naturaleza disea, se mantiene firme.


La Almeja





Molusco acfalo comestible y que vive en el mar sobre todo en fondos lodosos. Est cubierto por una coraza llamada concha que lo protege. Existe en diversas formas en su presentacin. Su carne es muy apreciada por los que gustan de los mariscos y se cultivan artificialmente en muchos lugares del mundo.



246 - El pcaro.


Un pcaro se comprometi a demostrar que el orculo de Delfos menta.

Lleg el da sealado y el pcaro tom un pajarito y, escondindolo bajo de su manto, se dirigi al templo.

Encarndose ante el orculo pregunt si lo que tena en la mano era un ser vivo o era inanimado.

Si el dios deca "inanimado", el hombre mostrara al pajarito vivo; si deca "vivo", lo enseara muerto, despus de haberlo ahorcado.

Pero el dios, viendo de lo que se trataba con esa malvada intencin, respondi:

Deja tu engao, pcaro, pues bien sabes que de ti depende que lo que tienes en la mano se muestre muerto o vivo.

El poder divino no es para llevarle al engao.

247 - El fanfarrn.


Un atleta, que era muy conocido de sus conciudadanos por su debilidad, parti un da para tierras lejanas.

Volvi despus de algn tiempo, anunciando que haba llevado a cabo grandes proezas en distintos pases; contaba con especial esmero haber hecho en Rodas un salto que nunca antes ninguno de los atletas coronados en los juegos olmpicos haba sido capaz de realizar, agregando adems que presentara los testigos de su hazaa si algunos de los que all se hallaban presentes venan alguna vez a su tierra.

Uno de los oyentes tom la palabra y dijo:

-Oye, amigo: si eso es cierto, no necesitamos testigos; esto es Rodas, da el salto y mustralo.

Si no puedes probar con los hechos lo que dices, no ests diciendo nada.

248 - Hrcules y el boyero.


Conduca un boyero una carreta hacia una aldea, y la carreta se despe a un barranco profundo.

El boyero, en lugar de ayudar a los bueyes a salir de aquel trance, se qued all cruzado de brazos, invocando entre todos los dioses a Hrcules, que era el de su mayor devocin. Lleg entonces Hrcules y le dijo:

-Toma una rueda, hostiga a los bueyes y no invoques a 
los dioses si no hay esfuerzo de tu parte!

- Si no lo haces as, nos invocars en vano.

La oracin debe acompaarse siempre previamente de la accin.

249 - El hombre y la hormiga.


Se fue a pique un da un navo con todo y sus pasajeros, y un hombre, testigo del naufragio, deca que no eran correctas las decisiones de los dioses, puesto que, por castigar a un solo impo, haban condenado tambin a muchos otros inocentes.

Mientras segua su discurso, sentado en un sitio plagado de hormigas, una de ellas lo mordi, y entonces, 
para vengarse, las aplast a todas.

Se le apareci al momento Hermes, y golpendole con 
su caduceo, le dijo:

-Aceptars ahora que nosotros juzgamos a los hombres del mismo modo que tu juzgas a las hormigas.

Antes de juzgar el actuar ajeno, juzga primero el tuyo.

250 - Zeus, los animales y los hombres.


Dicen que Zeus model a los animales primero y que les concedi la fuerza a uno, a otro la rapidez, al de ms all las alas; pero al hombre lo dej desnudo y ste dijo:

- Slo a m me has dejado sin ningn favor!

-No te das cuenta del presente que te he hecho - repuso Zeus-, y es el ms importante, pues has recibido la razn, poderosa entre los dioses y los hombres, ms poderosa que los animales ms poderosos, ms veloz que las aves ms veloces.

Entonces el hombre, reconociendo el presente recibido de Zeus se alej adorando y dando gracias al dios.

Que las grandezas que observamos en las criaturas de la naturaleza, no nos hagan olvidar que fuimos obsequiados con la mayor de todas ellas.





La Langosta de Tierra





Insecto ortptero con sus dos extremidades posteriores muy desarrolladas que le permite dar grandes saltos, adems de ser volador en bandadas. Es un insecto altamente devorador sobre todo de hierbas y granos, que cuando se multiplica en forma de plaga, desbasta totalmente grandes extensiones de sembrados dejndolos como un desierto. Cuando la plaga es demasiado grande llegan incluso a devorar los contenidos de bodegas y casas de habitacin. Familiar de ellas pero mucho ms pacfico es el chapuln o saltamontes. 



251 - El mercader de estatuas.


Un hombre hizo una estatuilla de un Hermes en madera y la llev a la plaza para su venta.

Como nadie llegaba a comprarla, se le ocurri llamar la atencin anunciando que venda un dios que obsequiaba bondades y beneficios. Entonces uno de los curiosos le dijo:

- Oye, si tan bueno es, por qu la vendes y no te aprovechas 
de su ayuda?

- Porque yo, contest aqul- necesito la ayuda inmediatamente, y l nunca se apura en conceder sus beneficios.


Nunca dejes que el momentneo inters material predomine sobre el espritu.

252 - La mujer intratable.


Tena un hombre una esposa siempre malhumorada con 
todas las gentes de su casa. Queriendo saber si sera 
de igual humor con los criados de su padre, la envi 
a casa de ste con un pretexto cualquiera.

De regreso despus de unos das, le pregunt el marido cmo la haban tratado los criados en casa de su padre, y ella respondi:

-Los pastores y los boyeros slo me miraban de reojo.

-Pues si tan mal te miraban, los que salen con 
los rebaos al despuntar el da y no vuelven hasta 
el empezar la noche, cmo te miraran todos 
aquellos con quienes pasabas el da entero?

Pequeos signos nos sealan grandes cosas, y dbiles luces nos muestran secretos ocultos.

253 - El nufrago.


Navegaba un rico ateniense en una nave junto con otros pasajeros. De pronto, a causa de una sbita y violenta tempestad, empez rpidamente a hacer agua el navo.

Y mientras los dems pasajeros, con su esfuerzo, trataban de salvarse a nado, el rico ateniense, invocando a cada instante a la diosa Atenea, le prometa efusivamente toda clase de ofrendas si por su medio lograba salvarse.

Uno de los nufragos que lo oa a su lado le dijo:

-Pide a Atenea, pero tambin a tus brazos.

Cuando pidas ayuda en tus problemas, primero demuestra que ya ests trabajando para solucionarlos.

254 - Los pescadores y el atn.


Salieron a pescar al mar unos pescadores y luego de largo rato sin coger nada, se sentaron en su barca, entregndose a la desesperacin.

De pronto, un atn perseguido y que hua ruidosamente, salt y cay por error a su barca; lo tomaron entonces los pescadores y lo vendieron en la plaza de la ciudad.

Existen extraos momentos en que por circunstancias del azar, obtenemos lo que no se pudo con el arte.

255 - Prometer lo imposible.


Un hombre pobre se hallaba gravemente enfermo. Viendo que no podran los mdicos salvarle, se dirigi a los dioses, prometiendo ofrendarles una hecatombe y consagrarles mltiples exvotos si lograba restablecerse.

Le oy su mujer, que lo acompaaba a su lado, y le pregunt:

-Y de dnde sacars tanto dinero para cubrir todo eso?

-Y crees t que los dioses me lo van a reclamar si me restableciera?-repuso el enfermo.

Nunca hagas promesas que de antemano ya sabes que ser imposible cumplirlas.


El Gaviln





Ave rapaz de actividad diurna y vida solitaria. Se alimenta de animales de poco tamao como roedores, reptiles y otras aves ms pequeas.  Donde hay cras de gallinas, los polluelos de stas son una fuerte atraccin para su cacera.



256 - La liebre y la tortuga.


Cierto da una liebre se burlaba de las cortas patas y lentitud al caminar de una tortuga. Pero sta, rindose, le replic:

-Puede que seas veloz como el viento, pero yo te ganara en una competencia.

Y la liebre, totalmente segura de que aquello era 
imposible, acept el reto, y propusieron a la zorra que 
sealara el camino y la meta.

Llegado el da de la carrera, arrancaron ambas al mismo tiempo. La tortuga nunca dej de caminar y a su lento paso pero constante, avanzaba tranquila hacia la meta. En cambio, la liebre, que a ratos se echaba a descansar en el camino, se qued dormida.

Cuando despert, y movindose lo ms veloz que pudo, 
vio como la tortuga haba llegado de primera al final 
y obtenido la victoria.

Con seguridad, constancia y paciencia, aunque a veces parezcamos lentos, obtendremos siempre el xito.

257 - El viajero y su perro.


Un viajero listo para salir de gira, vio a su perro en el portal de su casa estirndose y bostezando. Le pregunt con energa:

-Por qu ests ah vagabundeando?, todo est listo menos t, as que ven conmigo al instante.

El perro, meneando su cola replic:

- Oh patrn, yo ya estoy listo, ms bien es a ti a quien yo estoy esperando.

El perezoso siempre culpa de los retrasos a sus seres ms cercanos.

258 - El nio ciego y su madre.


Un nio ciego de nacimiento, dijo una vez a su madre:
-  Yo estoy seguro de que puedo ver!

Y con el deseo de probarle a l su error, su madre puso delante de l unos granos de aromoso incienso y le pregunt:
- Qu es eso?

El nio contest:
- Una piedra.

A lo que su madre exclam:
- Oh mi hijo, temo que no slo ests ciego, sino que tampoco tienes olfato.

No nos engaemos creyendo que nuestras ilusiones son realidades, pues podramos luego encontrar que nuestra situacin era peor de lo supuesto.

259 - La granada, el manzano y el espino.


La granada y el manzano disputaban sobre 
quien de ellos era el mximo.

Cuando la discusin estaba en lo ms ardiente, un espino, 
desde su vecindad alz su voz diciendo severamente:

- Por favor, mis amigos, en mi presencia, al menos djense de esas vanas discusiones.

Quien tiene el poder de castigar, termina siendo el mximo.

260 - El labrador y la cigea.


Un Labrador coloc trampas en su terreno recin sembrado y captur un nmero de grullas que venan a comerse las semillas. Pero entre ellas se encontraba una cigea, la cual se haba fracturado una pata en la trampa y que insistentemente le rogaba al labrador le conservara la vida:

- Te ruego me liberes, amo - deca, - slo por esta vez. Mi quebradura exaltar tu piedad, y adems, yo no soy grulla, soy una cigea, un ave de excelente carcter, y soy muy buena hija. Mira tambin mis plumas, que no son como las de esas grullas.

El labrador rindose dijo:

- Ser todo como lo dices, pero yo slo s esto:
Te captur junto con estas ladronas, las grullas, y por lo tanto te corresponde morir junto con ellas.

Quien se asocia con el malvado, con l perece.


El Cerdo





Mamfero de la familia de los sudos. Sus carnes son de alto consumo mundial en la actualidad, pues es el proveedor de los jamones y embutidos. Tambin se aprovechan de l las grasas que yacen bajo su piel. Existen diferentes razas, pero casi todas en forma domesticada para su explotacin, aunque an quedan algunas en estado salvaje. 


261 - El joven y el escorpin.


Un joven andaba cazando saltamontes. Ya haba 
capturado un buen nmero cuando trat de 
tomar a un escorpin equivocadamente.
Y el escorpin, mostrndole su ponzoa le dijo: 
- Si me hubieras tocado, me hubieras perdido, 
pero t tambin a todos tus saltamontes.
Cuando hayas hecho un capital con tu trabajo, cuida de no perderlo por tratar de tomar lo que no debes.

262 - El plumaje de la golondrina y el cuervo.


La golondrina y el cuervo discutan acerca de su plumaje. 
El cuervo termin la discusin alegando:
- Tus plumas sern muy bonitas en el verano, 
pero las mas me cobijan contra el invierno.
Lo que slo sirve para presumir, no es valioso en realidad.

263 - El asno y la zorra encuentran al len.


El asno y la zorra, habindose unido para su 
mutua proteccin, salieron un da de caza.
No anduvieron mucho cuando encontraron un len.
La zorra, segura del inmediato peligro, se acerc al len y le prometi ayudar a capturar al asno si le daba su palabra de no daarla a ella.
Entonces, afirmndole al asno que no sera maltratado, 
lo llev a un profundo foso dicindole que se guareciera all.
El len, viendo que ya el asno estaba asegurado, inmediatamente agarr a la zorra, y luego atac al asno a su antojo.
Nunca traiciones a tu amigo por temor al enemigo, pues al final, t tambin saldrs traicionado.

264 - La tortuga y el guila.


Una tortuga que se recreaba al sol, se quejaba a 
las aves marinas de su triste destino, y de que nadie le haba querido ensear a volar.
Un guila que paseaba a la deriva por ah, oy su lamento y le pregunt con qu le pagaba si ella la alzaba y la llevaba por los aires.
- Te dar - dijo - todas las riquezas del Mar Rojo.
- Entonces te ensear al volar - replic el guila. 
Y tomndola por los pies la llev casi hasta las nubes, y soltndola de pronto, la dej ir, cayendo la pobre tortuga en una soberbia montaa, hacindose aicos su coraza. Al verse moribunda, la tortuga exclam:
- Renegu de mi suerte natural. 
Qu tengo yo que ver con vientos y nubes, 
cuando con dificultad apenas me muevo sobre la tierra?
Si fcilmente adquiriramos todo lo que deseamos, fcilmente llegaramos a la desgracia.

265 - El labrador y las grullas.


Algunas grullas escarbaban sobre terrenos recin sembrados con trigo. Durante algn tiempo el labrador blanda una honda vaca, ahuyentndolas por el pnico que les produca.
Pero cuando las aves se dieron cuenta del truco, ya no se alejaban de su comida. El labrador, viendo esto, carg su honda con piedras y mat muchas de las grullas. 
Las supervivientes inmediatamente abandonaron el lugar, lamentndose diciendo unas a otras:
-Mejor nos vamos a Liliput, pues este hombre 
ya no contento con asustarnos, ha empezado a 
mostrarnos lo que realmente puede hacer.
Cuando las palabras no dan a entender, la accin s lo har. 



La mosca comn





Insecto  dptero cuyo desarrollo comienza como huevo, siguiendo la larva, luego la pupa y por fin el insecto perfecto. En sus primeras etapas de crecimiento, vive parsito dentro de otros animales, frutas o materias en descomposicin. Una vez que llega a insecto volador, visita cuanto resto biolgico encuentra para su alimentacin, por lo que es un gran agente de transmisin de enfermedades. 



266 - El perro en el pajar.


Un perro metido en un pajar grua y ladraba impidiendo a los bueyes comerse la paja que haba sido colocada para ellos.
- Que egosta perro!- Dijo un buey a sus compaeros -  
- l no come de esa paja, y todava pretende que los que s comemos, no lo hagamos.
Respeta siempre los derechos ajenos, para que as puedas exigir el respeto a los tuyos.

267 - La paloma sedienta.


Una paloma, incmoda por la molesta sed, 
vio una charca de agua pintada sobre un rtulo.
Pero sin darse cuenta de que slo era un dibujo, vol hacia ella a toda velocidad e inevitablemente choc contra el rtulo, hirindose lastimosamente.
 Habindose quebrado las alas por el golpe, cay a tierra 
donde fue capturada por uno de los transentes.
No dejes que el fervor, entusiasmo o necesidad nublen tu discrecin.

268 - El avaro y el oro.


Un avaro vendi todo lo que tena de ms y compr una pieza de oro, la cual enterr en la tierra a la orilla de una vieja pared y todos los das iba a mirar el sitio.
Uno de sus vecinos observ sus frecuentes visitas 
al lugar y decidi averiguar que pasaba. Pronto 
descubri lo del tesoro escondido, y cavando, 
tom la pieza de oro, robndosela.
El avaro, a su siguiente visita encontr el hueco vaco y jalndose sus cabellos se lamentaba amargamente.
Entonces otro vecino, enterndose del motivo 
de su queja, lo consol dicindole:
- Da gracias de que el asunto no es tan grave. Ve y trae una piedra y colcala en el hueco. Imagnate entonces que el oro an est all. Para ti ser lo mismo el que aquello sea o no sea oro, ya que 
de por s no haras nunca ningn uso de l.
Valora las cosas por lo que sirven, no por lo que aparentan 

269 - El nio y los dulces.


Un nio meti su mano en un recipiente lleno de dulces. Y tom lo ms que pudo, pero cuando trat de sacar la mano, el cuello del recipiente no le permiti hacerlo.
Como tampoco quera perder aquellos dulces, 
lloraba amargamente su desilusin.
Un amigo que estaba cerca le dijo: - Confrmate solamente con la mitad y podrs sacar la mano con los dulces-.
Nunca trates de abarcar ms de lo debido, pues te frenars.

270 - El lobo con piel de oveja.

Pens un da un lobo cambiar su apariencia para 
as facilitar la obtencin de su comida. Se meti entonces 
en una piel de oveja y se fue a pastar con el rebao, 
despistando totalmente al pastor. 
Al atardecer, para su proteccin, fue llevado junto con todo 
el rebao a un encierro, quedando la puerta asegurada.
Pero en la noche, buscando el pastor su provisin de 
carne para el da siguiente, tom al lobo creyendo que 
era un cordero y lo sacrific al instante.
Segn hagamos el engao, as recibiremos el dao.


El Tordo o Zorzal





Ave de bello y melodioso canto. Muy til en la agricultura pues se alimenta de babosas, caracoles de tierra, gusanos y toda clase de insectos y larvas. Tambin gusta de pequeas frutas. Hace su nido con ramitas, barro, y estircol. 



271 - Los jvenes y las ranas.

Varios jvenes, jugando cerca de un estanque, vieron un grupo de ranas en el agua y comenzaron a apedrearlas.
Haban matado a varias, cuando una de las ranas, sacando su cabeza grit:
- Por favor, paren muchachos, que lo que es diversin 
para ustedes, es muerte y tristeza para nosotras.
Antes de tomar una accin que creas te beneficia, ve primero que no perjudique a otros.

272 - El ciervo enfermo y sus acompaantes.

Yaca un ciervo enfermo en una esquina de su terreno de pastos.
Llegaron entonces sus amigos en gran nmero a preguntar 
por su salud, y mientras hablaban, cada visitante 
mordisqueaba parte del pasto del ciervo.
Al final, el pobre ciervo muri, no por su enfermedad sino 
porque no ya no tena de donde comer.
Ms vale estar solo que mal acompaado.

273 - El mercader de sal y el asno.

Llev un mercader a su asno a la costa para comprar sal.
En el camino de regreso a su pueblo pasaban por un ro, 
en el cual, en un hueco, el asno resbal mojando su carga. 
Cuando se levant sinti aliviado su peso considerablemente, 
pues bastante de la sal se haba diluido.
Retorn el mercader de nuevo a la costa y 
carg ms sal que la vez anterior.
Cuando llegaron otra vez al ro y el asno se tir de propsito en el mismo hoyo en que haba cado antes, y levantndose de nuevo 
con mucho menos peso, se enorgulleca triunfantemente de haber obtenido lo que busc.
Not el comerciante el truco del asno, y por tercera vez 
regreso a la costa, donde esta vez compr una 
carga de esponjas en vez de sal.
Y el asno, tratando de jugar de nuevo a lo mismo, se tiro en el hueco del ro, pero esta vez las esponjas se llenaron de agua y aumentaron terriblemente su peso.
Y as el truco le rebot al asno, teniendo que cargar ahora en su espalda ms del doble de peso.
Tratar de evitar el deber haciendo trucos, slo nos daara a nosotros mismos.

274 - Los bueyes contra los carniceros.

Decidieron un da los bueyes destruir a los carniceros, 
quienes, decan los bueyes, estaban acabando con su gremio.
Se reunieron entonces para llevar a cabo su objetivo, y afilaron finamente sus cuernos.
Pero uno de ellos, el ms viejo, un experimentado arador 
de tierras, les dijo:
- Esos carniceros, es cierto, nos matan y destrozan, pero lo hacen con manos preparadas, y sin causarnos dolor. Si nos deshacemos de ellos, caeremos en manos de operadores inexpertos y entonces s que sufriramos una doble muerte. Y les aseguro, que aunque ya no haya ni un solo carnicero, los humanos seguirn buscando nuestra carne.
Nunca trates de cambiar un mal por otro peor.

275 - El nio y el gusano de ortiga.

Un nio fue herido por un gusano de ortiga. 
Corri a su casa y dijo a su madre:
- Me ortig fuertemente, pero yo solamente lo toqu con suavidad.
- Por eso te ortig - dijo la madre -, la prxima vez 
que te acerques a un gusano de esos, agrralo con decisin, 
sin caricias, y entonces ser tan suave como seda, 
y no te maltratar de nuevo.
Al insolente, irrespetuoso, o delincuente, debe demostrrsele siempre que la autoridad 
prevalece sobre l. 




El Milano





Ave rapaz aqulida, buena pescadora que se encuentra frecuentemente cerca de ros o pantanos, pero que sin embargo gusta ms de cazar palomas, perdices, pollitos y otras aves pequeas., con las que no tiene piedad. 



276 - La lecherita.

La hija de un granjero llevaba un recipiente lleno de leche a vender al pueblo, y empez a hacer planes futuros:
-Cuando venda esta leche, comprar trescientos huevos. 
Los huevos, descartando los que no nazcan, me darn al 
menos doscientos pollos. Los pollos estarn listos para mercadearlos cuando los precios de ellos estn en lo ms alto, 
de modo que para fin de ao tendr suficiente dinero para comprarme el mejor vestido para asistir a las fiestas donde todos 
los muchachos me pretendern, y yo los valorar uno a uno.-
Pero en ese momento tropez con una piedra, 
cayendo junto con la vasija de leche al suelo, regando su 
contenido. Y as todos sus planes acabaron en un instante.
No te ilusiones con lo que an no tienes.


277 - Los ratones poniendo el cascabel al gato.

Un hbil gato haca tal matanza de ratones, que apenas vea uno, era cena servida. Los pocos que quedaban, sin valor para salir de su agujero, se conformaban con su hambre. Para ellos, ese no era un gato, era un diablo carnicero. Una noche en que el gato parti a los tejados en busca de su amor, los ratones hicieron una junta sobre su problema ms urgente.
Desde el principio, el ratn ms anciano, 
sabio y prudente, sostuvo que de alguna 
manera, tarde o temprano, haba que idear un 
medio de modo que siempre avisara la  presencia 
del gato y pudieran ellos esconderse a tiempo. 
Efectivamente, ese era el remedio y no haba otro. 
Todos fueron de la misma opinin, y nada 
les pareci ms indicado.
Uno de los asistentes propuso ponerle un cascabel 
al cuello del gato, lo que les entusiasm muchsimo y decan sera una excelente solucin. Slo se present una dificultad: quin le pona el cascabel al gato.
-- Yo no, no soy tonto, no voy!
-- Ah, yo no s cmo hacerlo!
En fin, termin la reunin sin adoptar ningn acuerdo.

Nunca busques soluciones imposibles de realizar.

278 - La via y la cabra.

Una via se encontraba exuberante en los das de la cosecha con hojas y uvas. Una cabra que pasaba por ah mordisque sus zarcillos y tiernas hojas. La via le reclam:
-Por qu me maltratas sin causa y comes mis hojas? No ves que hay zacate suficiente? Pero no tendr que esperar demasiado por mi venganza, pues si sigues comiendo mis hojas y me maltratas hasta la raz, yo proveer el vino que echarn sobre ti cuando seas la vctima del sacrificio.
Los maltratos hechos con intencin, tarde o temprano regresan a quien los hizo, muchas veces bajo otra vestidura.

279 - Zeus y la mona madre.

Hizo Zeus una proclama a todos los animales 
prometiendo una recompensa a quien su hijo 
sea juzgado como el ms guapo.
Vino entonces la seora mona junto con los dems 
animales y present, con toda la ternura de madre, 
un monito con nariz chata, sin pelo, y enfermizo, 
como su candidato para ganar el premio.
Una gran risa fue el saludo general en su presentacin. 
Y ella orgullosamente dijo:
-Yo no s si Zeus pondr su premio sobre mi hijo, pero s s muy bien, de que al menos en mis ojos, los de su madre, l es el ms querido, el ms guapo y bello de todos.
Debemos estar siempre orgullosos de lo que amamos, y no tener pena en publicarlo.

280 - El joven pastor anunciando al lobo.

Un joven pastor, que cuidaba un rebao de ovejas cerca de una villa, alarm a los habitantes tres o cuatro veces gritando 
-El lobo, el lobo!
Pero cuando los vecinos llegaban a ayudarle, se rea 
viendo sus preocupaciones. Mas el lobo, un da de tantos, 
s lleg de verdad. El joven pastor, ahora alarmado l mismo, 
gritaba lleno de terror:
- Por favor, vengan y aydenme; 
el lobo est matando a las ovejas.
Pero ya nadie puso atencin a sus gritos, y mucho menos 
pensar en acudir a auxiliarlo. Y el lobo, viendo que no haba razn para temer mal alguno, hiri y destroz a su antojo todo el rebao.
Al mentiroso nunca se le cree, aun cuando diga la verdad.


El Caracol





Molusco invertebrado. Existen terrestres, fluviales y marinos. Estn cubiertos por una coraza que puede tener diferentes formas, aunque la ms conocida es la que tiene conformacin en espiral. Su tamao vara desde unos milmetros hasta algunos con ms de treinta centmetros. Sus colores son diversos, pero los marinos son los ms hermosos, con tonos nacarados. Mucha gente se alimenta con ellos.


281 - Androcles y el len.

Un esclavo llamado Androcles tuvo la oportunidad de 
escapar un da y corri hacia la foresta.
Y mientras caminaba sin rumbo lleg a donde yaca un len, que gimiendo le suplic:
-Por favor te ruego que me ayudes, pues tropec con 
un espino y una pa se me enterr en la garra y me 
tiene sangrando y adolorido.
Androcles lo examin y gentilmente extrajo la espina, lav y cur la herida. El len lo invit a su cueva donde comparta con l el alimento.
Pero das despus, Androcles y el len fueron encontrados 
por sus buscadores. Llevado Androcles al emperador 
fue condenado al redondel a luchar contra los leones.
Una vez en la arena, fue suelto un len, y ste 
empez a rugir y buscar el asalto a su vctima. 
Pero a medida que se le acerc reconoci a su 
benefactor y se lanz sobre l pero para lamerlo 
cariosamente y posarse en su regazo como 
una fiel mascota. Sorprendido el emperador por lo 
sucedido, supo al final la historia y perdon al 
esclavo y liber en la foresta al len.
Los buenos actos siempre son recompensados.

282 - El pastor y el joven lobo.

Encontr un pastor un joven lobo y se lo llev. Enseguida le ense como robar ovejas de los rebaos vecinos. Y el lobo, ya crecido y demostrndose como un excelente alumno, dijo al pastor:
-Puesto que me has enseado muy bien a robar, pon buena atencin en tu vigilancia, o perders parte de tu rebao tambin.
Quien ensea a hacer el mal, tiene que cuidarse de sus propios discpulos.

283 - El padre y sus dos hijas.

Un padre tena dos hijas. Una cas con un hortelano y 
la otra con un fabricante de ladrillos. Al cabo de un 
tiempo fue a visitar a la casada con el hortelano, 
y le pregunt sobre su situacin. Ella dijo:
-Todo est de maravilla conmigo, pero s tengo un 
deseo especial: que llueva todos los das con abundancia 
para que as las plantas tengan siempre suficiente agua.
Pocos das despus visit a su otra hija, tambin 
preguntndole sobre su estado. Y ella le dijo: 
-No tengo quejas, solamente un deseo especial: que los das se mantengan secos, sin lluvia, con sol brillante, para que as los ladrillos sequen y endurezcan muy bien.
El padre medit: si una desea lluvia, y la otra tiempo seco, 
a cual de las dos le adjunto mis deseos?
No trates nunca de complacer y quedar bien con todo el mundo. Te ser imposible.

284 - La golondrina, la serpiente y la Corte.

Una golondrina que retornaba de su largo viaje, se encontraba 
feliz de convivir de nuevo entre los hombres.
Construy entonces su nido sobre el alero de una pared 
de una Corte de Justicia y all incub y cuidaba a sus polluelos. 
Pas un da por ah una serpiente, y acercndose al nido 
devor a los indefensos polluelos. La golondrina al encontrar 
su nido vaco se lament:
-Desdichada de m, que en este lugar donde protegen 
los derechos de los dems, yo soy la nica que debo 
sufrir equivocadamente.
No todo lo que beneficia a otros lo beneficia a uno.

285 - El ladrn y su madre.

Un joven adolescente rob un libro a uno de sus compaeros 
de escuela y se lo mostr a su madre. Ella no solamente se 
abstuvo de castigarlo, sino ms bien lo estimul. A la siguiente oportunidad se rob una capa y se la llev a su madre 
quien de nuevo lo alab.
El joven creci y ya adulto fue robando cada vez cosas de 
ms valor hasta que un da fue capturado en el acto, 
y con las manos atadas fue conducido al cadalso 
para su ejecucin pblica. 
Su madre lo sigui entre la multitud y se golpeaba violentamente su pecho de tristeza. Al verla el ladrn dijo:
-Deseo decirle algo a mi madre en su odo.
Ella acerc su odo a l, y ste rpidamente mordi 
su oreja cortndosela. Su madre le reclam que era 
un hijo desnaturalizado, a lo que l replic:
-Ah! Si me hubieras reprendido en mi primer 
robo del libro aquel, nunca hubiera llegado a 
esto y ser condenado a una ingrata muerte.
Al nuevo rbol se le endereza tierno para que crezca derecho.


El Castor





Mamfero roedor que construye sus habitaciones a orillas de riachuelos o de pequeos estanques, con barro, races y ramas que corta con sus dientes y luego arrastra hasta el sitio seleccionado. Durante aos ha sido muy perseguido por sus pieles.



286 - Los dos recipientes.

Arrastraba un ro en sus aguas a dos recipientes, uno de barro cocido y otro de bronce. El de barro le dijo al de bronce:
-Por favor mantente a distancia de m, pues si me tocas aunque sea suavemente, me har pedazos. Y adems, de ninguna manera deseo estar cerca de ti.
La amistad no se consolida fcilmente entre dismiles.

287 - El cazador y el pescador.

Regresaba un cazador con sus perros y su producto, cuando top con un pescador que tambin regresaba de su pesca, ambos con sus cestas llenas.
Dese el cazador tener los peces, y el dueo de los peces, las carnes. Pronto convinieron en intercambiarse las cestas. Los dos quedaron tan complacidos de su trato que durante mucho tiempo lo siguieron haciendo da a da.
Finalmente un vecino les aconsej:
-Si siguen as, llegar el momento en por tan frecuente intercambio, arruinarn el placer de ello, y cada uno desear quedarse solamente con lo que obtuvo.
Vara y alterna tus actividades para disfrutar mejor.

288 - La anciana y el recipiente de vino.

Una anciana encontr un recipiente vaco que haba sido llenado con el mejor de los vinos y que an retena la fragancia de su antiguo contenido.
Ella insaciablemente lo llevaba su nariz, y acercndolo y 
alejndolo deca:
-Que delicioso aroma Qu maravilloso debi haber sido 
el vino que dej en su vasija tan encantador perfume
La memoria de todo lo bueno es perdurable.

289 - El ciervo en el pesebre de los bueyes.
Un ciervo perseguido por la jaura y ciego por el terror del peligro en que se encontraba lleg a una granja y se escondi entre unas pajas en un cobertizo para bueyes. Un buey amablemente le dijo:
-Oh, pobre criatura! Por qu de esa forma, has decidido arruinarte, y venir a confiarte a la casa de tu enemigo?
Y replic el ciervo:
-Permteme amigo, quedarme donde estoy, y yo esperar la mejor oportunidad para escapar.
Al final de la tarde lleg el arriero a alimentar el ganado, pero no vio al ciervo. Y an el administrador de la finca pas con varios de sus empleados sin notar su presencia. El ciervo congratulndose a s mismo por su seguridad comenz a agradecer a los bueyes su gentileza por la ayuda en los momentos de necesidad. Uno de los bueyes de nuevo le advirti:
-Realmente deseamos tu bienestar, pero el peligro no ha terminado. Todava falta otro hombre de revisar el establo, que pareciera que tiene cien ojos, y hasta tanto, no puedes estar seguro.
Al momento ingres el dueo, y quejndose de que no haban alimentado bien a los bueyes fue al pajar y exclam:
-Por qu falta paja aqu? Ni siquiera hay para que se echen!
-Y esos vagos ni siquiera limpiaron las telaraas!   
Y mientras segua examinando todo, vio sobresalir de entre la paja las puntas de una cornamenta. Entonces llamando a sus empleados, orden la captura del ciervo y su posterior sacrificio.
Nunca te refugies en los terrenos del enemigo.

290 - Las palomas, el milano y el halcn.

Unas palomas, aterrorizadas por la presencia de un milano, llamaron al halcn para que las defendiera.
Inmediatamente l acept.
Cuando ya ellas lo haban admitido dentro de su palomar, se dieron cuenta que haca mucho ms estragos y matanzas en un da, 
que lo que hara un milano en un ao.
Evita los remedios que son peores que la enfermedad.



La Gaviota





Ave que habita en las costas y considerada como el ave marina por excelencia. Muy diestra tanto al volar como al nadar. Vive en nutridas colonias, y sus nidos los confecciona con toda clase de materia vegetal. Se alimenta bsicamente de insectos, gusanos, moluscos y crustceos.



291 - La viuda y su oveja.

Una pobre viuda tena una nica oveja. Al tiempo de la trasquila, 
y deseando tomar su lana en forma econmica, la trasquil ella misma, pero usaba la herramienta en tan mala forma que junto 
con la lana le cortaba tambin la carne. La oveja acongojada 
y con dolor, le dijo:
-Por qu me maltratas as, ama? En que te puede 
beneficiar el agregar mi sangre a la lana? Si quieres mi carne, 
llama al carnicero quien me matar al instante sin sufrimiento, pero si lo que deseas es mi lana, ah est el esquilador, quien me esquilar sin herirme.
Antes de ejercer una actividad, preprate y entrnate adecuadamente para ejecutarla bien.

292 - El pastor y el mar.

Un pastor que cuidaba su rebao en las costas, 
vea al mar muy calmado y suave, y planeaba 
con hacer un viaje de comercio.
Entonces vendi todo su rebao y lo invirti en un cargamento de dtiles, y se ech a la mar. Pero vino una fuerte tempestad, y estando en peligro de hundirse la nave, tiro por la borda toda la mercanca, y escasamente escap con vida en la barca vaca.
No mucho tiempo despus cuando 
alguien pasaba y observaba la ordenada 
calma del mar, l le interrumpa y le deca:
-De nuevo est el mar deseando dtiles y por eso luce calmado.
Nunca generalices conclusiones basndote en un solo suceso.

293 - El asno, el gallo y el len.

Estaban un gallo y un asno en un pastizal cuando lleg un hambriento len. Y ya iba el len a tirarse encima del asno, cuando el gallo, cuyo cantar se dice que aterroriza a los leones, grit fuertemente, haciendo salir corriendo al len tan rpido como pudo.
El asno al ver el impacto que un simple canto del gallo realizaba, se llen de coraje para atacar al len, y corri tras de l con ese propsito.
No haba recorrido mayor distancia cuando el len se volvi, 
lo atrap y lo seccion en pedazos.
Ten siempre presente que las cualidades de tu prjimo no son necesariamente las tuyas.

294 - Los ros y el mar.

Se juntaron los ros para quejarse ante el mar dicindole:
-Por qu si nosotros te entregamos agua dulce y potable, 
haces tal trabajo, que conviertes nuestras aguas en saladas 
e imposibles de beber?
El mar, percibiendo que queran echarle la culpa del asunto, dijo:
- Por favor, dejen de darme agua y entonces ya no 
volvern a salarse sus aguas.
Antes de culpar a otros, fjate primero si no eres el verdadero culpable.

295 - El asno juguetn.

Un asno se subi al techo de una casa y brincando all arriba, resquebraj el techado. Corri el dueo tras de l y lo baj de inmediato, castigndolo severamente con un leo. Dijo entonces el asno:
-Por qu me castigan, si yo vi ayer al mono hacer exactamente 
lo mismo y todos rean felizmente, como si les 
estuviera dando un gran espectculo?
Trabaja siempre para lo que te has preparado, no hagas lo que no es de tu campo.


El Sol





Es la razn material de nuestra existencia en la tierra. Su irradiante energa es la que llena de vida a todos los organismos. Su distancia a la tierra est en un punto nico y excepcional para que se desarrollara la vida tal como la conocemos, eso aunado a la rotacin de la tierra que permite un balance de la temperatura en todo a su alrededor.


296 - Los tres protectores.

Una gran ciudad estaba siendo sitiada, y sus habitantes se reunieron para considerar el mejor medio de protegerse.
Un ladrillero acaloradamente recomendaba a los ladrillos como la mejor adquisicin para la ms efectiva resistencia.
Un carpintero, con igual entusiasmo, propona la madera como un mtodo preferible para la defensa.
En eso un curtidor de cueros se levant y dijo:
-Compaeros, yo difiero de todos ustedes, y advierto que por nada cambiar de opinin. Les afirmo que estn muy equivocados: para resistir, no existe nada mejor que el cubrirse con pieles, y para eso nada tan bueno como los cueros.
Los irresponsables, los ignorantes, y los agitadores, nunca aceptan que otros puedan tener la razn, y defienden siempre intransigentemente slo su punto de vista, aunque no tengan el menor conocimiento del tema, sin importarles las consecuencias del momento o del futuro.

297 - El lobo y los pastores cenando.

Un lobo que pasaba cerca de un palenque, vio all a 
unos pastores que cenaban las carnes de un cordero. Acercndoseles, les dijo:
-Qu escndalo habra ya si fuera yo quien estuviera haciendo 
lo que ustedes hacen!
Una cosa es lo que el dueo con todo derecho decida sobre su propiedad, y otra lo que haga el ladrn con lo que no le pertenece.

298 - El asno que cargaba una imagen.

Una vez le correspondi a un asno cargar una imagen de un dios por las calles de una ciudad para ser llevada a un templo. Y por donde l pasaba, la multitud se postraba ante la imagen. 
El asno, pensando que se postraban en respeto hacia l, se ergua orgullosamente, dndose aires y negndose a dar un paso ms. 
El conductor, viendo su decidida parada, lanz su ltigo sobre sus espaldas y le dijo:
-Oh, cabeza hueca, todava no ha llegado la hora en que los hombres adoren a los asnos!
Nunca tomes como tuyos los mritos ajenos.

299 - El viejo perro cazador.

Un viejo perro cazador, que en sus das de juventud y fortaleza jams se rindi ante ninguna bestia de la foresta, encontr en sus ancianos das a un jabal en una cacera. Y lo agarr por la oreja, pero no pudo retenerlo por la debilidad de sus dientes, 
de modo que el jabal escap.
Su amo, llegando rpidamente, se mostr muy disgustado, y groseramente reprendi al perro.
El perro lo mir lastimosamente y le dijo:
-Mi amo, mi espritu est tan bueno como siempre, pero no 
puedo sobreponerme a mis flaquezas del cuerpo. 
Yo prefiero que me alabes por lo que he sido, y 
no que me maltrates por lo que ahora soy.
Respeta siempre a tus ancianos, que aunque ya no puedan hacer de todo, dieron lo mejor de su vida para tu beneficio.

300 - Las liebres y los leones.

Las liebres arengaban en la asamblea y argan que todos deberan ser iguales. Los leones entonces replicaron:
-Sus palabras, seoras liebres, son buenas, pero carecen de garras y colmillos como los que tenemos nosotros.
Acepta que todos tenemos diferentes cualidades para diferentes circunstancias.

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